viernes, 20 de marzo de 2026

La poesía ¿Un servicio público?

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

La poesía no es un servicio público,

como la luz.


Pero tampoco lo contrario: No se sabe

qué es lo contrario de aquella, aunque

sabemos que lo contrario de la luz es la

oscuridad, como nos fuera revelado.


Valga la salvedad, no se puede leer

a oscuras y no todos tienen luz:

Los servicios públicos tienen un costo

y hay que pagarlo, no todos pueden.


Así funciona el mundo de lo público,

algunos pagan para publicar sus poemas,

otros aceptan pagar un precio por algunos

poemas y compran libros, y otros no:


No todos compran libros, y menos aún

de poemas; hay otras necesidades, y la

mayoría no necesita ningún poema.


Hecha la salvedad, el servicio de la función

poética es abierto y de libre acceso: Todos

podemos incurrir en esa manufactura.


A algunos les sirve creer que cuentan con

un público que espera sus poemas, y eso

los estimula a seguir produciéndo:


La escritura, como la producción, son actos

de fe. Se produce para un mercado imaginario,

tan imaginario como ese lector que, con avidez

espera nuestros poemas.


La fe no es un servicio público, pero puede

servir para convencernos de cualquier cosa

y es de libre acceso.

 

jueves, 19 de marzo de 2026

Servicios

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Quien no es bueno para servir,

no es bueno para mandar.


Sin duda, una frase bien armada,

contundente y sentenciosa. Es de

Platón, una vida al servicio de

la filosofía, es decir, a la búsqueda

de la verdad.


¿Verdadero o falso?

¿Para que sirve la verdad?

¿Sólo la filosofía sirve

a la producción de verdades?

¿No hay acaso, otras disciplinas

que producen conocimiento verdadero?

¿Cómo saber si un conocimiento es

definitivamente verdadero?

¿Es útil que se sepa y que todos

podamos disponer?

¿Cuál es la verdadera utilidad de

la verdad?

¿Hay algunas más útiles que otras?

¿Son éstas las únicas necesarias?


¿Cómo saber si un poema es verdadero?

¿Se volvería más útil si lo supiéramos?


En verdad, la filosofía no ofrece ninguna

de estas respuestas faltantes, pero puede

formular muchas más preguntas de las

que necesitamos para mantenernos vivos

y útiles.


La necesidad de preguntar es, tal vez,

la más humana. ¿Por qué?


No tengo una respuesta autorizada,

no soy un filósofo, ni siquiera un

poeta o aspirante.


A Platón, se lo puede interpretar

en un sentido u otro: Yo pienso

que sería mejor hacerse algunas

preguntas, antes que servir, mandar

u obedecer.

 

martes, 17 de marzo de 2026

Criaturas penitentes

 

 

(Pandora Williams)

 

Ángeles ojeados por ángeles

injustos y rojizos como ése,

despliegan sus ofrendas


sin el rubor insano pero justo

de los muertos.


Dios descarta esas criaturas

condenadas y descansa

en su saber, que no es poco.


No podemos hacer mucho

por los ángeles que sufren

castigos injustos.


A menudo, ni siquiera los vemos

y de justicia sabemos poco y nada.


Confiamos en que si hay alguien

que sabe lo que hace, ha de ser

Dios.


No descartamos que tenga sus motivos

para descartar a algunas criaturas que

creó.


Hay que creer, no todos los ángeles

son lo que parecen: Por algo son

reacios a dejarse ver. De lo contrario,

los conoceríamos mejor.


Sabemos poco de ellos,

pero así lo quiso Dios, de quien no

podemos dudar porque no sabemos

nada.

 

Lenguajes cifrados

 

 

(Aurelio Herlein)

 

La cifras son elocuentes,

hasta incluso apabullantes.


Los números no mienten,

sólo reflejan: Una parte

de la realidad se expresa

en caracteres numéricos.


¿Cuántos caracteres necesitamos

para representar un buen número

en palabras?


Los números economizan recursos,

no hay economía sin números,

ni que pueda prescindir de ellos para

justificarse.


Los números se ajustan a lo que

uno quiera y lo reflejan. Los reflejos

no mienten, no tienen esa capacidad.


Mientras tanto, las cifras se disparan

como misiles disímiles surcando el

cielo de la realidad humana, ese reflejo

que no puede ser interceptado por otro.


Pero puede interpretarse en este sentido

u otro. Sólo el lenguaje de los números

nos acerca a la verdad.


Lo demás, son reflejos, tan dudosos

como éstos, que pronto desaparecerán.


Hay nuevas cifras.

 

La evolución del fracaso

 

 

(Horacio Ruminal)

 

La evolución fracasó.

¿O todavía no?


Hay que asumir la parte

que nos toca, y deslindar

lo otro.


