viernes, 14 de agosto de 2026

El poeta y su crítico

 

 

(Ricardo Mansoler)

 

Detrás de todo poema

hay un poeta

junto a un crítico.


¿O no?


Todo poeta es también un crítico:

El poeta es su crítico más severo,

o debería serlo.


¿O no?


Una salvedad: La poesía es anterior

a la crítica, como el canto al lenguaje.


¿O no?


No hace falta saber mucho

del poeta para reconocer al poema:


Un objeto autónomo, cerrado sobre

sí, cuyas funciones objetivas

y subjetivas dependen de cada lectura.


Basta con que el poema encuentre

al lector adecuado ¿O no?


No hace falta ser poeta

para escribir un poema genérico.


¿Sí o no?


No: Cualquiera puede intentarlo,

es decir hacerlo, más allá del resultado.

Después será valorado por poetas

y profanos.


Están profanando nuestra canción,

leo en un poema mío inacabado:

Todavía no es lo que puede ser,

no sé si llegará a poema.


Hay quienes escriben poemas

sin ser reconocidos como poetas,

e incluso sin reconocerse.


¿Son aquellos que no supieron

desarrollar al crítico?


 

jueves, 13 de agosto de 2026

Noticias preocupantes de las altas esferas

 

 

(Pandora Williams)

 

Las últimas noticias provenientes

de Dios, alertan sobre un cambio

de ánimo significativo, una especie

de abatimiento que podría vincularse

a una profunda crisis de valores, que

pondría en cuestión sus actividades

del pasado, y hasta aquellas decisiones

históricas relacionadas con nuestro

origen divino.


Él hizo mucho por nosotros, acaso

demasiado, pero los resultados no

estarían siendo los que esperaba:


Es aceptable que en el volumen

excepcional de toda su obra, se

filtrara algún error no forzado.

Pero Él es un perfeccionista y no

se lo perdona, aunque a nosotros

nos perdone todo.


Una crisis existencial de esa envergadura

podría desncadenar una pérdida

de la autoestima divina y poner en riesgo

todo el sistema con consecuencias que

ni sospechamos.


Hasta el Amor, incluído el infinito, cuya

emanación expresamos, puede cambiar

de signo ante la desazón.


No es para alarmarse, pero el cambio

de Humor en alguien como Él, podría

alterar las condiciones normales en que

desarrollamos nuestra vida de rebaño,

haciendo que nuestro mentor deje de

mostrarse favorable a nosotros.


No podemos hacer mucho

hasta no contar con las próximas

noticias.


Hay que rezar y mantenerse informado.

Es todo.

 

miércoles, 12 de agosto de 2026

Ahora no

 

 

(Malcolm Mercader Ergástulas)

 

Las horas están unidas

por el vértice, como cualquier

cadena de significantes.


Una vacía, tiene el mismo

valor que su cosecante henchida:

ambas son una unidad.


Todo lo pensable es posible,

no hace falta conocer al autor

de una frase para reproducirla:


Somos sensibles a la luz,

a la vacilación del tiempo

y a los ciclos que concurren

en la composición de la materia

orgánica y su descomposición.


Las horas no necesitan que pase

nada para unirse al pasar, y

encadenarse:


Suelen limitar unas con otras

reproduciendo la ilusión

del movimiento secuenciado

y eterno.


Ahora estamos. Podemos registrar,

verificar nuestra participación en

el discurso del tiempo, decir ahora

es asirse a algo que ya fue:


Siempre es ahora,

preguntaba un poeta en un poema

que siempre olvido.


Las horas, en cambio, son ajenas

a nuestras formas de consumo, no

se alteran, no mueren, no pueden:

Habrá otras que no compartiremos.


Un día es una cantidad de horas:

En una misma hora podemos ganar

masa muscular, perder masa neuronal

o viceversa, incorporar neurotoxinas

y producir oxitocina.


Todo lo posible es también pensable,

sin necesidad de llevarlo a la práctica.


Acciones y pasiones, aspiraciones,

sueños e interpretaciones, más todo

lo pensable y agregable, tributa

a funciones encadenadas,


como las horas que no pasan ni dejan

de pasar mientras hacemos tiempo,

o estamos pendientes de la transmisión

de una cadena de conectores neuronales.


Oíd el ruido.

 

lunes, 10 de agosto de 2026

Un día incomparable

 

 

(Dudamel Rambler)

 

Hoy tuve un día competitivo.

Ayer más que hoy, porque ya

pasó la medianoche.


No creo que hoy sea como ayer,

un día muy competitivo, mucho

más que otros que recuerdo.


La verdad, supe tener días así,

algunos más que otros, pero no

sé si más que ayer.


No creo que pueda repetirse

un día como ése, ni que vaya

a haber otro igual:


Sentía que era mi día, estaba

en condiciones de hacer frente

a cualquiera en lo que fuera,


me sobraba confianza y tenía

la autoestima por las nubes.

Me sentía capaz de todo y sabía

que estaba para más.


Podía competirle a cualquiera

de igual a igual, me tenía una fe

ciega y confiaba en mis recurso.


