martes, 3 de febrero de 2026

La vaca atada

 

 

(Encarnación Segura)

 

Como el que ve una vaca

atada y llora, porque se quemó

con leche.


¿O llora porque vio a la vaca

llorando y atada?


Es sabido que el llanto es contagioso.


¿O el destrato que la vaca atada sufre

lo conmueve y llora?


¿O por el contrario, llora por un motivo

ajeno a la vaca atada a su sujeción, una

pena que la sola imagen de la vaca atada

desató?


Hay muchos motivos para llorar

ante una vaca atada, aunque sepamos

que está bien adaptada a su función

productiva y reproductiva y se asume

como el recurso natural que es.


Nadie sensato y en su sano juicio

lloraría por una vaca atada, o no tanto.


Distinto es el caso del quemado:  En

condiciones naturales, la leche no quema

por sí misma, ninguna leche quema.


El mamífero que se quemó con leche

tampoco es inocente, aunque llore

como esta vaca.

 

Un día como hoy

 

 

(Serafín Cuesta) 

 

Hoy celebramos otro aniversario

de un error de concepto.


¿Un error no forzado?


No importa, hay cosas que pueden

celebrarse solo, celebro: el uso de

la primera persona del plural es un

buen recurso para acceder al modelo

inclusivo.


No sé cuántos años hay que celebrar,

ni pregunto cuántos somos:


Yo celebro en unidad. A la hora de

celebrar no hay que ser demasiado

estricto con las exigencias:


Podemos celebrar todo lo que

deseemos, que para algo somos libres.


Otros celebran otras cosas, incluso

hay quienes celebran el día de la

independencia.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

El valor de la vida en insectos

 

 

(Aparicio Custom)

 

Los insectos no son todos inútiles

o peligrosos. No hay que matarlos

sin motivo, por no reconocerlos

o en forma preventiva.


Nadie tiene la culpa de que no

lo reconozcan, me dijo un poeta

no reconocido.


No es natural ultimar a ningún

ser vivo sin necesidad:


Si obedeciéramos sólo a la necesidad

preventiva, tendríamos que eliminar

a casi todos nuestros semejantes.


Si bien hay líderes mundiales

que profesan esta práctica, no parece

éticamente correcto, ni sustentable.


Es cierto que algunos bichos resultan

molestos o peligrosos, pero la mayoría

nos es inofensiva, y cumplen una función

como nosotros, que no la conocemos.


Todos sirven al equilibrio natural: Casi

todos se alimentan de otros, controlando

el crecimiento excesivo de poblaciones

que podrían convertirse en plaga.


Si hay algo que no deseamos, son las plagas.

Ya las conocemos y han hecho estragos, a lo

largo de nuestra rica historia.


Debemos reconocer el trabajo de todos los

controladores y predadores que contribuyen

que contribuyen a sostener este equilibrio

maravilloso, para seguir gozando sus beneficios

y mantener nuestro desarrollo sustentable.


Hay que ser reconocido: Nosotros solos no

podemos controlar todo.

 

domingo, 1 de febrero de 2026

Frustran otro intento

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Frustran un nuevo intento.


No es el único, tampoco será

el último:        Hay suficiente

evidencia acumulada.


¿Hubo un error determinante?


Todo intento está sujeto a error

en sujetos humanos. No todos

son determinantes:  

 

Hay sujetos que se articulan  

como indeterminantes. 


La acumulación de evidencias

y errores marcha a la par

y explica el éxito de la repetición.


La acumulación de frustraciones,

por el contrario, no impide

que se produzcan nuevos intentos.


El error suele vincularse a la impericia,

aunque ésta es una reducción errónea.


El error se comete por necedad

o por necesidad; en el segundo caso

es inevitable:


Toda nuestra evolución descansa

en el ensayo y el error, que son

inseparables.


No es para frustrarse o alimentar

la resignación pasiva: Basta con

evitar aquellos intentos que podrían

terminar en frustración.


Todavía no alcanzamos el fracaso

definitivo como especie, aunque

estamos en camino y seguimos

avanzando.

 

No es necesario frustrarse

al primer intento: La frustración

es una de las cosas que podemos

acumular.

