(Amílcar Ámbanos)
Desparasita tu conciencia
antes que sea tarde.
Requisa sus orificios internos
y grietas intersticiales, para
disipar las dudas, aunque no
sospeches nada.
Toda conciencia en desarrollo
está expuesta a los efectos
de invasiones indeseadas.
Parasitar es más sencillo
que desparasitar, quien lo probó
lo sabe (esta cita no me pertenece)
Una buena parte de la flora
que prospera en la intimidad
de la conciencia, vino de afuera.
No busque especies autóctonas
en el paisaje de tu contradicción
interna.
Puede que haya más, ve por
tu mejor linterna, escruta tu escroto
y corrige lo no escrito antes que sea
tarde.
Con la propia verba inflamada
por acción u omisión de estímulos
dudosos.
Usa tu lengua como antídoto,
en un sentido y otro, no importa
cuan tuya se perciba.
Déjala alzarse como si heicera
falta, desplaza los excesos naturales
cuyas funciones desconoces (No es
seguro que sea útil conocerlas)
Reconoce la palabra que sobraba
y los agentes contaminantes que aún
conniven con tus hábitos.
Usa tu lengua como antídoto nativo.
Desparasita tu conciencia
antes que sea tarde y no haya
en ella nada tuyo:
Defiende tu propiedad, observa
cuánto es lo que no se reproduce.
Usa tu lengua nativa como antídoto.
Lame los estropicios.
Verifica que tu antídoto
no haya sido contaminado,