sábado, 3 de octubre de 2026

La función parasitaria

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Opíparos parásitos

habitan avidosos

órganos, glándulas, orgánulos

y tejido conectivo.


Estamos conectados, compartimos

citas memorables, o no tanto

con éxito.


Nos excita el éxito, propio

o ajeno, que expresa la función

parasitaria.


Nos reconocemos en citas

como ésta, que reproducimos

para ser citados.


Para citar, hay que tener memoria.

No mucha, la suficiente para gozar

del éxito desde las conexiones

neuronales del parásito superior.


Opíparos parásitos recorren órganos

y cuerpos avidosos, como aquel

fantasma que recorría Europa.


Ellos transmiten y difunden

el mensaje divino aquí y allá,

cumpliendo su función.


Así como en el cuerpo del poema,

a imagen semejanza.

 

Bajo cero

 

(José Luis Greco)

 

El grado cero de la metáfora

es igual a uno, un punto:


El famoso punto muerto,

anterior al tango Uno

y a todo lo demás, tal vez.


(Punto muerto de las almas,

tumba horrenda de mi amor,

escribió Discépolo)


A ese punto lo conozco desde

la infancia, cuando aprndía

a manejar mirando a mi padre

en el Chevrolet 38.


Nunca terminé de aprender,

como tantas cosas que uno empieza

y no termina. Pero sabía hacer los

cambios y volver a punto muerto.


Probé después, en distintas ocasiones.

Manejé cuatro o cinco autos distintos.

El de mi padre no, salvo una vez

que nos llevó a un lugar abierto, con

mi hermana, y manejamos los dos.


Después, de garnde, no. Él era muy

cuidadoso con su auto, no lo prestaba

a nadie. Pude haberlo hecho, ya que

me dejaba las llaves para que lo lavara,

pero preferí no hacerlo.


Cuando murió, tenía otro auto, estaba

como nuevo, ni un año había cumplido.

Yo iba todos los días al garaje donde lo

guardaba a ponerlo en marcha para que

no se quedara sin batería hasta que se

vendió, y volví a punto muerto.


La metáfora está en ese punto, dudoso:

Los puntos no suelen morir, no pueden

porque no tienen vida.


El punto puede servir como sujeto, pero

sólo los sujetos vivos podemos acceder

a ese estado que llamamos muerte,

del que no sabemos mucho, aunque sí

sabemos que lo conoceremos, y es lo

único seguro en esta vida.


El punto, también sirve para metáforas.

Lp único que diferencia al punto muerto

de uu punto suspensivo, un punto de apoyo

y todos los demás, es el sentido metafórico:


Una circunferencia no delimitada,

cuyo centro está en todas partes,

y es un punto como éste.

 

jueves, 1 de octubre de 2026

Legítimos tubérculos

 

 

(Onésimo Evans)

 

Legítimos tubérculos

expuestos a la acción intermitente

de preguntas simultaneas mantienen

la actitud pasiva sin turbarse.


Mantienen el pulso en unidad

aunque las pulsiones no son las mismas.


Nosotros, los de entonces, tampoco.

La estabilidad puede prolongarse,

pero la legalidad no es segura,

Está sujeta a alteraciones del orden

temporal.


No son tiempos de definiciones,

pero es legítimo que un inmigrante

legal, pase a ser lo contrario.


Hay que adaptarse, aceptarlo, o pasar

a la clandestinidad, que no pregunta

y es parte del sistema binario.


El tubérculo no deja de ser

tubérculo por donde se lo mire,

y está en su legítimo derecho,

sea nativo o de origen dudoso.


Tiene derecho a permanecer ajeno

y ampararse en un silencio opinable

o punible: Todos son sospechosos

de complicidad.


La legitimidad es una voz, una paalabra,

menos que una mota de polvo cósmico

depuesta.


Los tubérculos van y vienen

bajo la tierra, abonada por distintas

capas de estiércol discursivo,

legítimo o dudoso.


A la sombra del tubérculo nativo,

todos somos inmigrantes, algunos

más legítimos.

 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Un escritor comprometido

 

 

(Serafín Cuesta)

 

No me comprometo a nada,

dijo el escritor comprometido,

preguntado sobre la naturaleza

de su compromiso.


Se reconocía comprometido,

aunque no era reconocido:


No lo necesito, el verdadero

compromiso tiene dos caras,

como toda relación binaria.


Yo también, y asumo sin fisuras

mi compromiso con la ambigüedad,

lo que no es poco en estos tiempos.


Las relaciones de compromiso

suelen ser asimétricas. Luego,

está la relación que cada uno

entabla con el compromiso:


Todo compromiso es subjetivo,

es una necesidad del sujeto para

referenciarse y gozar del sentido

de pertenencia:


Pertenecemos a una especie

qu responde a la necesidad del goce

y lo busca por doquier, como puede.


Nos comprometemos con una causa

u otra, , con los colores de nuestro

club, con una ideología que nos dice,

ésta es una causa justa.


Todo compromiso es arbitrario,

por necesidad. Tan arbitrario como

el amor: No sabemos por qué, esa

persona nos atrae más qu otras, nos

enamoramos y nos comprometemos

con ese sentimiento que no tiene

explicación, y acaso responda a

cuestiones biológicas y culturales.


