(Manuel Santos Lupanares)
Quien no es bueno para servir,
no es bueno para mandar.
Sin duda, una frase bien armada,
contundente y sentenciosa. Es de
Platón, una vida al servicio de
la filosofía, es decir, a la búsqueda
de la verdad.
¿Verdadero o falso?
¿Para que sirve la verdad?
¿Sólo la filosofía sirve
a la producción de verdades?
¿No hay acaso, otras disciplinas
que producen conocimiento verdadero?
¿Cómo saber si un conocimiento es
definitivamente verdadero?
¿Es útil que se sepa y que todos
podamos disponer?
¿Cuál es la verdadera utilidad de
la verdad?
¿Hay algunas más útiles que otras?
¿Son éstas las únicas necesarias?
¿Cómo saber si un poema es verdadero?
¿Se volvería más útil si lo supiéramos?
En verdad, la filosofía no ofrece ninguna
de estas respuestas faltantes, pero puede
formular muchas más preguntas de las
que necesitamos para mantenernos vivos
y útiles.
La necesidad de preguntar es, tal vez,
la más humana. ¿Por qué?
No tengo una respuesta autorizada,
no soy un filósofo, ni siquiera un
poeta o aspirante.
A Platón, se lo puede interpretar
en un sentido u otro: Yo pienso
que sería mejor hacerse algunas
preguntas, antes que servir, mandar
u obedecer.
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