martes, 2 de junio de 2026

Autocontemplación morosa

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Vacila al contemplarse

allá a lo lejos, anclado

en un silencio cómplice

y vacante.


Vacila en silencio, recordando

otros silencios como éste.


El silencio trae recuerdos

de esa tierra que fue suya.

La tierra tira, atrae.


¿Volvería?


¿Volvería a poseerla como entonces?


Aferrado a su adjetivo posesivo

se sincera en silencio como un niño.


Vacila sin saber, cual si fuese

la primera vez que se confiesa

ante el verbo transitivo.


Los recuerdos saben volver

sin que los llamen, como bacilo

al pago desflorado y desertificado.


¿Cómo no vacilar? No sabe

qué esperar a su regreso: Tal vez

nadie lo espere, ni haga falta

que regrese.


Contempla ambas opciones

como un huérfano no deseado

que vacila con propiedad.


Vacila al contemplarse preguntando

¿Sabré reir o llorar?

 

lunes, 1 de junio de 2026

Corrientes navegables

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Como el que se deja llevar

en un sentido, para evitar

los otros y salvarse.


Se deja llevar en orden

por el orden, para evitar

ser atraído por desórdenes:


Se abandona a ese orden

que lo lleva directamente.


Como aquel, que no es otro

que ese que se entrega

y es llevado por las fuerzas

del orden.


No se resiste, se deja llevar

por ambos verbos

que convergen en el sentido

correcto, que no es éste,


sino ése que por el contrario,

evita lo evitable de los desvíos,

lejos de toda salvedad.


No se vuelve, no recuerda nada.

No hace falta revolver el pasado:

Ya no está, fue vaciado y removido:


La vida es movimiento y repetición.

El orden es hijo de la repetición.


Había que dejarse llevar,

ahora reconoce el alivio:


No se llevaba bien con las tensiones

de lo ambiguo, esa intensidad

que desordena los sentidos.


 

sábado, 30 de mayo de 2026

Oración por el oro derramado

 

 

(Alcides Ovando)

 

Ahora no ahorro sino oro.

El oro es lo único seguro

entre los bienes de valor

perdurable.


El oro brilla, y el valor

de su brillo no declina

como esas lenguas que brillaron

y murieron, para dar lugar

a otras, no menos dudosas.


Los hombres pasan, con o sin

brillo entre las lenguas muertas

y los tiempos compuestos, hasta

completar su propia descomposición.


Oro por los buscadores de oro

caídos en servicio, por acción

u omisión.


Y por aquellos orfebres abnegados

que consagraron sus vidas a agregar

valor al oro.


Oro por los que supieron horadar

montañas buscando sus pepitas

cuando no había maquinas excavadoras:


Cavaron y cavaron para dejarnos

su legado: el oro atesorado.


Cavaron por amor, cavaron y cayeron

por amor al oro y su valor de cambio,

ese valor que cambiaría el mundo

para siempre, como el amor, un valor

no tan perdurable como sería deseable.


Oremos por ellos, no ahorremos oraciones

de reconocimiento y gratitud por el oro

que heredamos, o hubiéramos deseado

heredar.


Aquellos pioneros merecen algo más

que una oración, buscaban la proporción

áurea y averiguaron que no todo lo que

brilla es oro y no todos poseemos

el mismo valor.


¿Qué seríamos sin nuestras reservas

de oro acumuladas en bóvedas que

nunca veremos?


La riqueza no se crea, está disponible

en la Naturaleza: Sólo hay que extraerla

tal como nos enseñaron aquellos buscadores.


Ellos forjaron nuestros sueños de grandeza

dando lugar a este mundo pleno de aventuras

y oportunidades, poniéndolo en valor.


El verdadero valor, es pura agregación-


 

viernes, 29 de mayo de 2026

La piedra arrepentida

 

 

(Ángel Salvapiedra)

 

No quise empedernirme,

le dijo al Salvador

la piedra arrepentida.