Comprmeterse es resignar libertad,

para entregarla a ese objeto elegido.


En el acto de escribir, todo está

comprometido, desde el propio cuerpo.

Hay un compromiso con la palabra

que es constitutivo del sujeto que escribe.


Más significativo en la práctica poética,

que es la más subjetiva.


En relación a mi experiencia, al escribir

procuro librarme de cualquier compromiso

subalterno u oir a las palabras, observar

lo que hacen por sí mismas, cuando no

están sirviendo a otro fin.


Ese es mi compromis.

 

martes, 29 de septiembre de 2026

Amantes de la velocidad

 

 

(Alí Carnazo)

 

El desarrollo de la velocidad

luce imparable y parece estar

fuera de control.


A veces, no hay tiempo de detenerse

a pensar. El que se detiene, pierde,

tal es el mandato de los tiempos que

corren.


La realidad cambiante, exige una

adaptación continua, y los recursos

tecnológicos imponen el ritmo que

hay que seguir, para no quedar afuera.


Afuera es noche, intemperie, soledad

y muerte: Nadie quiere morir solo.


En las últimas décadas, hubo más cambios

en la vida cotidiana del hombre civilizado

que en siglos.    Es posible que nunca

terminemos de civilizarnos. 


No se puede predecir los cambios

que vendrán, acaso sin que alcancemos

a percibirlo. La aceleración está fuera

de control.


Hay que gozar el presente, que es efímero

pero es lo único seguro, es lo que hay.

Contamos con con el soporte tecnológico

para acceder a casi todo al instante, y

mantenernos actualizados.


Estamos siempre conectados: Nadie se

salva solo, aunque sabemos que estamos

siendo cada vez más controlados por los

mismos que nos habilitan el goce.


La tecnología generó adicción y nos hizo

dependientes, aunque ya antes conocíamos

la dependencia y siempre funcionó.

Ahora no es tiempo de pensar en eso:


Afuera es noche, oscuridad y muerte,

sin desarrollo, ni condiciones para acceder

al goce.


Pronto contaremos con instrumentos

diseñados para medir el goce, disponibles

con solo bajar la aplicación.


Lo que no se puede medir, no existe.

No se puede gozar sin medida

y no hay mucho tiempo para pensarlo.

 

lunes, 28 de septiembre de 2026

Sal de la vida

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Hincó su hocico en el océano

hozando mudamente con su hache,

 

con el vértice anterior a la oración

propiciadora  como quien busca 

un argumento sólido para aliviar 

su sed ante el silencio oceánico.


El agua es pródiga en respuestas

para los que tienen sed de dios

u otros fluidos.

 

La sed es emanación divina, pero

el océano no sacia: No por ser el

que es, sino por la sal, que le es

constitutiva.


Los peces están acostumbrados

a la sal marina, y no padecen sed,

salvo en casos patológicos.


La sal es un compuesto natural,

anterior a la sed y  al deseo  

y preexistente a nuestras oraciones.


De ella no podemos decir nada,

como buenos cristianos bautizados

valoramos su presencia divina

tanto en el agua como en la tierra.


Alguna vez sirvió como moneda, pero

la sal es mucho más que un producto

comercial o una medida.


Hozaba con lo mudo de su hache

en la superficie del silencio oceánico.

Como quien osa presentar su hocico

en desarrollo y preguntar al líquido

 por la necesidad, así:

 

con la misma hache del que hosanna

con su propio verbo en las alturas

desprovistas de oxígeno. 

 

sábado, 26 de septiembre de 2026

Salvemos nuestros nichos

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Obituarios apócrifos personalizados,

rezaba un aviso publicitario,

aproveche la promoción

por tiempo limitado. 


Cada uno reza como puede

y a quien crea necesario..


Hay libertad de cultos

y todo el mundo busca salvarse.

Hay que encontrar un nicho

y explotarlo.


Hubo un poeta norteamericano

que se hizo conocido con un libro

de poemas obituarios.


No sé si eran apócrifos, pro en verdad

¿A quién puede importarle eso?


Nadie busca verdades en poemas,

lo único que importa de un poema

es si el bueno o malo. Si es bueno,

entonces estamos dispuestos a creerle

todo: Es justo, se lo ganó.


Todo el mundo conoce los poemas

de Spoon River. Yo, cada tanto los

vuelvo a leer, y me hace bien:


Es como una cucharada de fe pura

que alimenta el deseo de leer

y escribir poemas, aunque el mundo

estalle en pedazos o colaplse por

agotamiento de recursos naturales

y poemas verdaderos.


La realidad es otra cosa: El mundo

no es un lugar seguro para casi nadie,

y tiende a ser peor, aunque recemos

con mayor o menor intensidad.


Cada uno busca salvarse como pueda.

Hay que encontrar el nicho y explotarlo.


Sabemos que ningún poema puede salvar

el mundo, pero podemos agregar algunos

antes de que el mundo evolucione en un

nicho definitivo y acabe con la igualdad

de oportunidades .

 

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