miércoles, 4 de febrero de 2026

Disonancia rítmica

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Hay cosas que sólo sirven

para repetir, como poemas,

ritmos, estribillos.


Si no tuviéramos memoria

no habría poemas, ni palabras:


Sólo ritmo, un ritmo desocupado

sin más razón que la obediencia.


El ritmo puede incorporarse

y sostenerse sin conciencia.


A ella la necesitamos para cosas

más útiles, como establecer límites,

mantener el ritmo productivo y

aprovechar la vida útil.


El ritmo productivo es una conquista

humana y es ajeno a la naturaleza:


Ella tiene el suyo, que resiste nuestras

aventuras rítmicas, biológicas

e históricas y las incorpora a su pasivo,

mientras sigue repitiendo sus secuencias.


Toda alteración tiene consecuencias,

como toda producción tiene un costo:

Saberlo, no significa que haya nada

que alterar en el ritmo productivo.


Todas nuestras relaciones tributan

a la producción y el consumo,

con un ritmo que siempre funcionó.


El ritmo de la naturaleza es inclusivo,

contiene todos nuestros excesos rítmicos

teóricos y prácticos, con una indiferencia

sabia, propia de nuestros mejores dioses.


Somos un animal anómalo, pero el único

que reconoce dioses y produce riqueza.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.