(Aparicio Custom)
Hay peces que destiñen
con el uso y el paso
del tiempo.
No se trata de un simple
pasatiempo, algunos destiñen
más que el propio calamar
en su tinta.
A veces, de tan desteñidos
no los reconoce ni su familia.
Es triste ser pez, llegar a viejo,
desteñido y sin familia.
Se los suele ver solos, extraviados,
deambulando sin destino, como si
nunca hubieran sabido lo que es
una familia.
Sólo pueden hacer tiempo
y nadar sin sentido, mientras esperan
que su memoria termine de desteñirse.
Es triste ser un pez que destiñe
y verse así, reducido a la memoria
resdual de esa tinta extinta, sin poder
siquiera preguntarse qué es una familia.