(Carlos Inquilino)
Hay cicatrices
que no tienen causa,
carecen o parecen carecer.
Algunas nacen desprovistas,
sin otra causa: no acusan su falta,
ni se comportan como lo que son.
No se saben cicatrices
aunque parezca lo contrario:
La sola apariencia no define más
que una parte de esa condición
dudosa: ser cicatriz.
La cicatriz es un significante
de algo ya ocurrido, que sólo
existe en el pasado: un corte,
una herida, una mutilación o
una simple operación.
Esas reconocen una causa
material, aunque resulte
inverificable.
Las que carecen, en cambio,
no se reconocen y pueden pasar
inadvertidas como cicatrices.
Un buen día desaparecen
sin causa, o eso parece pero no.
En ambos casos resulta indiferente
para las causas en trámite
y la cicatrización natural de todo.