(Epifanio Weber)
La partícula elemental
es tan diversa como inasible
a los ojos.
En un solo ojo de pescado
hay millones de partículas
consecutivas comprometidas.
No se pueden diseccionar ni
enumerar, pero no es necesario
aislarlas para saber que son muchas,
que ahí están, esas son
y cumplen su función.
Es elemental conocer que todos
estamos compuestos de partículas
concomitantes, cuyas funciones
explican la vida.
Nadie sabe cuántas son sus propias
partículas, ni hace falra saberlo
para depender de ellas.
La dependencia funciona así
desde antes que lo supiéramos,
es un recurso natural: Todo metabolismo
depende de otros, así como nosotros
dependemos de muchos a quienes
ni conocemos.
No hace falta saberlo, salvo que quisiéramos
dejar de depender, algo que nadie sensato
querría.