(Serafín Cuesta)
La música de la metáfora
no es simétrica y vacila
como el agua cuando está sola
y nadie la ve.
No hay dos gotas de agua iguales
dentro ni fuera del agua, aunque
el fluido metafórico, busca
a cualquier precio equivalencias.
Cuando nadie la vela
el agua navega libre y se explaya
a sus anchas, sola y desnuda
como cuando vino al mundo.
Era otro mundo aquel, y sólo existe
en su memoria líquida, sin registros
para verificar equivalencias.
Un mundo sin metáforas, ni música,
sin emisiones que celebrar o medir.
El agua inauguró la música, la vida
y la cadena de significantes.