(Pandora Williams)
Un aluvión de labios alveolados
puede interrumpir una movilización
de consumidores insatisfechos,
sin provocar un estallido.
Los movimientos del paisaje urbano
responden a frecuencias previsibles
como yo, sílaba de libre circulación
entre los cuerpos labiados, dentados,
ungulados.
Ahora estamos de este lado:
El aluvión atrae curiosos que se suman
al movimiento sin saber adónde va,
ni por qué.
¿Venimos? ¿Vamos? Preguntó una vez
Rubén Darío, cuando todavía existían
poetas populares.
La atracción es una lengua que suma,
la concentración atrae a creyentes y
profanos, como la tracción a sangre,
anterior a la justicia.
¿Un movimiento acéfalo?
Todo puede servir como válvula de escape
cuando hay algo de qué escapar, dientes
y labios para emitir la ve labiodental.
Las bocas de expendio interrumpen
momentáneamente la musicalización
exhaustiva de la realidad a la que nadie
es ajeno y todos necesitamos.