(Aparicio Custom)
El mundo está cada vez más
dividido, pero todos confiamos
en la división de poderes.
La división es progreso
y produce evolución:
Ya no se habla de lucha de clases,
un invento pergeñado por algún
trasnochado desocupado,
y promovido por grupos marginales
que buscaban sembrar el caos
y arrastrar al mundo a una dictadura.
¿Dictadura del proletariado?
Sólo alguien trastornado concebiría
semejante insensatez.
Los pueblos no quieren dictaduras,
ni violencia, sino que desean vivir
en paz y libertad:
Sólo la paz permite el libre desarrollo
de las fuerzas productivas.
La división no significa lucha:
Las clases subalternas aceptan su
condición sin conflicto, como está
visto. Saben que el sistema policlasista
es el único que permite y estimula la
movilidad social.
Por lo demás, la división es algo natural
a la vida: La biodiversidad toda, tributa
a la división de las especies.
Todas las formas de vida conocidas
proceden de un organismo unicelular
(bacteria primordial) que aprendió a
dividirse y se reprodujo.
Luego, todos nosotros, así como todos
los seres animados con los que compartimos
provisionalmente el mundo, nos dividimos
en organismos vivos y muertos, activos y
pasivos, amigos y enemigos.
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