martes, 14 de abril de 2026

El poema inesperado

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Cuando yo vine al poema

nadie me estaba esperando.


No me lo esperaba, después

comprendí que no era nada

que no fuera natural:


Nadie espera nada de un poema,

hay otras cosas que esperar:

el tren, el ascensor, un crédito

o una revelación.


Nadie espera una revolución

adentro de un poema, tampoco

afuera: Hay otras cosas que no

pueden esperar.


No se los espera a los poemas,

a lo sumo se los mira de reojo

o se los lee al pasar. Los poemas

están de paso por la vida del lector.


Salvo en el caso del lector de poemas,

que los lee con fruición, esperando

algo más, que justifique ese tiempo

que perdió leyendo tantos.


Cuando yo vine al poema

nadie me estaba esperando:

Yo hubiera hecho lo mismo,

no había mucho que esperar.


Nadie no es lo mismo que nada

¿Es más, o es menos?


Ahora no sé, pero cuando yo

vine al poema no sabía lo que

me esperaba:


No me esperaba nada, ni vestigios

o excesos vestigiales de materia

parasitable o restos de otros poemas

como éste que no es el que esperaba.

 

Los valores de la carne

 

 

(Alí Carnazo)

 

Podría volver a aumentar la carne,

advierten quienes siguen de cerca

los vaivenes del producto.


Pero no es para alarmarse, no es

lo que parece: Sólo aumentaría

su precio, el volumen de carne

en el planeta suele mantenerse

estable, mś allá de algunos altibajos

lógicos.


Hay que tener cuidado con este tipo

de informaciones y sospechar de toda

información parcial o sesgada.


Luego, conviene aclarar que el aumento

no afectaría a toda la masa de carne por

igual, sino que se concentraría en algunos

cortes.


En lo general, toda la información que

circula es tan incompleta como sospechosa:

Conviene sospechar de todo lo incompleto.


Hay que estar prevenido, y procesarla en

forma correcta para descartar todo sesgo

ideológico, lo que no es fácil:


Requiere un tiempo y atención de los que

no solemos disponer, con todo lo que hay

para descartar.


Por último, para despejar las dudas

y descartar falsas alarmas, cabe aclarar

que el aumento sólo comprendería a un

tipo de carne: La muerta.


Es decir, sólo los mortales que la consumen

en esa condición sentirían el aumento, en

principio. Después todo se naturaliza: Nos

resulta natural que todo aumente como de

costumbre:


Somos cada vez más, los vivos y los muertos.

Crecemos a un ritmo sostenido y nadie duda

del futuro de la fauna cadavérica.

 

domingo, 12 de abril de 2026

El alzamiento de las tazas

 

 

(Enzo Brando)

 

Se disparan las tasas

con sus asas y sus eses,

se disparan como setas

disparadas al azar.


Se disipan las sospechas

que pesaban sobre el líquido

y fluyen los activos hacia el cielo

con la evanescencia deseada.


Hay señales y señuelos,

algunas se florean y florecen

agitando pañuelos sospechosos.


Otras apenas se meneas, avidosas

como flores en vísperas

de su desfloración primera.


Se dispara la disparidad

como era natural, entre el placebo

anegadizo y soberano en ejercicio,

unido y fiel a tanta promesa vana.


¿Es el amor que pasa? ¿O son sólo

los efluvios de sus haces y sus heces?


¿Cada cual tiene lo que merece?


La disipasión de las sospechas

favorece el cultivo de nuevas pasiones

cuyo valor el tiempo determinará.


Hay que confiar en los buenos tasadores

antes de enajenar nuestros bienes,

que tampoco son lo que eran, sospechamos.


Sólo los vivos sospechan de los muertos,

es lo más seguro.

 

sábado, 11 de abril de 2026

Demoslé

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Hay que darle para adelante:

Démosle.


Hay que darle tiempo al tiempo,

espacio al espacio, crédito al

creyente acreditado y riqueza 

a los más  ricos.

 

Démosle.


Démosle gracias al dador,

démosle su premio al predador

y recemos por los receptores

libres y los perdedores justos.


