lunes, 17 de agosto de 2026

Persecuciones justificables

 

 

(Serafín Cuesta)

 

El fin no justifica los medios,

pero con los medios apropiados

todo fin puede ser justificado.


Los fines se persiguen, son y están

para ser perseguidos, sean nobles o

dudosos, justos o no tanto.


Todos perseguimos alguno,

no importa cuan lejano, aunque

no haya certeza de alcanzarlo.


Perseguir es una forma de buscar

con cierta continuidad: un ejercicio

de la voluntad, que busca justificarse

produciendo sentidos, para emitir

continuidad.


El sentido, como medio o fin, es todo

cuanto podemos buscar o perseguir.

Perseguir es más importante que alcanzar,

porque el lo que provee sentido a nuestras

aspiraciones de continuidad.


Perseguir

es más saludable que no hacerlo:

Quien deja de perseguir, sólo puede

esperar la muerte:


Es mejor perseguir que ser perseguido.

Hay suficiente volumen de fines

disponibles para perseguir.


Sean compartidos, o no, nuestros fines

merecen perseguirse: Son nuestros,

esa sola condición inapropiable

los justifica.


Sean nobles o dudosos, justos o injustos,

con los medios apropiados pueden ser

justificados.


Todos tenemos algo que perseguir,

aunque de ello reulte una fuente de conflicto:

Eso forma parte de lo inevitable.


Quienes persiguen la justicia

siempre fueron perseguidos:


Como fin, es bastante dudoso,

pero hay muchas otras opciones.

 

domingo, 16 de agosto de 2026

Senilidad y resignación

 

 

(Eleuterio York)

 

Cabizbajo,

el hongo ya no elonga.


Cabizbajo y perplejo,

el hongo no elonga

ni luce la vitalidad de otrora.


Parece otro,

vencido por la edad, más solo

de lo que supo estar, erguido

apenas por costumbre, ahí está:


Perplejo y cabizbajo,

como si le costara mantener

esa erección penosa.


Apenas si hace sombra,

acaso resignado a su soledad

indeclinable, ya no elonga.

No es ni la sombra de aquel hongo

que conocí. 


Parece otro. Yo lo acompaño 

y lo aconsejo mientras elongo,

pero no da señales, no me oye:


Nadie escucha los consejos

de los viejos.


Yo le repito hay que elongar

y mantenerse activo reproduciendo

las condiciones de los movimientos

conocidos.


No hay que abandonarse: (no quiero

que se sienta un hongo abandonado)


El que se abandona pierde, sea hongo

o ángel,  demonio o alimaña.

 

sábado, 15 de agosto de 2026

Un faro abandonado

 

 

(Asensio Escalante)

 

El faro abandonado

yacía en pie, a pesar de los años,

como testimonio de otros tiempos.


El hombre asignado a ocuparlo

y ocuparse de él, no fue reemplazado

después de jubilarse, poco antes

de morir como todo el mundo:


Habían dejado de ser útiles

ese puesto, ese faro, ese hombre:

Un gasto ocioso para iluminar

quien sabe a quien.


Las naves modernas poseen

instrumentos sofisticados para guiarse.

La tecnología hace imposible

perder el rumbo o extraviarse.


Después de abandonarlo, el país

fue invadido y ocupado. Hoy es otro,

y el faro abandonado y olvidado

sigue allí, viendo pasar la oscuridad.


Sin embargo, el gato que solía visitar

al guardafaros, sobrevivió y lo sigue

visitando: Los gatos saben como entrar

a donde quieren.


Dicen que los gatos se aquerencian

con lugares, más que con personas:


No es verdad, un gato no abandona

a nadie, sin motivo. El faro no está

del todo abandonado.


Sólo se abandonan los poemas.

 

viernes, 14 de agosto de 2026

El poeta y su crítico

 

 

(Ricardo Mansoler)

 

Detrás de todo poema

hay un poeta

junto a un crítico.


¿O no?


Todo poeta es también un crítico:

El poeta es su crítico más severo,

o debería serlo.


¿O no?


Una salvedad: La poesía es anterior

a la crítica, como el canto al lenguaje.


¿O no?


No hace falta saber mucho

del poeta para reconocer al poema:


Un objeto autónomo, cerrado sobre

sí, cuyas funciones objetivas

y subjetivas dependen de cada lectura.


Basta con que el poema encuentre

al lector adecuado      ¿O no?


No hace falta ser poeta

para escribir un poema genérico.


¿Sí o no?


No: Cualquiera puede intentarlo,

es decir hacerlo, más allá del resultado.

Después será valorado por poetas

y profanos.


Están profanando nuestra canción,

leo en un poema mío inacabado:

Todavía no es lo que puede ser,

no sé si llegará a serlo.


