(Emeterio Askman)
Alza tu voz
aunque nadie te escuche
ni tengas nada que decir,
dictó la voz de la conciencia.
La conciencia sabe hacerse oir
y siempre tiene algo que decir.
Es una voz que no descansa,
una emisión sin interferencias
ni intermitencias.
Hay que dudar de esas voces
que siempre tienen algo que decir
y no saben no hacerlo.
Habría que dudar de las emisiones
continuas y el movimiento uniforme
cuya regularidad puede esconder
la falta de ritmo.
Esos discursos suelen ocultar algo,
y es para sospechar que ocultan más
de lo que dicen.
Se puede inducir, para peor, que no
lo dirían si no tuvieran algo importante
y mucho más significativo que ocultar:
Quien nada tiene que ocultar, tampoco
necesita andar diciéndolo. Decime si
estoy equivocado, le pregunté sin alzar
la voz a la conciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario