(Germán Singerman)
Las especies que sobreviven
no son las más fuertes, ni las
más inteligentes sino las que
mejor se adaptan a los cambios.
Con los individuos ocurre algo
similar:
Valga el ejemplo del cantautor
tucumano, un muchacho flacucho
que iba cantando, sin voz ni talento,
vendedor ambulante de café,
con menos inteligencia que fe.
Él creyó en lo suyo y se la jugó:
Armó una familia mientras cantaba
con una fe digna de mejor causa
y se adaptó a todos los cambios
de gobierno, militares o civiles.
Conoció la fama, el éxito lo llevó
a desarrollar su vocación actoral,
montar su propia empresa y producir
sus películas de culto con el auspicio
de las fuerzas armadas.
Gracias a la capacidad de adaptación
y una fe inclaudicable, pudo amasar
una fortuna para disfrutar en familia
y vivir como un rey.
Que no te digan que no se puede,
que no hay movilidad social ascendente:
Es cuestión de fe, esfuerzo personal
y capacidad de adaptación.