(Valdemar Claramonte)
Hay substancias calificadas
como peligrosas, en distinto
grado.
Una vez identificadas,
el peligro es acotado,
ya no lo es tanto.
Pero una cosa es identificar
y otra reconocer:
Podemos identificar al enemigo
y no reconocerlo, en ocasiones.
Él sabe que está identificado
y dispone de recursos para no
ser reconocido:
Puede camuflarse, ocultarse,
enmascararse, mimetizarse o
pasar despercibido mientras muta,
en algo tal vez peor:
Hay distintos grados en nuestra
calificación del enemigo: No son
todos iguales, como nosotros.
Las substancias peligrosas
están mayormente identificadas.
Las cnocemos, sabemos que hay
productos de consumo que las
contienen, pero no es para temer:
Sólo se teme lo que no se conoce.
Otra cosa son las subsubstancias,
cuya presencia suele pasar inadvertida
para el consumidor sano, acostumbrado
a toda forma de repetición.