(Aparicio Custom)
Los límites pueden ser orgánicos
o inorgánicos, están divididos.
Para poder organizarse correctamente
cualquier sujeto necesita conocer sus
límites, y poder diferenciarlos.
Un conocimiento limitado
impide el tránsito libre de un estado
a otro y la normal circulación.
Como materia orgánica altamente
organizada, el sujeto reconoce
su condición histórica.
Antes de la división de la materia,
sólo había una clase de materia:
la inorgánica, sin límites ni capacidad
reproductiva.
Millones de años de trabajo evolutivo
crearon las condiciones para que la materia
pudiera organizarse y emitir los primeros
organismos, bastante limitados:
Unicelulares, microscópicos e insignificantes
se reproducían por división:
No tenían conciencia de lo que hacían
ni de sus limitaciones, que les impedían
acceder al goce y al pecado. Se limitaban
a observar su metabolismo elemental,
y a dividirse para multiplicarse.
Ajenas a la contradicción, su función
era expandirse y dar lugar a formas más
complejas de organización.
El humilde protozoario, no pudo imaginar
todo lo que se dispararía a partir de su simple
división.
Nadie hubiera imaginado nuestros mapas
con división política, ni la riquezaq infinita
de toda esa diversidad multiplicándose.
Nosotros, como expresión superior
de la materia altamente organizada
y producto de aquella división original,
conocemos límites, pero aspiramos a
dividirlos hasta su desaparición.
Estamos haciendo lo que había que hacer:
Muchas especies han desaparecido como
consecuencia de nuestro desarrollo, y otras
están condenadas a acompañarlas:
La evolución tiene un costo, y no conoce
criterios éticos que la limiten, como nosotros.
Alguien tenía que hacerlo y fuimos la especie
elegida.
El reino animal, como el vegetal, están
claramente divididos: Aptos y no aptos
para el consumo humano.
La división mejora la calidad de vida.
Procedemos de la división promordial
y seguimos cultivándola con éxito.
Conocemos la división de la materia
y el espíritu, y que tanto la materia orgánica
como la inorgánica constituyen recursos
para agregar valor.
La división siempre funcionó, le debemos
casi todo lo que somos y creemos que aún
es posible extraerle mayores beneficios.
Somos producto de la división, pero no
descartamos que sea preexistente como Dios
(o como los dioses, para respetar las divisiones
religiosas)
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