(Serafín Cuesta)
No es un verbo cualquiera,
invisibilizar es una palabra
mágica:
No sólo porque representa
ese don de los magos para
alterar nuestra percepción
y hacer que algo no se vea.
Esas cinco vocales idénticas,
sonando una tras otra como eco
que se multiplica, producen una
música que tiende al infinito.
(El infinito no se visibiliza
porque es invisible)
Hay palabras que tienen más sentidos
que funciones, advertía Valèry.
Los sentidos no parecen tan necesarios
como las funciones, pero el sonido
es funcional a ambos.
La música no tiene ninguna función,
pero está hecha de funciones. No hace
falta profundizar en la armonía, que es
posterior al ritmo y la melodía, y es
patrimonio humano.
¿Hay una armonía universal, cósmica?
¿Cuál es tu función en este mundo, esta
partícula cósmica insignificante, acaso
desestimable o invisibilizable por Dios?
Opciones: no sabe, no contesta, la pregunta
no es válida.
Dios es invisible, como sabemos, sabemos
que hay un mundo visible y tantos otros:
Nuestra capacidad cognitiva es limitada,
pero si desarrolláramos la invisibilización
podríamos elevarnos a otro plano, ampliar
nuestra capacidad de intervención en el
orden sensible y producir otros sentidos,
que de eso se trata todo.
¿O no? El ozono es invisible a los ojos,
pero sabemos que está y es esencial,
al menos para nosotros que es lo único
que importa.
El sonido de la i es el predominante en inglés,
la lengua dominante. Aunque los chinos son
muchos y tiene un líder cuyo nombre es todo
con i.
Esa vocal sobrevivió a varias lenguas muertas
y parece tener mucho futuro.
Con ella, atravesamos las peores crisis.
Es para sospechar que quien controle el recurso
de la invisibilizacion, dominará el mundo, esta
partícula cósmica insignificante, que acaso nadie
más que nosotros vea.
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