domingo, 22 de marzo de 2026

Secuela

 

 

(Ricardo Mansoler)

 

Este poema es la secuela

de otro, que ya existe

pero podía ser superado.


Todo lo que existe puede

serlo: Por eso seguimos

escribiendo poemas como

éste, mayormente superables.


Hay otras versiones de ese

otro, que ahora reescribo y

recreo, acaso algunas más

felices que ésta.


Pero nadie tiene por qué saberlo.

No sé cuántas son, ni tampoco

si ésta será la definitiva.


No importa mucho: No hay nada

definitivo en esta acción, ni en las

que concurren en la escritura de

un poema.


Nadie tiene por qué saberlo,

ya es bastante que sepan que es

un poema, aunque no sea más que

una secuela como ésta.


Hay otras versiones y secuelas

que nunca nadie conocerá, y podrían

ser más felices que esta última:


No sé si será la última, nunca se sabe,

pero nadie tiene por qué saberlo.


En ese sentido, el poeta es como un dios

que dispone arbitrariamente lo que va

a quedar, de todo lo que hace, aunque

no sea un poeta, ni se defina como tal.


En eso no hay nada definitivo, las

definiciones son siempre sospechosas

y nadie tiene por qué saberlo.

 

Un testimonio fehaciente de la actividad divina

 

 

(Eleuterio York)

 

Dijo haberle visto la cara

a Dios. No sólo eso, algunos

creen que Dios es sólo cara,

ese rostro excluyente. Pero no.


No es sólo una cara bonita

u opinable (todas las caras

son opinables, incluso las más

bonitas o mejor logradas)


Dijo haberlo visto en su totalidad

infinita. Dijo que se encontraba

solo, que vive desnudo (no ha de

ser fácil vestir un cuerpo semejante,

aunque Él podría, si quisiera. Pero

no quiere, no le importa, o no lo

necesita)


Dijo que lo pudo observar apenas

un instante, luego desapareció, o

hizo desaparecer su imagen, que

vendría a ser casi lo mismo.


Dijo que no vio que era observado,

ni lo miró: No se percató y siguió

masturbándose como si nada:


Así como sólo Él puede hacerlo,

sin parar, ni pecar y probablemente

sin ensuciarse.

 

sábado, 21 de marzo de 2026

Nuevas continuidades

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Todo es continuidad

en este punto de la realidad.


El discurso del tiempo no es

más que un discurso

que no precipita en otra cosa.


Continuar era la palabra clave

en el servicio militar: Cuando

pasaba alguna autoridad (todos

lo eran para el soldado recluta)


alguien gritaba ¡Atención!

Y todos nos quedábamos inmóviles,

como en una foto, hasta que el

pasante pronunciaba esa palabra:


Significaba que podíamos seguir

con lo que estábamos haciendo,

aunque no estuviéramos haciendo

nada.


No había mucho para hacer ahí,

más que recibir órdenes, obedecerlas,

cumplirlas o ejecutarlas, en ese orden.


El resto era tiempo libre, se podría decir.

Aunque nadie puede ser libre ahí, se podría

decir: Ni los que obedecen órdenes, ni

quienes las imparten, obedeciendo otras.


Ni adentro, ni afuera de ahí, se podría

decir.


Ahora ya no existe, hace años que no

existe ese servicio obligatorio; era algo

que merecía ser superado, como casi todo.


Pero hay otros servicios, otros discursos

y una continuidad sospechosa que no se sabe

adónde nos precipitará.


Continuar.

 

viernes, 20 de marzo de 2026

La poesía ¿Un servicio público?

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

La poesía no es un servicio público,

como la luz.


Pero tampoco lo contrario: No se sabe

qué es lo contrario de aquella, aunque

sabemos que lo contrario de la luz es la

oscuridad, como nos fuera revelado.


Valga la salvedad, no se puede leer

a oscuras y no todos tienen luz:

Los servicios públicos tienen un costo

y hay que pagarlo, no todos pueden.