Hay que darle para adelante,

para atrás y hacia ambos lados

del presente.


No hay mucho más que eso:

 

Démosle.


Hay que darse al amor,

somos dadores y receptores

por naturaleza:


Nos es dado dar para recibir

y esperar que todo se repita

como siempre: Démosle.


Hay que darle tiempo al tiempo

y darle tiempo a los verbos

transitivos como dados echados.


Démosle, hay que dar y volver 

a dar las veces que sea necesario:

Venimos a dar signos como éstos.

 

Hay que darse y no quedarse

en lo dado: Démosle para adelante.

 

Hay que dar y dudar más.

 

viernes, 10 de abril de 2026

Los poemas no son todos iguales

 

 

(Elpidio Lamela)

 

El que sabe escribir

no necesita tener nada

que decir.


Puedo escribir los versos

más neutros esta tarde,

más vacuos y perfectos

que la palabra dicha.


Obsérvese: Los poetas usan

las mismas palabras que quienes

no lo son y ni saben qué es un

poema.


Se reconoce al poeta por lo que

hace a las palabras: las saca

de su lugar neutral y desactiva

su neutralidad, sin alterarlas:


Siguen siendo las mismas, sólo

que se comportan distinto: El

poeta les provee otro destino, y

al hacerlo descubre otros.


El poeta no sabe lo que hace,

ni sabe si es poeta: No necesita

saber eso, ni necesita tener nada

que decir.


Sin embargo, consigue que el poema

fluya con naturalidad, como si fuera

algo natural el engaño, el poema:

 

ese sentido sin destino. 

 

jueves, 9 de abril de 2026

Sueño sincopado

 

 

(Onésimo Evans)

 

Una campanada desacompasada

infiltró el silencio de la tarde

adulterándolo.


¿Es tarde para retomar el ritmo?

¿Qué parte se podría retomar?


¿Qué significó esa campanada?

¿Era sólo una señal dispersa?


¿Qué significa un sonido no deseado

que se incorpora sin preguntar,

ni pedir permiso o autorización?


¿Merece ser interpretado?


Todo sonido ajeno al deseo

puede infiltrar el silencio

e incorporarse al sueño licencioso

o neutro en desarrollo.


¿Es justo incorporarlo así, sin más?

¿Cuántas campanadas como ésta

pueden incorporarse a un sueño justo

sin alterarlo?


¿Cómo retomar la siesta trunca

entre tantos signos de pregunta

resonando como campanadas?


¿Fue una campanada real, o fue soñada

para que el sueño suene en consonancia

y se materialice?


No hay sonido sin materia, está probado.

Aunque puede soñárselo con autoridad

e incorporarlo a todo ese material

que falta señalizar.


¿Fue sólo eso? ¿No hubo otra cosa?

¿Una campanada suelta no significa

nada?


¿Era ésta la interpretación correcta?

 

La división en el mundo libre

 

 

(Aparicio Custom)

 

El mundo está cada vez más

dividido, pero todos confiamos

en la división de poderes.


La división es progreso

y produce evolución:


Ya no se habla de lucha de clases,

un invento pergeñado por algún

trasnochado desocupado,

y promovido por grupos marginales

que buscaban sembrar el caos

y arrastrar al mundo a una dictadura.


¿Dictadura del proletariado?

Sólo alguien trastornado concebiría

semejante insensatez.


Los pueblos no quieren dictaduras,

ni violencia, sino que desean vivir

en paz y libertad:


Sólo la paz permite el libre desarrollo

de las fuerzas productivas.


La división no significa lucha:

Las clases subalternas aceptan su

condición sin conflicto, como está

visto. Saben que el sistema policlasista

es el único que permite y estimula la

movilidad social.


Por lo demás, la división es algo natural

a la vida: La biodiversidad toda, tributa

a la división de las especies.


Todas las formas de vida conocidas

proceden de un organismo unicelular

(bacteria primordial) que aprendió a

dividirse y se reprodujo.


Luego, todos nosotros, así como todos

los seres animados con los que compartimos

provisionalmente el mundo, nos dividimos

en organismos vivos y muertos, activos y

pasivos, amigos y enemigos.

 

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