(Serafíń Cuesta)
Como el que muerde la mano
que le da de comer.
O peor: Como el que muerde
esa mano, y se la come.
O peor: Como el que se comió
una mano, y espera otra.
O peor: Como el que evoca esa
comida, esa mano y se lamenta
preguntándose:
¿Por qué me abandonó?
O peor: Como es que sufre ese
abandono como comensal y se
pregunta: ¿Cómo es que nadie
me da una mano?
Como ese:
Que abatido espera que le tiendan
una mano solidaria para morderla
sin remordimiento y saborear esta
repetición:
Como el que muerde la mano
que le da de comer, como el que
muerde para comer, o algo peor:
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