(Carlos Inquilino)
El hombre vive poco,
a veces ni le alcanza
para cumplir con sus
obligaciones.
Si tiene suerte, arma
una familia, a la que
tendrá que mantener.
Necesitará un hogar,
y muchos años de trabajo
para conseguirlo.
Aunque si tiene suerte,
heredará una parte de algo
y después de deducir los gastos
de sucesión, impuestos, sellados,
comisiones y otros, tendrá una
ayuda para arribar al sueño de
la casa propia en propiedad horizontal.
Si no tiene esa suerte, no heredará
nada, ni dejará herencia alguna a
la familia que no armó y a su improbable
descendencia.
El hombre vive poco, y la mayor parte
del tiempo lo pierde en el cumplimiento
de sus obligaciones.
El hombre vive poco, y no es mucho
lo que elige. No es del todo malo,
ni del todo bueno: Si pudiera elegir
cómo perder el tiempo, tal vez haría
otra cosa.
No hay evidencia alguna de que
si tuviera más tiempo viviría más,
hará algo mejor, o sería mejor de
lo que es.
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