(Serafín Cuesta)
El poema se hizo extensivo,
era tan largo
que la mayor parte del cuerpo
quedaba afuera.
¿Estaba mal? ¿Era un exceso?
¿No es natural que la mayor parte
quede afuera?
No sé, pero en un gesto de grandeza
decidí continuar. Dentro o fuera del
orden corporal, el poema seguiría su
camino:
Los que hacen grandes cosas
no se miden, y aunque no sea el caso
no tenía por qué ponerle límites
al cuerpo del poema:
Un cuerpo, ya de por sí, es algo
bastante limitado.
Resolví no oponerme y dejarlo
que fluya y se expanda
en el sentido que deseara.
La realidad del poema es cambiante,
y lo que ahora está afuera puede llegar
a entrar alguna vez, asi como lo que
está adentro ser desalojado y acabar
en la basura.
Nunca se sabe,
cada poema tiene su historia,
y el basurero de la historia poética
es tan vasto como un desierto
que no para de crecer,
como el poema que crece
cuerpo afuera.
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