Hay quienes escriben poemas

sin ser reconocidos como poetas,

e incluso sin reconocerse.


¿Son aquellos que no supieron

desarrollar al crítico?


 

jueves, 13 de agosto de 2026

Noticias preocupantes de las altas esferas

 

 

(Pandora Williams)

 

Las últimas noticias provenientes

de Dios, alertan sobre un cambio

de ánimo significativo, una especie

de abatimiento que podría vincularse

a una profunda crisis de valores, que

pondría en cuestión sus actividades

del pasado, y hasta aquellas decisiones

históricas relacionadas con nuestro

origen divino.


Él hizo mucho por nosotros, acaso

demasiado, pero los resultados no

estarían siendo los que esperaba:


Es aceptable que en el volumen

excepcional de toda su obra, se

filtrara algún error no forzado.

Pero Él es un perfeccionista y no

se lo perdona, aunque a nosotros

nos perdone todo.


Una crisis existencial de esa envergadura

podría desncadenar una pérdida

de la autoestima divina y poner en riesgo

todo el sistema con consecuencias que

ni sospechamos.


Hasta el Amor, incluído el infinito, cuya

emanación expresamos, puede cambiar

de signo ante la desazón.


No es para alarmarse, pero el cambio

de Humor en alguien como Él, podría

alterar las condiciones normales en que

desarrollamos nuestra vida de rebaño,

haciendo que nuestro mentor deje de

mostrarse favorable a nosotros.


No podemos hacer mucho

hasta no contar con las próximas

noticias.


Hay que rezar y mantenerse informado.

Es todo.

 

miércoles, 12 de agosto de 2026

Ahora no

 

 

(Malcolm Mercader Ergástulas)

 

Las horas están unidas

por el vértice, como cualquier

cadena de significantes.


Una vacía, tiene el mismo

valor que su cosecante henchida:

ambas son una unidad.


Todo lo pensable es posible,

no hace falta conocer al autor

de una frase para reproducirla:


Somos sensibles a la luz,

a la vacilación del tiempo

y a los ciclos que concurren

en la composición de la materia

orgánica y su descomposición.


Las horas no necesitan que pase

nada para unirse al pasar, y

encadenarse:


Suelen limitar unas con otras

reproduciendo la ilusión

del movimiento secuenciado

y eterno.


Ahora estamos. Podemos registrar,

verificar nuestra participación en

el discurso del tiempo, decir ahora

es asirse a algo que ya fue:


Siempre es ahora,

preguntaba un poeta en un poema

que siempre olvido.


Las horas, en cambio, son ajenas

a nuestras formas de consumo, no

se alteran, no mueren, no pueden:

Habrá otras que no compartiremos.


Un día es una cantidad de horas:

En una misma hora podemos ganar

masa muscular, perder masa neuronal

o viceversa, incorporar neurotoxinas

y producir oxitocina.


Todo lo posible es también pensable,

sin necesidad de llevarlo a la práctica.


Acciones y pasiones, aspiraciones,

sueños e interpretaciones, más todo

lo pensable y agregable, tributa

a funciones encadenadas,


como las horas que no pasan ni dejan

de pasar mientras hacemos tiempo,

o estamos pendientes de la transmisión

de una cadena de conectores neuronales.


Oíd el ruido.

 

lunes, 10 de agosto de 2026

Un día incomparable

 

 

(Dudamel Rambler)

 

Hoy tuve un día competitivo.

Ayer más que hoy, porque ya

pasó la medianoche.


No creo que hoy sea como ayer,

un día muy competitivo, mucho

más que otros que recuerdo.


La verdad, supe tener días así,

algunos más que otros, pero no

sé si más que ayer.


No creo que pueda repetirse

un día como ése, ni que vaya

a haber otro igual:


Sentía que era mi día, estaba

en condiciones de hacer frente

a cualquiera en lo que fuera,


me sobraba confianza y tenía

la autoestima por las nubes.

Me sentía capaz de todo y sabía

que estaba para más.


Podía competirle a cualquiera

de igual a igual, me tenía una fe

ciega y confiaba en mis recursos.


No recuerdo esa actitud en otro

día, esa disposición y aptitud

para la alta competencia, estaba

en forma y presentaba mi mejor

versión: sin duda era mi día.


Una lástima, no tuve competencia,

no encontré un competidor válido,

que estuviera a mi nivel.  Competir

con inferiores no tiene gracia, es

para mediocres. 


Siempre dependemos de otros

para confirmar nuestra superioridad,

aunque no los necesitemos:

 

Competir con uno mismo 

puede ser apasionante, 

aunque nos toque perder. 

 

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