miércoles, 30 de septiembre de 2026

Un escritor comprometido

 

 

(Serafín Cuesta)

 

No me comprometo a nada,

dijo el escritor comprometido,

preguntado sobre la naturaleza

de su compromiso.


Se reconocía comprometido,

aunque no era reconocido:


No lo necesito, el verdadero

compromiso tiene dos caras,

como toda relación binaria.


Yo también, y asumo sin fisuras

mi compromiso con la ambigüedad,

lo que no es poco en estos tiempos.


Las relaciones de compromiso

suelen ser asimétricas. Luego,

está la relación que cada uno

entabla con el compromiso:


Todo compromiso es subjetivo,

es una necesidad del sujeto para

referenciarse y gozar del sentido

de pertenencia:


Pertenecemos a una especie

qu responde a la necesidad del goce

y lo busca por doquier, como puede.


Nos comprometemos con una causa

u otra, , con los colores de nuestro

club, con una ideología que nos dice,

ésta es una causa justa.


Todo compromiso es arbitrario,

por necesidad. Tan arbitrario como

el amor: No sabemos por qué, esa

persona nos atrae más qu otras, nos

enamoramos y nos comprometemos

con ese sentimiento que no tiene

explicación, y acaso responda a

cuestiones biológicas y culturales.


Comprmeterse es resignar libertad,

para entregarla a ese objeto elegido.


En el acto de escribir, todo está

comprometido, desde el propio cuerpo.

Hay un compromiso con la palabra

que es constitutivo del sujeto que escribe.


Más significativo en la práctica poética,

que es la más subjetiva.


En relación a mi experiencia, al escribir

procuro librarme de cualquier compromiso

subalterno u oir a las palabras, observar

lo que hacen por sí mismas, cuando no

están sirviendo a otro fin.


Ese es mi compromis.

 

martes, 29 de septiembre de 2026

Amantes de la velocidad

 

 

(Alí Carnazo)

 

El desarrollo de la velocidad

parece imparable y parece estar

fuera de control.


A veces, no hay tiempo de detenerse

a pensar. El que se detiene, pierde,

tal es el mandato de los tiempos que

corren.


La realidad cambiante, exige una

adaptación continua, y los recursos

tecnológicos imponen el ritmo que

hay que seguir, para no quedar afuera.


Afuera esw noche, intemperie, soledad

y muerte: Nadie quiere morir solo.


En las últimas décadas, hubo más cambios

en la vida cotidiana del hombre civilizado

que en siglos.


No se puede predecir los cambios

que vendrán, acaso sin que alcancemos

a percibirlo. La aceleración está fuera

de control.


Hay que gozar el presente, que es efímero

pero es lo único seguro, es lo que hay.

Contamos con con el soporte tecnológico

para acceder a casi todo al instante, y

mantenernos actualizados.


Estamos siempre conectados: Nadie se

salva solo, aunque sabemos que estamos

siendo cada vez más controlados por los

mismos que nos habilitan el goce.


La tecnología generó adicción y nos hizo

dependientes, aunque ya antes conocíamos

la dependencia y siempre funcionó.

Ahora no es tiempo de pensar en eso:


Afuera es noche, oscuridad y muerte,

sin desarrollo, ni condiciones para acceder

al goce.


Pronto contaremos con instrumentos

diseñados para medir el goce, disonibles

con solo bajar la aplicación.


Lo que no se puede medir, no existe.

No se puede gozar sin medida

y no hay mucho tiempo para pensarlo.

 

lunes, 28 de septiembre de 2026

Sal de la vida

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Hincó su hocico en el océano

hozando mudamente con su hache,

 

con el vértice anterior a la oración

propiciadora  como quien busca 

un argumento sólido para aliviar 

su sed ante el silencio oceánico.


El agua es pródiga en respuestas

para los que tienen sed de dios

u otros fluidos.