 

No es del todo inútil:

No nos une, pero nos conecta.


¿En este momento no tienes conexión?


Vuelve a intentarlo.

 



 

sábado, 31 de enero de 2026

Sin Contradicción

 

 

(Alí Carnazo)

 

Sin contradicción, no hay luz

ni misterio en el poema.


Podrá ofrecer otras cosas, pero

sin contradicción no hay movimiento

ni resolución.


Ésto no significa que el poema

sea sólo contradicción, ni que sólo

pueda moverse en ese sentido:


Por convención y tradición, avanza

siempre en sentido descendente, desde

una horizontalidad sustentable, que

evoluciona en descenso vertical sin

contradicción.


Sin contradicción, el poema se pierde

en la superficie del sentido que le falta.


Sin contradicción, el poema no provoca

ni crea ningún problema aunque vuelva

a naufragar en esas aguas servidas

que rodean a todos los poemas.


El poema puede evocar, equivocarse

o inducir al equívoco sin contradecirse

como recurso defensivo.


O puede provocar.

El resto, es culpa del lector

y sus contradicciones.


Sin contradicción no hay poema.

 

viernes, 30 de enero de 2026

En la sala de espera

 

 

(Hildebrando Sábilo)

 

Ya no sirvo para esperar,

sólo deseo no tener nada

que esperar.


Mi rutina ya no es lo que era,

la mantengo porque no me cuesta

y no tengo otra cosa que hacer.

Pero creo que no me necesita.


Odio las oportunidades y su vaivén

ridículo, como odio la oferta y la

demanda, el orden cronológico,

alfabético y las salas de espera.


¿Qué se puede esperar?


Los oportunistas viven más, me

informa un algoritmo natural :


Entrá al ritmo itinerante

y volvé a ser el de antes,

recuperá tus mejores erecciones.


Estás a un paso, hacé click acá.


¿Quién quiere volver a ser el de antes?


¿Volver al servicio militar obligatorio

y reeditar las humillaciones que te hacen

hombre con subordinación y valor?


¿Quién quiere hacerse hombre, cuando

podría ser un animal perfecto y sin

contradicción?


¿Somos hijos del rigor?

¿Somos los hijos no deseados del rigor?


El hombre nuevo no pudo romper el huevo

y fracasó antes de nacer.


¿Hay que esperar otro desove?


¿O desobedecer?


La desobediencia fracasó, me informa

el algoritmo natural, sólo hay que esperar

órdenes.


Yo ya no sirvo para esperar.

 

jueves, 29 de enero de 2026

Algún día llevaremos nuestra basura al desierto, poniéndolo en valor

 

 

(Carlos Inquilino)

 

Es difícil esconderse en el desierto.

No hay rincones, cuevas, árboles

ni abras.


Cavar un pozo de zorro, es inútil

como montar un castillo de arena. 

Ni un zorro lo haría.


No hay escombros, ni basura amontonada,

no hay muros, presenciales ni virtuales

ni fondo de pantalla alternativo.


Esconderse en el desierto es una empresa

vana.


Una vez tuve un sueño clandestino:

Me buscaban todos los servicios

de inteligencia y seguridad del mundo, 

las fuerzas del orden global y natural. 


No tenía claro el motivo, pero sí la culpa:

No podía haber provocado tal despliegue

y no ser culpable (es casi tan difícil como

esconderse en el desierto)


Las calles estaban tomadas por ellos,

dispuestos en forma estratégica y exhibiendo

todo tipo de armas, el resto eran infiltrados.


No había forma de llegar a los lugares

que solía frecuentar, aunque tampoco

era seguro.


Estaba rodeado, bien rodeado en el peor

de los sentidos. Sin escapatoria, no había

mucho que esperar: era cuestión de tiempo:


No había refugio para ponerse a salvo.

¿Dónde podría estar? ¿Adónde estaba?


En la calle estaba, caminando entre ellos

con desaprensión natural, como quien espera

un milagro. Nadie podía sospechar que

estuviera ahí.


Esconderse en el desierto es difícil,

más fácil es pasar desapercibido,

confundiéndose con otros desertores.


 

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