Así funciona el mundo de lo público,

algunos pagan para publicar sus poemas,

otros aceptan pagar un precio por algunos

poemas y compran libros, y otros no:


No todos compran libros, y menos aún

de poemas; hay otras necesidades, y la

mayoría no necesita ningún poema.


Hecha la salvedad, el servicio de la función

poética es abierto y de libre acceso: Todos

podemos incurrir en esa manufactura.


A algunos les sirve creer que cuentan con

un público que espera sus poemas, y eso

los estimula a seguir produciéndo:


La escritura, como la producción, son actos

de fe. Se produce para un mercado imaginario,

tan imaginario como ese lector que, con avidez

espera nuestros poemas.


La fe no es un servicio público, pero puede

servir para convencernos de cualquier cosa

y es de libre acceso.

 

jueves, 19 de marzo de 2026

Servicios

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Quien no es bueno para servir,

no es bueno para mandar.


Sin duda, una frase bien armada,

contundente y sentenciosa. Es de

Platón, una vida al servicio de

la filosofía, es decir, a la búsqueda

de la verdad.


¿Verdadero o falso?

¿Para que sirve la verdad?

¿Sólo la filosofía sirve

a la producción de verdades?

¿No hay acaso, otras disciplinas

que producen conocimiento verdadero?

¿Cómo saber si un conocimiento es

definitivamente verdadero?

¿Es útil que se sepa y que todos

podamos disponer?

¿Cuál es la verdadera utilidad de

la verdad?

¿Hay algunas más útiles que otras?

¿Son éstas las únicas necesarias?


¿Cómo saber si un poema es verdadero?

¿Se volvería más útil si lo supiéramos?


En verdad, la filosofía no ofrece ninguna

de estas respuestas faltantes, pero puede

formular muchas más preguntas de las

que necesitamos para mantenernos vivos

y útiles.


La necesidad de preguntar es, tal vez,

la más humana. ¿Por qué?


No tengo una respuesta autorizada,

no soy un filósofo, ni siquiera un

poeta o aspirante.


A Platón, se lo puede interpretar

en un sentido u otro: Yo pienso

que sería mejor hacerse algunas

preguntas, antes que servir, mandar

u obedecer.

 

martes, 17 de marzo de 2026

Criaturas penitentes

 

 

(Pandora Williams)

 

Ángeles ojeados por ángeles

injustos y rojizos como ése,

despliegan sus ofrendas


sin el rubor insano pero justo

de los muertos.


Dios descarta esas criaturas

condenadas y descansa

en su saber, que no es poco.


No podemos hacer mucho

por los ángeles que sufren

castigos injustos.


A menudo, ni siquiera los vemos

y de justicia sabemos poco y nada.


Confiamos en que si hay alguien

que sabe lo que hace, ha de ser

Dios.


No descartamos que tenga sus motivos

para descartar a algunas criaturas que

creó.


Hay que creer, no todos los ángeles

son lo que parecen: Por algo son

reacios a dejarse ver. De lo contrario,

los conoceríamos mejor.


Sabemos poco de ellos,

pero así lo quiso Dios, de quien no

podemos dudar porque no sabemos

nada.

 

Lenguajes cifrados

 

 

(Aurelio Herlein)

 

La cifras son elocuentes,

hasta incluso apabullantes.


Los números no mienten,

sólo reflejan: Una parte

de la realidad se expresa

en caracteres numéricos.


¿Cuántos caracteres necesitamos

para representar un buen número

en palabras?


Los números economizan recursos,

no hay economía sin números,

ni que pueda prescindir de ellos para

justificarse.


Los números se ajustan a lo que

uno quiera y lo reflejan. Los reflejos

no mienten, no tienen esa capacidad.


Mientras tanto, las cifras se disparan

como misiles disímiles surcando el

cielo de la realidad humana, ese reflejo

que no puede ser interceptado por otro.


Pero puede interpretarse, en este mismo

sentido u otro. Sólo el lenguaje de los 

números nos acerca a la verdad.


Lo demás, son reflejos, tan dudosos

como éstos, que pronto desaparecerán.


Hay nuevas cifras.

 

Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.