 

La sed es emanación divina, pero

el océano no sacia: No por ser el

que es, sino por la sal, que le es

constitutiva.


Los peces están acostumbrados

a la sal marina, y no padecen sed,

salvo en casos patológicos.


La sal es un compuesto natural,

anterior a la sed y  al deseo  

y preexistente a nuestras oraciones.


De ella no podemos decir nada,

como buenos cristianos bautizados

valoramos su presencia divina

tanto en el agua como en la tierra.


Alguna vez sirvió como moneda, pero

la sal es mucho más que un producto

comercial o una medida.


Hozaba con lo mudo de su hache

en la superficie del silencio oceánico.

Como quien osa presentar su hocico

en desarrollo y preguntar por la necesidad,

 

con la misma hache del que hosanna

con su propio verbo en las alturas. 

 

sábado, 26 de septiembre de 2026

Salvemos nuestros nichos

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Obituarios apócrifos personalizados,

rezaba un aviso publicitario,

aproveche la promoción

por tiempo limitado. 


Cada uno reza como puede

y a quien crea necesario..


Hay libertad de cultos

y todo el mundo busca salvarse.

Hay que encontrar un nicho

y explotarlo.


Hubo un poeta norteamericano

que se hizo conocido con un libro

de poemas obituarios.


No sé si eran apócrifos, pro en verdad

¿A quién puede importarle eso?


Nadie busca verdades en poemas,

lo único que importa de un poema

es si el bueno o malo. Si es bueno,

entonces estamos dispuestos a creerle

todo: Es justo, se lo ganó.


Todo el mundo conoce los poemas

de Spoon River. Yo, cada tanto los

vuelvo a leer, y me hace bien:


Es como una cucharada de fe pura

que alimenta el deseo de leer

y escribir poemas, aunque el mundo

estalle en pedazos o colaplse por

agotamiento de recursos naturales

y poemas verdaderos.


La realidad es otra cosa: El mundo

no es un lugar seguro para casi nadie,

y tiende a ser peor, aunque recemos

con mayor o menor intensidad.


Cada uno busca salvarse como pueda.

Hay que encontrar el nicho y explotarlo.


Sabemos que ningún poema puede salvar

el mundo, pero podemos agregar algunos

antes de que el mundo evolucione en un

nicho definitivo y acabe con la igualdad

de oportunidades .

 

Solos y solas

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Nadie se salva solo,

ni el humilde bacilo patrio

que se solaza en nuestras tripas.


Nadie se salva solo, soldado,

ni el parásito primordial

del que supimos descender.


Uno no le debe nada a nadie,

cantaba el joven Moris, uno

de los pioneros del rock nacional

cuando era contracultural, hace

50 o 60 años.


Eran tiempos de cambios,

el espíritu rebelde florecía en esas

generaciones de jóvenes deseosos

de cambiar el mundo.


Después todo cambió, hubo un proceso

de reorganización nacional, la deuda

privada se volvió pública y empezó

a crecer, mientras aprendíamos a procesar

el cambio:


Todos somos deudores, tal vez siempre

lo fuimos y no lo percibíamos, pensamos.


Años más tarde, se naturalizó con el arribo

de nuevas fuerzas políticas identificadas

con el cambio, con la palabra cambio:

Compromiso por el cambio, Juntos por el

cambio, la fuerza del cambio.


¿Un cambio de valores?


El sentido de la palabra cambio es amplio,

como el de la palabra valor, y nos cuesta

procesarlo. Tenemos dudas sobre el tipo

de cambio y el valor de la palabra.


Por suerte, están los poetas,  empecinados

en sostener la defensa de su valor, para que 

podamos seguir honrando  nuestras deudas 

que no paran de crecer.


Nos hacen saber que dependemos del crecimiento

de la economía, que depende de la inversión

externa y que eso está más allá de todo, y no hace

falta entenderlo para aceptarlo.


