(Elpidio Lamela)
No creas en lo que te dicen
los oráculos, hacele caso a
tu sed:
Reza uno de sus aforismos
más populares. ¿Qué fue lo
que lo hizo virar hacia esta
forma acotada, después de
tantos años dedicados al poema
de largo aliento?
-Me cansé del volumen, la textura
compleja, el exceso de ambigüedad.
Entendí: hay que buscar la síntesis.
Nadie desea la extensión, lo denso,
esos objetos que demandan tiempo
y concentración: lecturas fatigosas
que suelen exigir más de lo que dan.
Ahora escribo haikus, aforismos y
versos monosilábicos.
-Una aventura riesgosa, me imagino.
-No, al contrario, con el verso
monosilábico se ahorra el trabajo de
estar contando sílabas y pensar en el corte.
-Respecto de su producción aforística,
noto la presencia de eslóganes y frases
publicitarias ¿Busca un efecto especial?
-No, no creo en los efectos especiales,
pero hay que reconocer que esas piezas
son lo más logrado en economía de
recursos, precisión y cncentración de
sentido. Son el mejor ejemplo de la
síntesis, un trabajo que merece valorarse
y había que blanquearlo: Los poetas
deberían aprender esa técnica para producir
sentido y evitar los excesos.
-¿Piensa seguir profundizando ese camino,
esa práctica de la reducción?
-Sí, no sé, uno siempre aspira a más...
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