(Onésimo Evans)
No se puede abolir todo,
me dijo un negacionista que
simpatizaba con el totalitarismo
de centro.
Coincidimos en que no todo
es lo mismo y el oscurantismo
es un humanismo, ya que sólo
los humanos podemos practicarlo
(a diferencia del ostracismo, que
compartimos con algunos frutos
del mar)
El abolicionismo podría incluirse entre
los humanismos, así como el turismo,
el terrorismo, el bruxismo, el optimismo
y el canibalismo, expresiones claras
del pluralismo que nos distingue de los
animales que nos hacen más humanos.
También acordamos considerar otros
humanismos, como el terraplanismo,
el cuentapropismo, el dogmatismo y
el escepticismo.
El especismo nos hizo dudar:
somos una especie que duda
y no sabemos si es una práctica
exclusiva.