Podríamos estar peor, pero al menos sabemos

que dependemos de la inversión externa.


Nadie se salva solo: Todos necesitamos cómplices.

Es más fácil ser cómplice que no serlo, y quedarse

solo.

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

Acordes

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Todo somos iguales

ante un acorde perfecto,

esa tríada.


No se necesita un oído absoluto,

ni conocer de acordes,

ni siquiera saber música para percibir

la perfección.


Cuando el acorde crece, y suma

otros sonidos, agrega matices, tensiones,

se enriquece pero pierde la perfección.


Nosotros nunca la perdemos

porque nadie es perfecto cuando nace,

ni cuando muere. En eso, somos todos

iguales, sólo en eso.


Se podría decir que nos une

la imperfección, pero es dudoso:

Todos tenemos un lado obscuro

y preferimos no compartirlo.


No es mucho lo que podemos compartir.


Yo prefiero los acordes imperfectos,

esos que tienen nombres difíciles

y son pura tensión, a resolver.


Así como los poemas imperfectos,

que no se sabe por qué existen,

para qué sirven, ni qué los justifica.


Mis gustos son dudosos, como todos.

No aspiro a la perfección, y nunca

tuve oído absoluto, por lo que sé.


Las dudas son de nosotros,

las certezas son ajenas,

escribió un poeta dudoso.


Ésto tampoco es un poema.



 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Círculos concéntricos

 

 

(Cipriano W. Cifuentes) 

 

El hombre no sabe estar solo,

como otras criaturas.


Cuando comprendió que estaba solo,

habiendo podido separarse de los otros

animales, comenzó a juntarse:


Pequeños grupos, que solían enfrentarse

entre sí por distintos motivos.


Del conflicto, surgía uno que se imponía

y ampliaba su dominio.


El hombre comprendió, que así como había

podido someter a otros animales, también

podía conquistar a otros hombres y armar

grupos más grandes y temibles.


Hubo que luchar para hacerse respetar.

Se fue agrupando en tribus, aldeas,

asentamientos y comunidades que dieron

lugar a reinos, imperios, ciudades, para

acabar en estados.


Estas unidades autónomas, sólo podían

sobrevivir si estaban bien armadas: Era

necesario organizarse y destinar una buena

parte de su producto bruto a abastecer la

defensa: Cualquier otro estado constituía

un enemigo potencial.


Se hizo necesario sostener ejércitos regulares

bien provistos para proveer a la defensa

del estado y sus contribuyentes, y acaso

a un eventual ataque.


El desarrollo de estas organizaciones

hizo que el hombre incorporara el concepto

de autoridad, esencial para sostener el orden:

El valor de la subordinación, está por encima

de todo y es lo que permite que organizaciones

complejas funcionen, con sus distintos grados

y niveles de responsabilidad.


II

¡Alrededor mio carrera mar!

Ordena el cabo primero al soldado.

Éste obedece a su superior y corre

en pequeños círculos alrededor suyo.


¡Atención! Ordena la voz de mando.

El soldado se detiene, se cuadra y grita

¡Atención!


¡Alrededor mio carrera mar! ¡A tierra!

El soldado obedece, se tira al piso , vuelve

a correr en círculos mientras el superior

camina lentamente y repite la secuencia

de órdenes, tantas veces como lo considere

necesario.


Estos ejercicios forman parte de la instrucción

militar y sirven para comprobar en la práctica

que el ejercicio de la autoridad funciona, y que

el subordinado incorporó en forma correcta

el valor de los conceptos subordinación y valor.


El hombre no sabe estar solo, tal vez no pueda,

aunque tenga que correr como un idiota,

alrededor de otro en círculos concéntricos.

 

El servicio militar obligatorio es una práctica

aún vigente en algunos estados.  En el nuestro

no, pero aprendimos a obedecer cualquier cosa

y seguimos dando vueltas mansamente en torno

a personajes cada vez más dudosos. 

 

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