(Epifanio Weber)
El cuerpo tiene sus razones,
algunas son más justas, otras
pueden ser equivocadas.
No las conocemos a todas,
pero la mayoría es justificable.
Las razones puede ser paralelas
o perpendiculares: un cuerpo
no puede esperar mucho más.
El cuerpo, esa presencia incómoda
que se mueve con torpeza creciente
a medida que gana tiempo.
Ganar es una forma de decir,
como consumir: El cuerpo es forma
y contenido, cada uno contiene todo
lo que consumió:
Todo lo que suma es ganancia, hasta
completar el resultado final y alcanzar
una cifra definitiva.
El fin, ya lo conocemos y acaso sea
lo único que nos une como cuerpos.
El cuerpo, no sólo sirve para incorporar
y emitir. Se lo puede trabajar y desarrollar
como si fuera un sentimiento.
Gracias a él, compartimos necesidades
y algunos sentimientos. Todas las partes
del cuerpo pueden trabajarse y aumentar
capacidad y rendimiento.
La mayoría responde bien al trabajo
consciente y la practica metódica de
la disciplina. Algunos la mantienen
y siguen entrenando ya superada la
tercera edad.
La mayoría somos conscientes de los
beneficios de mantenerse activo para
conservar un cuerpo saludable
y evitar la dependencia en la última
etapa de la vida, que siempre llega
y es inexorable.
El cuerpo, esa presencia incómoda
que nos hace depender de otros.
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