viernes, 7 de agosto de 2026

Menos es más

 

 

(Epifanio Weber)

 

Podría cavar acá,

pero no cavo.


¿Menos es más?

¿O es lo inverso?


Las excavaciones practicadas

encontraron restos

de otras religiones civilizadas.


La investigación científica es

una oportunidad para conocernos

más o mejor.


Mejor: Es una inversión

para producir conocimiento

y generar oportunidades para el

desarrollo de futuras inversiones.


Cavar es invertir:


Profundizando más, podemos acceder

al vacío: Soy lo que cavo, lo que acabo

de cavar, ese vacío creado por el verbo

incorporado al cuerpo:


El vacío es una condición material

verificable y producible: Contamos

con recursos para producir y reproducir.


Todo lo que existe, lo hace en relación

al vacío, que es preexistente a todo,

salvo a los dioses fundadores.


Después, cavamos y creemos:

Cavar es un acto de fe,

como la fe una ocupación,

y una fuente de trabajo.


El vacío puede ser ocupado

por distintas religiones:

es una inversión.


La religión s una oportunidad

para vincularnos con una parte

de lo que no existe, y compartirlo

con otros semejantes.


No es tanto lo que nos une:

Compartimos la presión atmosférica,

lluvias aisladas, el apego a la Tierra

con su ley de gravedad, y la función

social de la propìedad.

 

jueves, 6 de agosto de 2026

Una lectura crítica del tiempo

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Suben los índices

pero bajan los pólices.


Hay que ver las dos caras

del movimiento temporal.


Son tiempos de crisis,

crece el número de víctimas.


Para el que mira sin ver

el tiempo es muerte, nomás.


Suben los índices

pero bajan los pólices.


El tiempo se descompone

en scuencias infinitas: el

movimiento continuo y el vaivén

interno son naturales a la evolución

y a la inversión.


Suben los índices

y bajan los pólices:


También podría ocurrir lo inverso,

son tiempos de crisis y reina

la incertidumbre: Unos impuestos

suben y otros bajan, haciendo crecer

el número de víctimas.


Las crisis son así, los que saben ver

invierten y aprovechan para crecer

antes de morir.


Suben los índices de indecisos,

es difícil decidir en tiempos de crisis:

Parece más sensato postergar

decisiones y evitar el error no forzado.


Suben los índices

y bajan los pólices.


Los púbises mantienen su lugar

y permanecen idénticos

como la ley de gravedad

que nos mantiene unidos.


 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Variaciones disponibles

 

 

(Serafín Cuesta)

 

El pez por la boca muere.

Por la boca muere el pez.

El pez muere por la boca:

¿Antes o después?


Ya murió.

Los peces mueren sin saber:

Ni saben que son mortales

y peces que mueren por la boca.


Mueren sin saber por qué,

sin decir esta boca es mia

o ésta era mi boca.


Los peces no se equivocan.

al nadar, al amar, al morir.

Viven nadando entre bocas

enemigas.


Las bocas van y vienen

como los peces. Algunas,

pueden tragarse un pez

como ése en un solo bocado:


Otro pez que no llegará a pescado.


Toda boca es un peligro

bajo el agua, o sobre

el nivel del mar.


 

martes, 4 de agosto de 2026

La presencia de signos en la espuma

 

 

(Eleuterio York)

 

La espuma de hoy

ya no es lo que supo ser.


No es la misma,

hasta nuestra propia espuma

parece degradarse, no sabemos

hasta dónde.


Para hablar con propiedad

no se puede hablar de espuma,

¿hasta qué punto podría decirse

que es mia?


Las propiedades de la espuma

se disuelven, se evaporan,

se desmembran como un cuerpo

vacilante que se descompone

en el tiempo.


¿De qué está hecho el tiempo?

¿Cuánto pesa su espuma?

¿De qué otra cosa está hecho el deseo

antes de su descomposición?


Tiempos compuestos y tiempos

descompuestos vacilan en la espuma

del poema.


Degradarse es la esencia de los dos.


La espuma desciende de sí misma.

La espuma es movimiento.

El movimiento es:

La espuma es.


(El carácter transitivo de la espuma,

permite evocar su forma original,

su consistencia verdadera)


 

lunes, 3 de agosto de 2026

Vista al frente

 

 

(Vicente Oiran)

 

Las personas que miran para abajo

son para sospechar.


Si no pueden mirar de frente

y sostener una mirada como la mía

o la tuya sin ir más lejos, es porque 

algo tienen que ocultar.


Mirar para abajo es ocultarse,

no enfrentar la realidad de una mirada.

¿No quieren, o no pueden?

No sé, por lo menos así lo veo yo.


Yo también era de esos que miran

para abajo, no era algo voluntario,

no tenía mala intención.


Hasta que un día empecé a sospechar

¿No tendría algo que ocultar?


Y a partir de ahí cambie la mirada.

La vida es cambio, pensé:


Para mirar para abajo es mejor

ni mirar, cambié el enfoque

y probé con todo tipo de ángulos.


Y sí, hay que sospechar

de los que miran para abajo.

 

domingo, 2 de agosto de 2026

Varómetros

 

 

(Isnaldo Montalbán)

 

La vara sube y baja

como un miembro eréctil

y retráctil.


Todos tenemos nuestra vara

a mano, en la conciencia,

y con ella medimos hacia arriba

o hacia abajo.


La vara sube y baja,

según las circunstancias.


Su movilidad nos permite

medir, calificar al otro según

nuestra vara, como establecer

la propia ubicación respecto

de ella.


Cuando está muy alta,

se hace difícil no verla desde abajo.

Nadie quiere estar abajo siempre,

pero no suele ocurrir:


No se puede, ninguna erección

se sostiene mucho tiempo, salvo

casos patológicos.


Lo normal, es que suba y baje

como siempre, dentro de niveles

razonables.


Cada uno es dueño de su vara

y de disponer la altura provisoria.


La vara se adapta a la necesidad

y a las condiciones del entorno,

como cualquier miembro sano.

 

sábado, 1 de agosto de 2026

Un filósofo olvidado

 

 

(Antístenes Oquendo)

 

Aquenópodes, fue un filósofo

singular entre los presocráticos.


A su modo, fue un precursor

de la filosofía motivacional,

cuando nadie hablaba de eso

ni existía la psicología.


Invisibilizado por el establishment

filosófico a lo largo de la historia,

no se lo podía ni nombrar. Luego

fue olvidado y hoy nadie habla de

él.


El rechazo que supo cosechar,

obedecía a su pensamiento incorrecto,

cuya esencia negativa lo excluía

de los círculos áulicos y del canon

filosófico.


Aquenópodes, el filósofo del fracaso,

privilegiaba la actividad contemplativa,

ya que según su visión, toda acción

humana estaba destinada al fracaso.


Ningún trabajo podría alterar las cosas,

ni modificar al hombre más que para

degradarlo y empeorar su condición.


La causa humana es una causa perdida

de antemano, afirmaba sin alterarse.


Se burlaba de los optimistas, y sobre

los filósofos, decía que todos

sus argumentos no eran más que puro

desarrollo retórico para justificar

fracasos y malversar la realidad.


El hombre es un extravío de la Naturaleza,

un error biológico que pudo expandirse

por falta de contro:


Una contradicción insalvable, de la que

nada bueno puede esperarse. Nunca ocultó

su preferencia por los animales.

 

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