domingo, 20 de septiembre de 2026

Robó en defensa propia

 

 

(Cósimo Stancatto)

 

 

De un poema

salen otros dos

y un tercero en discordia

(la primera parte es copia)


Todos tenemos algo de otro, pero

para robar hay que tener memoria.


Robar es un recurso lícito

en la función poética

para ser original, una función vital


sólo entre poetas vivos.

Los muertos no roban,

aunque pueden ser robados

mientras sean materia disponible.


Una cosa es robar

y otra profanar. Tampoco es

lo mismo copiar o repetir:


El que roba a otro ladrón

tiene cien años de perdón.


Hay poetas que no perdonan.

No es mi caso, no me parece

poético. Yo, sin ser poeta,

los perdono a todos.


Hay que ponerse en el lugar del otro,

tomar lo necesario y hacerlo propio:

El universo de la propiedad es pródigo

en oportunidades. 

 

También es atendible lo de aquellos

que roban en defensa propia,

para poder sostener la actividad.


Distinto es el caso de quienes se roban

a sí mismos, cono yo: Tomo una hipálage

del pasado, u otro recurso ya probado:

una homofonia, una voz polisémica,

y los repito sin vergüenza.


Vergüenza es robar y pedir perdón.

Yo no pido nada, si tuviera que pedir

pediría peras (creo que ésto ya lo tengo

escrito)



 

Recambio

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Los códigos vencidos

apuran la emisión continua:


barras de barro, mensajes

cada vez más breves

disputando la utilidad residual.


Si hacemos números

podríamos quedar afuera

y volver a la intemperie.


Vértices sobran, pero no son

como los originales.


Nada es igual como para confiar

bajo estos códigos vencidos.


Nada es igual, ni el azul

de nuestras várices añosas.


Nada es igual, ni la voluntad

discreta de los cadáveres

fuera de control, ni nuestros

cuerpos cavernosos. 

 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Patologías poéticas: el comrpmiso excesivo

 

 

(Elpidio Lamela)

 

Dr., yo soy poeta, como ya

le confesé, pero a veces, siento

que no tengo nada que decir,

y quisiera ser honesto.


-Lo entiendo, los poetas, al igual

que nosotros, trabajamos con la

palabra, y es normal que, a veces

no tengamos nada que decir.

No sé ¿A usted qué le parece?


-Sí, pero usted puede hacerlo, en cambio

un poeta tiene que producir algo material

que justifique su condición.


-Sí, en nuestra profesión no es necesario

hablar mucho, priorizamos la escucha

y sólo decimos lo justo y necesario,

o ni eso: ¿A usted qué le parece?


-Está bien, ustedes tienen ese recurso,

pero los poetas sólo se escuchan a sí

mismos, y ante el silencio no podemos

callar, seamos honestos.


-En ese caso, tendría que plantearse

qué es lo que más le importa ¿Ser poeta

o ser honesto?


-No, yo quiero ser un poeta honesto .

Quiero ser honesto conmigo, de modo

que al leerme sientan que leen a un poeta

honesto, aunque no sea más que eso.


-A ver, tal vez tendría que revisar un poco

esos conceptos. En realidad, sólo hay dos

clases de sujeto capaces de armar un buen

discurso sin tener nada que decir: Políticos

y poetas, unos para conquistar electores,

otros para conseguir lectores. ¿Cuál cree

que es más honesto?


-No sé, Dr., yo soy poeta, no puedo emitir

un juicio justo.

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Soledades (Versión desmejorada)

 

 

(Tomás Mercante)

 

 

Cuando yo vine a este mundo

nadie me estaba esperando,

arranca el poema de Guillén


El enunciado de sus versos

es claro, inobjetable,

también su calidad.


Pero al margen del valor poético

y el sentido metafórico, no puede,

lo dicho ser verdad.


Nadie nace solo, siempre hay alguien

esperando, aunque no necesariamente

sea lo que esperábamos.


Si no hubiera nadie, sin ese otro,

no sobreviviríamos más de unas horas:


Somos el animal más dependiente

al nacer, y la dependencia nuestra

es la más prolongada.


