(Pandora Williams)
Las almas fuertes tienen voluntades,
las almas débiles tienen deseos.
Hay deseos fuertes y débiles,
y no siempre son voluntarios:
Hay cosas que es mejor no desear.
Cuando deseamos algo inalcanzable
estamos condenados a una frustración
inevitable.
Es mejor olvidar esos deseos.
O, al menos el deseo de alcanzar:
El alma es débil, no puede olvidar
ni suprimir el deseo. A lo sumo
puede reprimirlo y transformarlo
en otra cosa.
El alma fuerte no tiene ese conflicto,
sabe lo que desea
y sabe como alcanzarlo.
No dilapida su voluntad
en alcanzar lo imposible:
No es presa de deseo involuntarios,
sabe qué desear y no necesita sublimar
dando lugar a objetos que podrían
ser indeseables.