(Aparicio Custom)
La producción automatizada
está en camino.
Nos encaminamos a un mundo
donde la participación humana
en la cadena productiva se verá
reducida a una expresión mínima
y residual, tendiendo a cero.
De hecho, ya existe en algunos
rubros y funciona, sólo que está
naturalizada y no lo percibimos.
La automatización de la producción
es una de las conquistas humana más
significativas, que nos eleva a otro
plano en la carrera evolutiva, y expresa
nuestra naturaleza superior.
Es difícil concebir la vida humana
escindida de la producción material.
Sin duda, se abrirán otros horizontes
y abandonaremos la cultura del trabajo
por opciones más sensatas.
Ya hay vehículos inteligentes, que no
necesitan conductor. Nadie tendrá que
aprender a manejar, ni sacar registro.
Son muy costosos, pero el crecimiento
de la demanda hará que la producción
se expanda y los precios se acomoden
a las necesidades del mercado, para que
todo el mundo acceda a sus beneficios
según disponga la movilidad social.
La automatización integral, parecía
un sueño muy lejano hasta hace poco,
pero ya empieza a ser realidad.
Es un producto natural de la evolución
histórica, una historia rica y pródiga
en conquistas inigualables.
Ya había antecedentes en este sentido,
como la automatización de la reproducción,
alcanzada hace tiempo, así como la escritura
automática, conquista del surrealismo que
enriqueció la función poética.
¿Habrá que lamentar la pérdida de fuentes
de trabajo?