martes, 12 de mayo de 2026

La creación espontánea

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Pablito pobló un palito.


De tal palo tal astilla,

dijo el Padre, que había

sabido crear una costilla

a partir de un costillar.


Hay que creer o reventar,

pensó Pablito, que hacía

sus primeros palotes

en la creación espontánea.


Y repartió palos generosos

entre los creyentes.


De tal palo tal astilla,

se regodeó el Padre

y de una astilla creó un astillero

para que Pablito lo heredara.


Ambos aprobaron la Creación

y vieron que era bueno

heredar y ser heredado.

 

Somos ricos, dijo el vástago.

-Pero no te equivoques, hijo,

la riqueza no se crea: se hereda.

Es Creación Divna.

 


Con los palos que sobraban

hizo un fuego reparador y popular

y proclamó a los cuatro vientos:


He aquí este fuego sagrado

que nos ha sido dado:


Somos el pueblo del Señor:


Él bendice nuestro fuego, para

que arda por siempre en nuestros

corazones inflamados e insuflados

de fe pura.


Esta fe incontestable, alimenta

el espíritu de todo lo creado.

Así, toda creación es Divina.


Y así como se multiplican estos palos,

hemos de reproducir nuestra fe

y vencerá el Amor, que es la más alta

Creación Divina.


Nada podrá detenernos:

Él nos guía y nos protege.

Somos la Secta Elegida.

 

lunes, 11 de mayo de 2026

Bendecimos las armas

 

 

(Carlos Inquilino)

 

Siempre estuvimos en guerra.

Desde tiempos oscuros, ella

marca el ritmo de la evolución

histórica.


Siempre hubo algo que disputar

desde que sabemos.


El conflicto impulsa el desarrollo

material, la producción de conocimiento

y las técnicas para obtener recursos

bélicos que superen a los del enemigo.


No hay evolución sin contradicción.


Las contradicciones se resuelven

con inteligencia, astucia, violencia:

Ninguna de estas condiciones es

excluyente.


Siempre estuvimos en guerra,

el hombre es un conquistador

antes que cualquier otra cosa.


Hubo guerras por el fuego, la conquista,

el oro, el oro negro, el agua, el opio,

la religión y hasta una guerra del fútbol.


¿Es la guerra el opio de los pueblos?


Siempre hubo motivos para justificar

y entablar guerras.


La guerra de los sexos no pasó a mayores.

La evolución natural multiplicó géneros y

opciones electivas para integrarse sin

conflicto al modelo inclusivo que hace

sustentable a la guerra.


La diversidad enriquece, tanto al cuerpo

social, las relaciones humanas e interespecies

como la visión ontológica de la naturaleza

del conflicto:


Hoy nadie sabe bien quién es el enemigo.

Tampoco hay certeza sobre el fin de esta

guerra: podría prolongarse indefinidamente.


Pero sabemos que somos parte de ella, que

marca el ritmo evolutivo y que la Historia

no se detiene.


¿Contra qué se entabla el ritmo de los cuerpos

en disputa? ¿Está en disputa el futuro?


¿Es ésta nuestra guerra, o sólo funcionamos

como cómplices?


¿Cuántos cómplices se necesitan para que

ésto funcione?


¿Dependemos de mantener una dependencia

funcional? ¿Hasta qué punto dependemos de

la biodiversidad?


¿Se debe defender la dependencia?


¿Es condición necesaria para acceder al goce

de un cuerpo soberano y libre de emitir su

deseo disidente?


¿Todos somos parientes, que descendemos

de distintos combatientes?


¿De qué lado estás?


 

domingo, 10 de mayo de 2026

Funciones del sentido

 

 

(Elpidio Lamela)

 

El verdadero sentido es uno,

es decir dos: éste y su opuesto.


La condición binaria es lo único

innegociable, ya que garantiza

el cambio de sentido.


Esta función nos hace intercambiables

como sujetos, en ambos sentidos de ese

término.


Lo que más conocemos del sentido,

como sujetos sintientes, es el cambio.


Sólo el sujeto hecho y derecho

que se asume como tal, puede oponerse

o pasar a la oposición en busca del

sentido verdadero, que podría ser otro,


pero no es otro que éste, con sus dos

caras idénticas y recíprocamente

funcionales:


Sin sentido no hay función:

quien lo probó lo sabe,

y mucho menos sujeto.

 

viernes, 8 de mayo de 2026

Parásitos aliados

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Parásitos alados cual libélulas

basculan por toda la superficie

del aire, pivoteando o vacilando.


Dominan el área aerea, aunque

no percibimos sus movimientos,

ya que se mimetizan con el aire.


