(Horacio Ruminal)
El
hombre es una criatura prodigiosa
si
la hay, la única capaz de desarrollar
distintas
actividades a la vez:
Entablar
y superar conflicto, sacrificar
buena
parte de su vida por causas
ajenas,
atender distintos frentes de
combate,
arrasar pueblos, colonizar
naciones,
producir genocidios evitables
y
justificarlo todo.
Sin
duda, es la expresión más intensa
de
la vida entre todos los organismos
que
componen el Orden Natural.
Además,
es el único que debe ganarse
la
vida, porque así se lo impuso para
poder
competir con emoción.
Pero
toda esa actividad, no le impide
seguir
produciendo conocimiento e
ncrementar
el volumen de lo conocido:
Investigaciones
sobre le conducta sexual
de
ciertos organismos más antiguos que
nosotros,
dan cuenta de datos curiosos.
Por
ejemplo, la incidencia del incesto
en
insectos, algo de lo que poco se sabía
o
bien, se mantenía oculto (Hay cosas
que
es preferible que no se sepan mucho)
Según
el estudio, es una práctica bastante
difundida
entre algunas especies. Algunos
especialistas
lo explican por la condición
propia
de un buen segmento de insectos,
cuya
vida breve no les da tiempo para
andar
eligiendo mucho, tienen que cumplir
el
mandato biológico y reproducirse como
sea,
antes que sea tarde.
Otros
pensadores, menos pragmáticos,
lo
atribuyen a la incapacidad de juicio
moral,
debida a la falta de religión que
les
provea patrones de conducta, sobre
valores
éticos: No conocen la diferencia
entre
el bien y el mal, están condenados
a
pecar y repetir, a diferencia de nosotros.