(Dudamel Rambler)
Muchos no saben lo que dicen
y suelen repetir lo que dijeron
otros, que sí saben, y saben
cómo decirlo para que resulte
verosímil. No importa cuánto
haya de verdad, basta con que
sea reproducible.
No hace falta saber lo que se dice
para decirlo, no es condenable la
ignorancia, no hay mala intención
al repetir sin saber.
Gozamos del libre ejercicio
de la repetición, y es más sencillo
que otros ejercicios:
No nos cansamos de repetir:
Muchos no saben lo que dicen.
Otros, ni saben lo que callan,
aunque nadie tiene por qué saberlo.
Por mi parte, prefiero no decir
esta boca es mia si no estoy seguro.
Nunca lo estuve, pero cuando seas
el momento voy a decir todo lo que
tenga que decir, si encuentro un lugar
seguro para hacerlo.
No tengo nada que ocultar, sólo que
no estoy seguro y no tengo mucho
que decir, aunque nadie tiene por qué
saberlo.