(Amílcar Ámbanos)
Yo no trepido,
no te pido que compartas,
no te pido que trepides
como yo.
Cada uno trepida a su modo,
aunque no sea original.
No te pido que trepides:
Es difícil pedir y trepidar
al mismo tiempo, si bien
el tiempo nunca es el mismo,
sólo trepidamos en el tiempo:
No te pido que compartas,
cada uno tiene sus tiempos
y si algo merece todo nuestro
respeto es la propiedad.
Cada uno es amo de su silencio
y esclavo de sus palabras (ésto
no me pertenece pero lo comparto)
Si tuviera que trepidar
no vacilaría en hacerlo en silencio.
Es más fácil compartir el silencio
que lo inverso o cualquier otra cosa.
No suelo compartir todos los silencios,
soy más bien reservado en eso. No te
pido que compartas, tampoco.
En trepidar y pedir se pierde un tiempo
que no siempre se recupera para poder
invertirlo en otro sentido, o lo inverso.
No te pido que compartas estos versos,
hay otros pasatiempos posibles, incluso
mejores.
Yo no trepidaría, hay silencios
que n se negocian, otros sí.
Pensalo, tomate tu tiempo.