(Aparicio Custom)
La lucha de clases fracasó:
No nos unió, y estamos más
divididos que antes.
Hay divisiones que fracasan,
cuando no resuelven el conflicto
preexistente.
Los derechos humanos
son una de las conquistas más
dudosas: Nos dividen más de lo
que nos unen:
La falta de una ética pública
y privada recrudece las tensiones
del conflicto preexistente.
Lo hace exponiendo la falta
de consenso: ¿Tiene que haber
derechos? ¿Para quién, si fuera
así? ¿Son necesarios los límites
no naturales?
¿Alguien tiene derecho a ponernos
límites? ¿Es propio de la naturaleza
humana emitir límites artificiales?
¿Son conquistas los derechos?
Si se acepta que se conquistan por
medio de la lucha ¿No están en su
derecho las autoridades legítimas
surgidas de la voluntad mayoritaria
y soberana expresada libremente en
el voto obligatorio, de fijar límites
y penalizar las luchas que alteran
el orden?
¿Cuáles son las conquistas heredadas
del pasado que habría que respetar, o
preservar?
La falta de consenso en estos puntos,
es un obstáculo para cualquier gestión
que pretenda perseguir el bien común
y generar las condiciones para un
desarrollo sustentable, sin resolver
el conflicto preexistente.
¿Por qué fracasó la lucha de clases?
Hay opiniones divididas, según de qué
lado del mostrador se opine:
Esta división, el mostrador que algunos
llaman grieta, también expresa una parte
del fracaso en desarrollo.
No hay lucha que pueda sostenerse
eternamente: No es natural para ningún
animal reducir la vida a una lucha, más
allá de la lucha por la vida, que todos
aceptamos como natural.
Ninguna lucha se justifica, sin alguna
recompensa.
La lucha de clases, representa una lectura
parcial: Deja afuera a los desclasados, un
colectivo que crece en forma sostenida, y
no da cuenta del conflicto primordial.
Desde una visión histórica, sabemos que
la división n clases no existió siempre, a
diferencia de la injusticia, nás antigua
que nosotros.
Adoptarla, pudo haber sido útil
en aquellos tiempos donde primaba
la falta de control. Pero a la luz de
la historia, no se puede afirmar que
haya sido un salto evolutivo, o un
recurso para apurar la evolución.
Adoptar, e incorporar la división
como elemento constitutivo de la
sociedad, puede interpretarse, más
bien como una forma de tramitar
el conflicto primordial o preexistente,
enmascarándolo.