Arrepentirse es fácil,

decime algo que no sepa,

iba a decir Aquel

pero se contuvo:


No siempre hay que decir

lo que se piensa, pensó

el Supremo y lo acuñó:

Es palabra de Dios.


Él es justo, si algo es,

y sabe que si algo merece

ser salvado, son las piedras.


La piedra es ajena a la voluntad

de quien la arroja o manipula

para ponerla en el camino ajeno.


Hay caminos que nos son ajenos

a nosotros, hombres y mujeres

de bien o disidentes, unidos por

el verbo y el pecado:


Siempre fuimos pecadores

recurrentes, reincidentes y creemos:


Creemos que la vida es demasiado

corta y no tenemos tiempo

para arrepentirnos.


La piedra no tiene mucho para

arrepentirse, pero no pierde nada.


Una piedra embalsamada

conserva todas sus propiedades

sin necesidad de empedernirse.

 

jueves, 28 de mayo de 2026

Contenidos sospechosos

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Todo cuerpo es punible,

de acá a la puna.


A cualquier altura, no importa

lo que haya incorporado 

acá o en las antípodas.


Todo cuerpo es sospechoso:

No sabemos lo que contiene,

más allá de los órganos provistos.


No sabemos qué contiene esa forma,

ni lo que puede llegar a contener

después:   Conviene mantenerlo 

en observación por ahora.


Tampoco conocemos sus móviles,

lo que hace que cualquier movimiento

resulte sospechoso.


No incorpores cuerpo alguno

sin averiguar lo que contiene;

o podría contener: es mejor prevenir.


Desconfía ante un cuerpo

en estado de reposo:  Nunca se sabe

cuánto durará en verdad y ésto también 

podría ser una trampa.

 

miércoles, 27 de mayo de 2026

Oportunidades de la carne (versión alternativa)

 

(Encarnación Segura)

 

La carne no es todo en esta vida,

pero de las otras no sabemos nada.


Tampoco sabemos demasiado

de la carne, más allá de nuestra

condición temporal de suscriptores,

adherentes, disidentes o detractores.


La carne no es sólo un recurso

natural para producir más carne

y acceder al goce de sus proteínas.


Todos dependemos, hasta los veganos

más puros, de funciones que sólo 

la carne puede realizar con éxito.


¿Podemos, acaso, imaginar un mundo

sin carne? ¿Con quién comerciaríamos?


¿Qué clase de vínculos podrían sobrevivir

entre nosotros en un mundo descarnado?


¿Cuál de todos los valores humanos

que nos unen y tanto nos costara defender

seguiría en pie?


¿Cómo serían nuestras relaciones

de producción, de propiedad, cómo

sería el amor, si algo quedara de él?


¿Habría alguna oportunidad para

un poema de amor como éste?


¿Qué podríamos compartir entre nosotros

más allá de esa falta excluyente?


¿Cómo nos organizaríamos como sociedad

de individuos altamente organizados?


¿Es acaso posible una organización sin carne?

¿Cuáles serían sus órganos competentes?


¿Y el poder?


¿Quién lo encarnaría, un vegano?


No olvidemos nuestra Historia:

Hace menos de un siglo, Alemania convirtió

al mundo civilizado en un tendal, conducida

por un líder vegetariano como Pitágoras..

 

martes, 26 de mayo de 2026

Deserciones imperceptibles

 

 

(Carlos Inquilino)

 

Estaba solo cuando desertó,

nadie lo vio

ni oyó,


no hubo testigos presenciales

de su deserción,

ni habrá vestigios de esa vocación

discretamente aglomerada

en lo desierto.


Estaba solo, es cierto

¿Pero quién puede estar seguro

de no estarlo y predicarlo?


Estaba solo al desertar,

no hubo cómplices ni se trató

de una deserción asistida.


Estaba solo y no se arrepintió.

Hay cosas que sólo se pueden

hacer solo, para poder compartir.

 

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