(Pandora Williams)
El derecho a la propiedad
es una conquista humana,
acaso la más significativa
y trascendente:
La propiedad nos trasciende,
a la vez que nos torna trascendentes
puesto que su valor permanece
activo más allá del ejercicio
de la titularidad, aunque la herencia
la divida.
En rigor, este derecho esencial
se divide en dos conquistas:
el derecho y la propiedad,
ambos vinculados al goce.
Podemos gozar de más derechos
que propiedades, o lo inverso,
es indistinto: Lo que importa
es el goce, y tenemos derecho
a celebrarlo.
Casi todos los derechos vigentes
tributan a la propiedad. Los más
importantes nacieron de ella.
No hace falta enumerarlos, basta
pensar en el derecho al pensamiento
propio, que todos gozamos y es una
de las libertades que le debemos
a la propiedad:
Como todo derecho reconocido,
somos libres de no ejercerlo, y
lo propio ocurre con el goce.
Hay derechos cuyo goce depende
de la gestión individual y subjetiva:
Nadie puede hacerse cargo del goce
del otro.
Es natural que no gocemos las mismas
propedades,así como cada uno
es responsable de su propo goce,
mientras no vulnere derechos ajenos.
Algunos fracasan, otros gozan y celebran
mientras aquellos vuelven a intentar,
El derecho a celebrar el fracaso del otro,
es propio de la naturaleza de los derechos
y de la naturaleza de la condición humana.