No recuerdo esa actitud en otro

día, esa disposición y aptitud

para la alta competencia, estaba

en orma y presentaba mi mejor

versión: sin duda era mi día.


Una lástima, no tuve competencia,

no encontré un competidor válido.

Que estuviera a mi nivel.


Siempre dependemos de otros

para confirmar nuestra superioridad,

aunque no los necesitemos.

 

domingo, 9 de agosto de 2026

Formas de obediencia disponibles

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Obedecer es más sencillo

que no hacerlo.


Parece una contradicción,

si pensamos en el principio

básico: no hacer es más fácil

que hacer, aplicable a todas

las otras acciones.


Pero no somos dados a pensar

demasiado, preferimos no hacerlo

porque es más fácíl.


Si lo pensamos más, no pensar

también puede ser un acto

de obediencia.

Todos obedecemos impulsos

y necesidades que obedecen a

nuestra naturaleza biológica y

social, no hace falta pensar.


Mayormente, obedecemos impulsos

y deseos vinculados al mundo exterior.

Ese mundo, que es también el nuestro,

nos reconoce en tanto aceptamos

ciertas condiciones que no podemos

dejar de obedecer.


Todas las organizaciones humanas

que determinan formas de convivencia,

producción y participación social, se

sostienen en el principio de obediencia.

:


No existiría ningún tipo de autoridad

posible, sin su contraparte necesaria:

los que obedecen.


Más allá de la obediencia debida

como principio de la disciplina militar,

la voz de mando y el ejercicio del poder

están presentes en todos los ámbitos

de las relaciones humanas.


¿El ejercicio de la obediencia es más

sencillo que el de la autoridad?


No me siento autorizado a emitir

esta opinión, sin perjuicio de reservarme

el derecho de pronunciarme cuando lo

crea oportuno y se presenten las condiciones

para emitir un juicio justo con toda libertad.


Prefiero compartir preguntas, más que

opiniones:


¿La obediencia crea tendencia?


¿Necesitamos más líderes, o bastaría

con que fueran mejores?


¿Necesitamos nuevos líderes, capaces

de juzgar y condenar a todos los líderes

que nos condujeron a esta crisis?


¿Podríamos desarrollar nuestra propia

capacidad de liderazgo para no depender

de otros líderes, o al menos liderar algún

segmento de algo?


¿Siempre habrá quien obedezca

si está bien liderado?


Bartleby no tenía aptitud de mando

ni vocación de servicio, ni condiciones

de líder, pero se hizo famoso con su

frase breve de tres palabras: 

 

Preferiría no hacerlo.

 

La falta de medida

 

 

(Serafín Cuesta)

 

El agrimensor estaba adelantado,

según se pudo establecer

en la repetición.


Por muy poco, menos de un pie,

algo imperceptible.

Tal vez, ni él mismo supiera

de su posición dudosa:


A menudo, no somos conscientes

de nuestras faltas al momento

de cometerlas, y a veces después

tampoco.


Es normal volver a cometer una

misma falta por falta de conciencia:

La repetición inconsciente, puede

hacernos caer en la falta reiterada.


Nadie es del todo consciente de todos

los mecanismos inconscientes que viene

repitiendo desde sus primeros pasos,

o antes.


Es normal acumular faltas

en el tiempo, mientras avanzamos

y vamos cobrando conciencia de

la repetición.


Hay atenuantes y justificativos

para estar adelantado en algún

momento, que podrían evitar, morigerar

o minimizar la sanción.


Pero el agrimensor no tiene excusas:

Es alguien instruído en la legitimidad

de la medida, alguien que conoce y vive

de lo que mide.


No puede alegar falta de conciencia.

Pudo haber pasado inadvertido para

todos, incluso para la autoridad,

pero la repetición lo condenó.


 

viernes, 7 de agosto de 2026

El gusano empetrolado y la salvación del alma

 

 

(René Gociarte) 

 

El gusano empetrolado

se ufanaba de haber sobrevivido

a todas las crisis históricas

a lo largo de su vida de gusano.


Lucía una sonrisa de oreja a oreja

y derramaba empatía, junto a la

contaminación natural que une

a humanos y gusanos, recordando

su pasado:


Yo era un gusano de pura sangre,

sanguíneo por naturaleza, andaba

a puro impulso, satisfecho con mi

tracción a sangre.


Pero una vez caí, en un dscuido

y fui sorprendido en mi buena fe:

No sé cómo fue, qué me pasó,

pero ese día aflojé:


Recibí un tajo profundo, vacilé

y quedé mal parado. Perdí un tracto

y un buen segmento de mi vida

se fue con él.


Pensé que era el fin, que todo estaba

perdido para siempre, pero después

me recompuse: La pérdida no había

interesado ningún órgano sensible

ni vital, y lo demás se reproduce.


Sin embargo, no volví a ser el mismo:

Sangraba por la herida y no quería

verme así, con la sangre en el ojo.


No quiero ser un gusano resentido,

sin fe, tomar el camino de la violencia

y terminar como un gusano disolvente,

sedicioso y asocial, me dije.


Así fue que me olvidé de la sangre

derramada y me volqué al petróleo,

otro recurso natural que además

me sirve para ocultar cicatrices.

 

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