Otros opinan lo contrario:

Tener opiniones encontradas

es un signo evolutivo.


Pero algo no está funcionando

como se esperaba ¿Cuál fue el

error?


Deberíamos conocerlo para no

repetirlo.


Acaso no estuvimos a la altura,

no aprovechamos las oportunidades

o no supimos tomar buenas decisiones

a la hora de elegir a quienes decidirían

nuestro destino.


¿La evolución fracasó?


Según cómo se mire: Se extendió

la esperanza de vida, aunque el costo

de la vida aumenta todo el tiempo,

mientras la vida vale cada vez menos.


Pero hemos desarrollado otros valores,

junto con la capacidad de agregar valor,

que permitió la creación del impuesto

al valor agregado, para distribuir la carga

de la culpa que toda agregación genera.


II

Considerar el fracaso de la evolución

sería irrelevante, si no nos comprometiera

como especie activa, exitosa y dominante.


Sólo nosotros hablmos de evolución

y participamos como protagonistas,

reconociéndonos vanguardia evolutiva:


Todos los organismos evolucionan, unos

más que otros, pero en el concierto de las

especies mp se registra nada comparable

a lo que hemos hecho nosotros, en tan poco

tiempo.


Como líderes legítimos del sesgo evolutivo,

hemos desarrollado la capacidad de hacer

desaparecer un sinnúmero de especies de

baja utilidad, en beneficio de esta evolución,

que ral vez no sería tal sin nosotros.


No conocemos nuestro destino último,

pero no poemos dejar de pensar en el futuro.


¿Seguirá habiendo evolución despues

de nosotros?


 

lunes, 16 de marzo de 2026

Diálogo entre poetas muertos

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

-Suelo desconfiar de la gente que

no trabaja.


-Está bien, yo suelo desconfiar

de la gente que trabaja.


-¿No trabaja?


-No tengo tiempo.


-Es un buen argumento, pero si lo

tuviera sería otro cantar.


-¿En qué sentido?


-Bueno, no sé qué haría.


-Nadie sabe lo que haría con lo que

no tiene.


-Tal vez trabajaría, digo. Al menos,

no tendría ese argumento.


-Hay argumentos para todo, no se crea.

Y cuando no, se crean: Los argumentos

son creaciones humanas, de las más

útiles: Sirven para justificar todo.


-Le doy la razón, pero eso no excluye,

la posibilidad de que aprovechara su

tiempo en trabajar.


-No puedo descartar nada, pero descarto

que trabajar sea la mejor forma

de aprovechar el tiempo, y dudo que sea

una. La palabra aprovechar no me parece

útil como eje de un argumento: Es ambigua

y descartable. Preferiría hablar del tiempo,

antes que perderlo en aprovechamientos

dudosos.


-Igual lo va a perder, no hay otra opción.

Pero ¿De qué estamos hablando? ¿Acaso

no había dicho que no tenía tiempo?


-No recuerdo, no se puede volver atrás,

salvo en la memoria. No tengo tiempo

para hacer memoria, con la tengo me es

suficiente.


-En fin, de todos modos, no expuso un

arumento convincente para justificar su

rechazo al trabajo.


-No afirmé tal rechazo.


-Dijo que desconfiaba de la gente que trabaja.


-Sí, no es lo mismo. Y no creo necesario tener

que justificarlo, no pretendo convencer a nadie

de nada, y desarrolar argumentos es trabajoso:

Todos se arman con palabras, y bien sabemos

lo que eso significa y lo poco que vale.

 

domingo, 15 de marzo de 2026

Torceduras evitables

 

 

(Serafín Cuesta)

 

No des el brazo a torcer.

Cuando doblas el brazo,

el codo mira hacia abajo.


No mires para abajo,

nada bueno encontrarás ahí,

sólo eso que ya no puede caer.


No confíes en doblegados

y caídos, te arrastrarán al fondo

del abismo.


No des el brazo a torcer:


Ejercitá las articulaciones

y repetí el movimiento uniforme

para mantenerte firme y flexible,

sin doblegarte.


No preguntes qué es el arte,

hay artes y oficios a granel,

nadie pregunta cuántos son.


Los artesanos son anteriores

en la historia, al arte y siempre

vivieron de su trabajo, sin dar

el brazo a torcer.


Eran otros tiempos: Hoy nadie puede

vivir de su trabajo, pero hay otros

recursos disponibles. Nadie pregunta

cuántos son.


Ahora sabemos que la vida humana

puede desarrollarse tranquilamente

y en forma correcta, sin preguntas.


No des el brazo a torcer,

todavía tenemos mucho para dar.

No preguntes a cambio de qué.


No preguntes para qué,

pero la esperanza de vida aumenta

y ya se extendió bastante.

 

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