(Serafín Cuesta)
Los lazos no se tocan,
me dijo un pariente lejano
al que no conocía.
Todos tenemos parientes
que no conocemos:
No es posible conocerlos a todos.
Mantenemos una distancia
razonable, acaso prudencial:
No sabemos nada de ellos.
Pero los lazos existen, sin duda,
aunque sean intangibles. Hay cosas
que no se tocan, no hace falta ver
y tocar todo.
Los lazos de parentesco trascienden
tiempo y espacio, saben permanecer
inalterables a las categorías: Tal vez
sean preexistentes.
Esos lazos invisibles, aún nos unen
a los insectos primordiales que ya
no existen, como al único crustáceo
de tierra sobreviviente, más conocido
como bicho bolita.
Si le hiciéramos caso a los lazos
y a tantas cosas invisibles, todos
acabaríamos emparentados.