(Serafín Cuesta)
Hay quienes creen
que escribir un poema
es soplar y hacer botellas.
No saben, no tienen la menor
idea de lo que es un poema
y cómo se hace.
Lo entiendo,
a mi me pasó, yo también creía
y me funcionaba.
Hasta que me llené de botellas
sin darme cuenta: Todo lo que
se acumula sin sentido termina
siendo un problema.
(Aunque la acumulación explica
buena parte del sentido que nos une
y no se puede desconocer que sin
la acumulación primaria no hubiera
habido ningún salto cualitativo en
esta hstoria)
Ahora vivo rodeado de botellas
no deseadas y espero al botellero.
Hace tiempo que lo espero,
no sé por qué no pasa.
Suelen pasar otros, que buscan otras
cosas; no les interesan las botellas,
ni los poemas bien soplados:
No son los de antes, no tienen nada
en común con el verdadero botellero:
Usan megáfono para no gritar
y cambiaron la tracción a sangre
por costosas camionetas.
Todo cambia,
pero seguimos dependiendo de otros,
hasta para deshacernos de nuestros
excesos, tramitar la basura o escribir
un poema.
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