Luego, hay quienes nacen porque no

pueden esperar, o porque los empujan

a nacer por necesidades administrativas.

No se pude hablar de voluntad propia.


Ni siquiera elegimos al espermatozoide

que fecunda el óvulo para que nazcamos

a otra forma de dependencia.


Es decir, estamos solos al nacer

y al morir. Entre ambos extremos

cada uno hace lo que puede

para tramitar su soledad y compartirla

parcialmente.


Hay soledades más y menos justas,

dicen los que conocen la soledad

del éxito.

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Masamadre

 

 

(Serafín Cuesta)

 

¿Sabías que podés amasar barro

sin embarrarte?


Igual, si te embarrás no pasa nada.


No importa la dirección, el sentido

con que amases, ni la clase de barro:

Todos son materia amasable.


Como nosotros: Dios echó mano

al barro, lo primero que encontró

para amasarnos, y funcionó.

Ni necesitó embarrarse.

 

Claro que sabía lo que hacía, como

cualquier autor original, porque antes

había creado el barro, acaso sin saber

para qué: Algo se me va a ocurrir,

habrá pensado como todo creador.


La creación es una cuestión de fe,

es creer en uno mismo, en sus recursos

y ponerse a amasar: Algo va a salir.


Amasar barro es saludable, relajante,

sanador y nos conecta con Dios.


Cuando el gato nos amasa, significa

mucho más que amor:


Piensa en el barro, y está evocando

el pasado primordial y su propia condición

divina, que aún conserva aunque prefiere

no ostentar.


Amasa el barro que te ha sido dado.

Amasa tu barro con pasión.

No importa cuánto amases.


 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

El poema autosuficiente

 

 

(Abel A. Borda)

 

El poema autosuficiente

no se dirige a nadie,

no tiene dirección ni destino.


Es indiferente a todo movimiento

ajeno, y ajeno a todo lo que difiera

de su propio movimiento.


No necesita salir de su casa,

ese cuerpo qu vacila, para ser

lo que sea que es.


Aunque sea otra cosa, distinta

del poema que busca su forma,

o no se reconozca en definiciones

como ésta.


¿Qué lo define al poema

sin dirección, y avanzando

en sentido contrario?


¿Qué es lo contrario al poema,

lo más opuesto que se conoce?


¿El silencio vaciado de sentido?


¿La vacilación del sentido sin resolver?


¿Cómo resuelve el sentido esa falta

de dirección en tiempo y forma?


El poema no puede preguntar todo

sin dar nada a cambio:


Nadie espera que un poema pregunte

más de lo necesario.


¿Qué necesita el poema para calificar

o ser calificado como tal y desterrar

la duda original?


¿Cómo evitar la posibilidad del engaño

no forzado?


Sólo los iniciados conocen la respuesta.

El público, como el lector genérico,

a menudo es presa del engaño, y ni

se da por enterado.


Entérense: No es su culpa, como tampoco

del autor, que puede tener buenas intenciones

y creer que lo suyo es un poema, porque es

poeta.

 

martes, 15 de septiembre de 2026

Ultmas unidades

 

 

(Serafín Cuesta)

 

 

Desde que tuvo conciencia

el hombre ha buscado la unidad

sin descanso. 


Aún la busca,

a veces la encuentra

pero el éxito es provisorio:


Al cabo, ningún resultado

suele ser definitivo.


El hombre busca la unidad

para descomponerla:

La descomposición nunca

fracasa.


La conciencia alcanzada,

sólo pudo evolucionar

a través de sucesivas divisiones

del conocmiento acumulado:


Toda acumulación es divisible.


La experiencia del ensayo y el error,

con éxitos y fracasos, ha impulsado

al hombre a superar dificultades

y vencer obstáculos.


La experiencia acumulada

marca el camino que nos une

para seguir buscando la unidad

hasta las últimas consecuencias.


No las conocemos, pero existe bastante

evidencia de que todo lo que existe

es divisible, salvo Dios, que es Uno

e indiviso. 


Él nos dividió a los animales en especies,

nos hizo conocer la división entre el bien 

y el mal y tiene sus pueblos elegidos.



 

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