(Isnaldo Montalbán)
La vara sube y baja
como un miembro eréctil
y retráctil.
Todos tenemos nuestra vara
a mano, en la conciencia,
y con ella medimos hacia arriba
o hacia abajo.
La vara sube y baja,
según las circunstancias.
Su movilidad nos permite
medir, calificar al otro según
nuestra vara, como establecer
la propia ubicación respecto
de ella.
Cuando está muy alta,
se hace difícil no verla desde abajo.
Nadie quiere estar abajo siempre,
pero no suele ocurrir:
No se puede, ninguna erección
se sostiene mucho tiempo, salvo
casos patológicos.
Lo normal, es que suba y baje
como siempre, dentro de niveles
razonables.
Cada uno es dueño de su vara
y de disponer la altura provisoria.
La vara se adapta a la necesidad
y a las condiciones del entorno,
como cualquier miembro sano.