(Cipriano W. Cifuentes)
El
hombre no sabe estar solo,
como
otras criaturas.
Cuando
comprendió que estaba solo,
habiendo
podido separarse de los otros
animales,
comenzó a juntarse:
Pequeños
grupos, que solían enfrentarse
entre
sí por distintos motivos.
Del
conflicto, surgía uno que se imponía
y
ampliaba su dominio.
El
hombre comprendió, que así como había
podido
someter a otros animales, también
podía
conquistar a otros hombres y armar
grupos
más grandes y temibles.
Hubo
que luchar para hacerse respetar.
Se
fue agrupando en tribus, aldeas,
asentamientos
y comunidades que dieron
lugar
a reinos, imperios, ciudades, para
acabar
en estados.
Estas
unidades autónomas, sólo podían
sobrevivir
si estaban bien armadas: Era
necesario
organizarse y destinar una buena
parte
de su producto bruto a abastecer la
defensa:
Cualquier otro estado constituía
un
enemigo potencial.
Se
hizo necesario sostener ejércitos regulares
bien
provistos para proveer a la defensa
del
estado y sus contribuyentes, y acaso
a
un eventual ataque.
El
desarrollo de estas organizaciones
hizo
que el hombre incorporara el concepto
de
autoridad, esencial para sostener el orden:
El
valor de la subordinación, está por encima
de
todo y es lo que permite que organizaciones
complejas
funcionen, con sus distintos grados
y
niveles de responsabilidad.
II
¡Alrededor
mio carrera mar!
Ordena
el cabo primero al soldado.
Éste obedece a su superior y corre
en
pequeños círculos alrededor suyo.
¡Atención!
Ordena la voz de mando.
El
soldado se detiene, se cuadra y grita
¡Atención!
¡Alrededor
mio carrera mar! ¡A tierra!
El
soldado obedece, se tira al piso , vuelve
a
correr en círculos mientras el superior
camina
lentamente y repite la secuencia
de
órdenes, tantas veces como lo considere
necesario.
Estos
ejercicios forman parte de la instrucción
militar
y sirven para comprobar en la práctica
que
el ejercicio de la autoridad funciona, y que
el
subordinado incorporó en forma correcta
el
valor de los conceptos subordinación y valor.
El
hombre no sabe estar solo, tal vez no pueda,
aunque
tenga que correr como un idiota,
alrededor
de otro en círculos concéntricos.
El servicio militar obligatorio es una práctica
aún vigente en algunos estados. En el nuestro
no, pero aprendimos a obedecer cualquier cosa
y seguimos dando vueltas mansamente en torno
a personajes cada vez más dudosos.