Mientras acá penamos, cargando

con la torpeza de nuestros cuerpos

en su lucha por la vida, ellos

progresan airosos en el éter.


Dicen que los parásitos alados

preexistieron a los dinosaurios

y a los peces, pudiendo representar

la forma de vida más antigua.


No lo sabemos, el conocimiento

humano es acotado, y termina

en especulaciones difusas.


¿Existe un paraíso para parásitos?

¿Un paraíso exclusivo, al que sólo

acceden los buenos parásitos?


No hay certezas respecto al paraíso.

Sólo conocemos bien a parásitos

mamíferos, de los que dependemos.

 

jueves, 7 de mayo de 2026

Cuando sale la luna

 

 

(Vicente Oiran)

 

 

Somos mayoría

los que deseamos la cortesía,

díjole Hernán Cortés

al sargento García.


Puede haber un error,

o algún exceso: Se cometen

excesos en el cumplimiento

del deber.


Pero lo Cortés no quita lo valiente,

repitió un subordinado ascendido

a cortesano.


Las conquistas son así,

después sobreviene la colonización

con animales y valores desconocidos,


como la cortesía, la vaca o el cobayo

junto con la empatía y el amor

al prójimo, despejando la confusión

reinante.


La civilización es así,

tiene sus costos, pero los beneficios

están a la vista, hay que reconocer

y ser reconocido:


Éramos tierra de nadie,

sólo florecía la barbarie, entre otras

malezas.


No existían valores, ni nada que valiera

la pena defender. No había nada mejor

que merecer, ni futuro había.


La palabra libertad ni se conocía,

como tantas otras.

 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Espacios virtuales

 

 

(Periferio Gómara) 

 

Selecciona con paciencia

las virtudes que deseas

cultivar.


Hay que ser selectivo.


Recuerda: Hay más virtudes

de las que podemos exhibir

y poseer.


Recuerda: Quien mucho abarca,

poco aprieta. La concentración

es capital para alcanzar la meta.


Ya es bastante ostentar una virtud

bien tramitada y gozar su propiedad

aunque no se reconozca:


No son muchos los virtuosos

y en rigor, si los observas con

atención, los más reconocidos

practican el monocultivo.


Piensa en aquel músico de color

que logró un estilo propio

y cautivó a tantas generaciones

con su solo saxo:


Aún nos subyuga, muchos quisieron

imitarlo y todavía lo imitan, pero

nadie puede reemplazarlo: 

 

Aunque transcriban y copien sus solos, 

él siempre vuelve a ser único.


Ahora bien: Fuera de su saxo y sus solos

memorables, no poseía otra virtud,

era un hombre sin atributos como tú.


No es el único, hay muchos ejemplos

como éste.


Recuerda: Mantener una virtud

a lo largo de la vida, es costoso:

No posee valor de cambio

y su fruto es azaroso.


Pero si eliges el camino de la virtud,

selecciona con cuidado el cultivo

deseado: Hay que ser selectivo

con los deseos.


No lo olvides, somos un producto

de la selección natural, tal vez

el mejor:

 

Somos los únicos con presencia virtual

en toda la biomasa. 

 

martes, 5 de mayo de 2026

Lo que enseña la calle

 

 

(Florencio Cusenier)

 

Todos oímos hablar de la

universidad de la calle, ciertamente

un exceso retórico para justificar

la ignorancia.


Nadie ignora que el hombre

es el único animal capaz de

justificar todo lo que hace.


¿Un crimen pasional? ¿Una pasión

desbordada? ¿Un exceso de amor?

¿Actuó bajo un impulso emotivo

fuera de control? ¿Un exceso en la

legítima defensa?


Para esas cosas, contamos con la labor

de una justicia independiente, que

establece los límites del exceso.


Pero más allá del exceso verbal, no

se puede negar que la calle es una

fuente de conocimiento, un lugar

donde siempre se aprende algo, si

se está dispuesto.


Ayer, estando en la calle, vi a un hombre

adulto paseando a su perro, al parecer

un perro adulto.


El hombre tosió, el perro estornudó:

Nada fuera de no normal en el concierto

de emisiones de los transeúntes, sean

cuadrúpedos o bípedos.


Poco después, el hombre estornudó

y el perro no, y tampoco tosió.


Dicen que las mascotas, terminan

pareciéndose a sus dueños. Yo también

lo creía, después de haber observado

durante muchos años esa semejanza.


Ahora estoy pensando que tal vez

no sea así, sino lo inverso, y en realidad

somos nosotros los que nos vamos

pareciendo, cada vez más, a nuestras

mascotas.

 

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