(Serafín Cuesta)
En casa éramos una familia tipo.
Pero sólo yo era hijo del rigor,
como me lo hicieron saber
y tuve que asumirlo.
No sé cómo será en otras familias
tipo, pero cuesta, al principio,
aceptar que uno es adoptado.
Por suerte no estaba solo,
y cuando nos quedábamos solos,
mi hermana, más grande,
se solidarizaba conmigo:
Mirá, vos sos el único rubio acá,
en la familia nadie es rubio
¿Te das cuenta?
¿Entendés que te adoptaron?
Pero tuviste suerte, podrías haber
caído en cualquier lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario