miércoles, 30 de septiembre de 2026

Un escritor comprometido

 

 

(Serafín Cuesta)

 

No me comprometo a nada,

dijo el escritor comprometido,

preguntado sobre la naturaleza

de su compromiso.


Se reconocía comprometido,

aunque no era reconocido:


No lo necesito, el verdadero

compromiso tiene dos caras,

como toda relación binaria.


Yo también, y asumo sin fisuras

mi compromiso con la ambigüedad,

lo que no es poco en estos tiempos.


Las relaciones de compromiso

suelen ser asimétricas. Luego,

está la relación que cada uno

entabla con el compromiso:


Todo compromiso es subjetivo,

es una necesidad del sujeto para

referenciarse y gozar del sentido

de pertenencia:


Pertenecemos a una especie

qu responde a la necesidad del goce

y lo busca por doquier, como puede.


Nos comprometemos con una causa

u otra, , con los colores de nuestro

club, con una ideología que nos dice,

ésta es una causa justa.


Todo compromiso es arbitrario,

por necesidad. Tan arbitrario como

el amor: No sabemos por qué, esa

persona nos atrae más qu otras, nos

enamoramos y nos comprometemos

con ese sentimiento que no tiene

explicación, y acaso responda a

cuestiones biológicas y culturales.


Comprmeterse es resignar libertad,

para entregarla a ese objeto elegido.


En el acto de escribir, todo está

comprometido, desde el propio cuerpo.

Hay un compromiso con la palabra

que es constitutivo del sujeto que escribe.


Más significativo en la práctica poética,

que es la más subjetiva.


En relación a mi experiencia, al escribir

procuro librarme de cualquier compromiso

subalterno u oir a las palabras, observar

lo que hacen por sí mismas, cuando no

están sirviendo a otro fin.


Ese es mi compromis.

 

martes, 29 de septiembre de 2026

Amantes de la velocidad

 

 

(Alí Carnazo)

 

El desarrollo de la velocidad

luce imparable y parece estar

fuera de control.


A veces, no hay tiempo de detenerse

a pensar. El que se detiene, pierde,

tal es el mandato de los tiempos que

corren.


La realidad cambiante, exige una

adaptación continua, y los recursos

tecnológicos imponen el ritmo que

hay que seguir, para no quedar afuera.


Afuera es noche, intemperie, soledad

y muerte: Nadie quiere morir solo.


En las últimas décadas, hubo más cambios

en la vida cotidiana del hombre civilizado

que en siglos.    Es posible que nunca

terminemos de civilizarnos. 


No se puede predecir los cambios

que vendrán, acaso sin que alcancemos

a percibirlo. La aceleración está fuera

de control.


Hay que gozar el presente, que es efímero

pero es lo único seguro, es lo que hay.

Contamos con con el soporte tecnológico

para acceder a casi todo al instante, y

mantenernos actualizados.


Estamos siempre conectados: Nadie se

salva solo, aunque sabemos que estamos

siendo cada vez más controlados por los

mismos que nos habilitan el goce.


La tecnología generó adicción y nos hizo

dependientes, aunque ya antes conocíamos

la dependencia y siempre funcionó.

Ahora no es tiempo de pensar en eso:


Afuera es noche, oscuridad y muerte,

sin desarrollo, ni condiciones para acceder

al goce.


Pronto contaremos con instrumentos

diseñados para medir el goce, disponibles

con solo bajar la aplicación.


Lo que no se puede medir, no existe.

No se puede gozar sin medida

y no hay mucho tiempo para pensarlo.

 

lunes, 28 de septiembre de 2026

Sal de la vida

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Hincó su hocico en el océano

hozando mudamente con su hache,

 

con el vértice anterior a la oración

propiciadora  como quien busca 

un argumento sólido para aliviar 

su sed ante el silencio oceánico.


El agua es pródiga en respuestas

para los que tienen sed de dios

u otros fluidos.

 

La sed es emanación divina, pero

el océano no sacia: No por ser el

que es, sino por la sal, que le es

constitutiva.


Los peces están acostumbrados

a la sal marina, y no padecen sed,

salvo en casos patológicos.


La sal es un compuesto natural,

anterior a la sed y  al deseo  

y preexistente a nuestras oraciones.


De ella no podemos decir nada,

como buenos cristianos bautizados

valoramos su presencia divina

tanto en el agua como en la tierra.


Alguna vez sirvió como moneda, pero

la sal es mucho más que un producto

comercial o una medida.


Hozaba con lo mudo de su hache

en la superficie del silencio oceánico.

Como quien osa presentar su hocico

en desarrollo y preguntar al líquido

 por la necesidad, así:

 

con la misma hache del que hosanna

con su propio verbo en las alturas

desprovistas de oxígeno. 

 

sábado, 26 de septiembre de 2026

Salvemos nuestros nichos

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Obituarios apócrifos personalizados,

rezaba un aviso publicitario,

aproveche la promoción

por tiempo limitado. 


Cada uno reza como puede

y a quien crea necesario..


Hay libertad de cultos

y todo el mundo busca salvarse.

Hay que encontrar un nicho

y explotarlo.


Hubo un poeta norteamericano

que se hizo conocido con un libro

de poemas obituarios.


No sé si eran apócrifos, pro en verdad

¿A quién puede importarle eso?


Nadie busca verdades en poemas,

lo único que importa de un poema

es si el bueno o malo. Si es bueno,

entonces estamos dispuestos a creerle

todo: Es justo, se lo ganó.


Todo el mundo conoce los poemas

de Spoon River. Yo, cada tanto los

vuelvo a leer, y me hace bien:


Es como una cucharada de fe pura

que alimenta el deseo de leer

y escribir poemas, aunque el mundo

estalle en pedazos o colaplse por

agotamiento de recursos naturales

y poemas verdaderos.


La realidad es otra cosa: El mundo

no es un lugar seguro para casi nadie,

y tiende a ser peor, aunque recemos

con mayor o menor intensidad.


Cada uno busca salvarse como pueda.

Hay que encontrar el nicho y explotarlo.


Sabemos que ningún poema puede salvar

el mundo, pero podemos agregar algunos

antes de que el mundo evolucione en un

nicho definitivo y acabe con la igualdad

de oportunidades .

 

Solos y solas

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Nadie se salva solo,

ni el humilde bacilo patrio

que se solaza en nuestras tripas.


Nadie se salva solo, soldado,

ni el parásito primordial

del que supimos descender.


Uno no le debe nada a nadie,

cantaba el joven Moris, uno

de los pioneros del rock nacional

cuando era contracultural, hace

50 o 60 años.


Eran tiempos de cambios,

el espíritu rebelde florecía en esas

generaciones de jóvenes deseosos

de cambiar el mundo.


Después todo cambió, hubo un proceso

de reorganización nacional, la deuda

privada se volvió pública y empezó

a crecer, mientras aprendíamos a procesar

el cambio:


Todos somos deudores, tal vez siempre

lo fuimos y no lo percibíamos, pensamos.


Años más tarde, se naturalizó con el arribo

de nuevas fuerzas políticas identificadas

con el cambio, con la palabra cambio:

Compromiso por el cambio, Juntos por el

cambio, la fuerza del cambio.


¿Un cambio de valores?


El sentido de la palabra cambio es amplio,

como el de la palabra valor, y nos cuesta

procesarlo. Tenemos dudas sobre el tipo

de cambio y el valor de la palabra.


Por suerte, están los poetas,  empecinados

en sostener la defensa de su valor, para que 

podamos seguir honrando  nuestras deudas 

que no paran de crecer.


Nos hacen saber que dependemos del crecimiento

de la economía, que depende de la inversión

externa y que eso está más allá de todo, y no hace

falta entenderlo para aceptarlo.


Podríamos estar peor, pero al menos sabemos

que dependemos de la inversión externa.


Nadie se salva solo: Todos necesitamos cómplices.

Es más fácil ser cómplice que no serlo, y quedarse

solo.

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

Acordes

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Todos somos iguales

ante un acorde perfecto,

pares frente a esa tríada.


No se necesita un oído absoluto,

ni conocer muchos acordes,

ni siquiera saber nada de  música 

para percibir la perfección.


Cuando el acorde crece, y suma

otros sonidos, agrega tensiones,

extensiones, se enriquece

pero pierde la perfección.


Nosotros nunca la perdemos

porque nadie es perfecto cuando nace,

ni cuando muere. En eso, somos todos

iguales, casi pares.


Se podría decir que nos une

la imperfección, pero es dudoso:

Todos tenemos un lado obscuro

y preferimos no compartirlo.


No es mucho lo que podemos compartir.


Yo prefiero los acordes imperfectos,

esos que tienen nombres difíciles

y son pura tensión, a resolver.


Así como los poemas imperfectos,

que no se sabe por qué existen,

para qué sirven, ni qué los justifica.


Mis gustos son dudosos, como todos.

No aspiro a la perfección, y nunca

tuve oído absoluto, que recuerde.


Las dudas son de nosotros,

las certezas son ajenas,

escribió un poeta olvidado.



 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Círculos concéntricos

 

 

(Cipriano W. Cifuentes) 

 

El hombre no sabe estar solo,

como otras criaturas.


Cuando comprendió que estaba solo,

habiendo podido separarse de los otros

animales, comenzó a juntarse:


Pequeños grupos, que solían enfrentarse

entre sí por distintos motivos.


Del conflicto, surgía uno que se imponía

y ampliaba su dominio.


El hombre comprendió, que así como había

podido someter a otros animales, también

podía conquistar a otros hombres y armar

grupos más grandes y temibles.


Hubo que luchar para hacerse respetar.

Se fue agrupando en tribus, aldeas,

asentamientos y comunidades que dieron

lugar a reinos, imperios, ciudades, para

acabar en estados.


Estas unidades autónomas, sólo podían

sobrevivir si estaban bien armadas: Era

necesario organizarse y destinar una buena

parte de su producto bruto a abastecer la

defensa: Cualquier otro estado constituía

un enemigo potencial.


Se hizo necesario sostener ejércitos regulares

bien provistos para proveer a la defensa

del estado y sus contribuyentes, y acaso

a un eventual ataque.


El desarrollo de estas organizaciones

hizo que el hombre incorporara el concepto

de autoridad, esencial para sostener el orden:

El valor de la subordinación, está por encima

de todo y es lo que permite que organizaciones

complejas funcionen, con sus distintos grados

y niveles de responsabilidad.


II

¡Alrededor mio carrera mar!

Ordena el cabo primero al soldado.

Éste obedece a su superior y corre

en pequeños círculos alrededor suyo.


¡Atención! Ordena la voz de mando.

El soldado se detiene, se cuadra y grita

¡Atención!


¡Alrededor mio carrera mar! ¡A tierra!

El soldado obedece, se tira al piso , vuelve

a correr en círculos mientras el superior

camina lentamente y repite la secuencia

de órdenes, tantas veces como lo considere

necesario.


Estos ejercicios forman parte de la instrucción

militar y sirven para comprobar en la práctica

que el ejercicio de la autoridad funciona, y que

el subordinado incorporó en forma correcta

el valor de los conceptos subordinación y valor.


El hombre no sabe estar solo, tal vez no pueda,

aunque tenga que correr como un idiota,

alrededor de otro en círculos concéntricos.

 

El servicio militar obligatorio es una práctica

aún vigente en algunos estados.  En el nuestro

no, pero aprendimos a obedecer cualquier cosa

y seguimos dando vueltas mansamente en torno

a personajes cada vez más dudosos. 

 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Privaciones

 

 

(Prudencio Húsares)

 

Hay gente que no tiene vida privada,

se quejan.


Otros, en cambio, es la única que tienen

y no se quejan.


Acaso porque saben que es inútil, no sé,

hay cosas que no trascienden. Tal vez, sea

mejor, no lo sabemos.


Todos tenemos derecho a quejarnos,

no mucho más que eso. Motivos nunca

faltan.


Pero tampoco conviene exponerse mucho,

no está bien visto quejarse demasiado

y casi nunca sirve para nada,

si sólo nos quejamos y nos quedamos

en la queja.


Yo nunca tuve vida pública y no lo siento

como una privación. No la extraño, ni me

quejo.

 

domingo, 20 de septiembre de 2026

Robo en defensa propia

 

 

(Cósimo Stancatto)

 

 

De un poema

salen otros dos

y un tercero en discordia

(la primera parte es copia)


Todos tenemos algo de otro, pero

para robar hay que tener memoria.


Robar es un recurso lícito

en la función poética

para ser original, una función vital


sólo entre poetas vivos.

Los muertos no roban,

aunque pueden ser robados

mientras sean materia disponible.


Una cosa es robar

y otra profanar. Tampoco es

lo mismo copiar o repetir:


El que roba a otro ladrón

tiene cien años de perdón.


Hay poetas que no perdonan.

No es mi caso, no me parece

poético. Yo, sin ser poeta,

los perdono a todos.


Hay que ponerse en el lugar del otro,

tomar lo necesario y hacerlo propio:

Robar es fácil, quien lo probó lo sabe.

 

El universo de la propiedad es pródigo

en oportunidades. 

 

También es atendible lo de aquellos

que roban en defensa propia,

para poder sostener la actividad.


Distinto es el caso de quienes se roban

a sí mismos, como yo: Tomo una hipálage

del pasado, u otro recurso ya probado:

una homofonia, una voz polisémica,

y los repito sin vergüenza.


Vergüenza es robar y pedir perdón.

Yo no pido nada, si tuviera que pedir

pediría peras (creo que ésto ya lo tengo

escrito)



 

Recambio

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Los códigos vencidos

apuran la emisión continua:

La continuidad es útil 

a la definición rítmica. 


barras de barro, mensajes

cada vez más breves

disputando la utilidad residual

para satisfacer la demanda. 


Si hacemos números

podríamos quedar afuera

y volver a la intemperie

que ya no es la misma. 


Vértices sobran, pero no son

como los originales.


Nada es igual como para confiar

bajo estos códigos vencidos.


Nada es igual, ni el azul

de nuestras várices añosas.


Nada es igual, ni la voluntad

discreta de los cadáveres

fuera de control, ni nuestros

cuerpos cavernosos. 

 

La publicidad de los servicios

funerarios es cada vez más agresiva,

una expresión de la sana competencia. 

 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Compromisos patológicos

 

 

(Elpidio Lamela)

 

Dr., yo soy poeta, como ya

le confesé, pero a veces, siento

que no tengo nada que decir,

y quisiera ser honesto.


-Lo entiendo, los poetas, al igual

que nosotros, trabajamos con la

palabra, y es normal que, a veces

no tengamos nada que decir.

No sé ¿A usted qué le parece?


-Sí, pero usted puede hacerlo, en cambio

un poeta tiene que producir algo material

que justifique su condición.


-Sí, en nuestra profesión no es necesario

hablar mucho, priorizamos la escucha

y sólo decimos lo justo y necesario,

o ni eso: ¿A usted qué le parece?


-Está bien, ustedes tienen ese recurso,

pero los poetas sólo se escuchan a sí

mismos, y ante el silencio no podemos

callar, seamos honestos.


-En ese caso, tendría que plantearse

qué es lo que más le importa:

si ser poeta o ser honesto.

¿A usted qué le parece?


-No, yo quiero ser un poeta honesto .

Quiero ser honesto conmigo, de modo

que al leerme sientan que leen a un poeta

honesto, aunque no sea más que eso.


-A ver, tal vez tendría que revisar un poco

esos conceptos. En realidad, sólo hay dos

clases de sujeto capaces de armar un buen

discurso sin tener nada que decir: Políticos

y poetas, unos para conquistar electores,

otros para conseguir lectores. ¿Cuál cree

que es más honesto?


-No sé, Dr., yo soy poeta, no puedo emitir

un juicio justo.

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Soledades (Versión desmejorada)

 

 

(Tomás Mercante)

 

 

Cuando yo vine a este mundo

nadie me estaba esperando,

arranca el poema de Guillén


El enunciado de sus versos

es claro, inobjetable,

también su calidad.


Pero al margen del valor poético

y el sentido metafórico, no puede,

lo dicho ser verdad.


Nadie nace solo, siempre hay alguien

esperando, aunque no necesariamente

sea lo que esperábamos.


Si no hubiera nadie, sin ese otro,

no sobreviviríamos más de unas horas:


Somos el animal más dependiente

al nacer, y la dependencia nuestra

es la más prolongada.


Luego, hay quienes nacen porque no

pueden esperar, o porque los empujan

a nacer por necesidades administrativas.

No se pude hablar de voluntad propia.


Ni siquiera elegimos al espermatozoide

que fecunda el óvulo para que nazcamos

a otra forma de dependencia.


Es decir, estamos solos al nacer

y al morir. Entre ambos extremos

cada uno hace lo que puede

para tramitar su soledad y compartirla

parcialmente.


Hay soledades más y menos justas,

dicen los que conocen la soledad

del éxito.

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Masamadre

 

 

(Serafín Cuesta)

 

¿Sabías que podés amasar barro

sin embarrarte?


Igual, si te embarrás no pasa nada.


No importa la dirección, el sentido

con que amases, ni la clase de barro:

Todos son materia amasable.


Como nosotros: Dios echó mano

al barro, lo primero que encontró

para amasarnos, y funcionó.

Ni necesitó embarrarse.

 

Claro que sabía lo que hacía, como

cualquier autor original, porque antes

había creado el barro, acaso sin saber

para qué: Algo se me va a ocurrir,

habrá pensado como todo creador.


La creación es una cuestión de fe,

es creer en uno mismo, en sus recursos

y ponerse a amasar: Algo va a salir.


Amasar barro es saludable, relajante,

sanador y nos conecta con Dios.


Cuando el gato nos amasa, significa

mucho más que amor:


Piensa en el barro, y está evocando

el pasado primordial y su propia condición

divina, que aún conserva aunque prefiere

no ostentar.


Amasa el barro que te ha sido dado.

Amasa tu barro con pasión.

No importa cuánto amases.


 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

El poema autosuficiente

 

 

(Abel A. Borda)

 

El poema autosuficiente

no se dirige a nadie,

no tiene dirección ni destino.


Es indiferente a todo movimiento

ajeno, y ajeno a todo lo que difiera

de su propio movimiento.


No necesita salir de su casa,

ese cuerpo qu vacila, para ser

lo que sea que es.


Aunque sea otra cosa, distinta

del poema que busca su forma,

o no se reconozca en definiciones

como ésta.


¿Qué lo define al poema

sin dirección, y avanzando

en sentido contrario?


¿Qué es lo contrario al poema,

lo más opuesto que se conoce?


¿El silencio vaciado de sentido?


¿La vacilación del sentido sin resolver?


¿Cómo resuelve el sentido esa falta

de dirección en tiempo y forma?


El poema no puede preguntar todo

sin dar nada a cambio:


Nadie espera que un poema pregunte

más de lo necesario.


¿Qué necesita el poema para calificar

o ser calificado como tal y desterrar

la duda original?


¿Cómo evitar la posibilidad del engaño

no forzado?


Sólo los iniciados conocen la respuesta.

El público, como el lector genérico,

a menudo es presa del engaño, y ni

se da por enterado.


Entérense: No es su culpa, como tampoco

del autor, que puede tener buenas intenciones

y creer que lo suyo es un poema, porque es

poeta.

 

martes, 15 de septiembre de 2026

Ultmas unidades

 

 

(Serafín Cuesta)

 

 

Desde que tuvo conciencia

el hombre ha buscado la unidad

sin descanso. 


Aún la busca,

a veces la encuentra

pero el éxito es provisorio:


Al cabo, ningún resultado

suele ser definitivo.


El hombre busca la unidad

para descomponerla:

La descomposición nunca

fracasa.


La conciencia alcanzada,

sólo pudo evolucionar

a través de sucesivas divisiones

del conocmiento acumulado:


Toda acumulación es divisible.


La experiencia del ensayo y el error,

con éxitos y fracasos, ha impulsado

al hombre a superar dificultades

y vencer obstáculos.


La experiencia acumulada

marca el camino que nos une

para seguir buscando la unidad

hasta las últimas consecuencias.


No las conocemos, pero existe bastante

evidencia de que todo lo que existe

es divisible, salvo Dios, que es Uno

e indiviso. 


Él nos dividió a los animales en especies,

nos hizo conocer la división entre el bien 

y el mal y tiene sus pueblos elegidos.



 

lunes, 14 de septiembre de 2026

Metáfora y enriquecimiento lícito

 

 

 

(Malcolm Mercader Ergástulas)

 

No todo lo que brilla es oro.

Podría ser plata, efectos especiales,

o un enchapado barato sin ningún

valor.


El tiempo es plata, según Benjamín

Franklin en su célebre metáfora.

Aunque money fue traducido en oro.


Es cierto que las traducciones

pueden agregar valor a una frase,

a un poema, una palabra.


Pero la plata va y viene, mientras

que el oro tiene un valor perdurable

y cuesta cada día más.


Ésto no va en desmedro del valor

de la agregación, que nos permite

disfrutar de la labor creativa de

algunos traductores.


En cuanto al valor de la metáfora,

es dudoso: Si el tiempo fuera oro

nadie haría otra cosa que acumularlo

sin pausa, no tendría otro otro destino.


Pero es sólo una interpretación,

las metáforas son para que cada uno

interprete lo que quiera.


En cambio, el oro es un metal noble

y su valor está más allá de nuestras

metáforas.


Claro que hay oraciones brillantes,

que relucen como el oro.


¿Sabías que una buena oración con

oro podría agregarle valor a tu poema,

aunque sea uno de esos poemas grises

y opacos que circulan como chatarra?


 

Reservas naturales

 

 

(Epifanio Weber)

 

Era un hombre bastante reservado,

tanto que ante cualquier requerimiento

de su parecer sobre algo, o alguien

respondía con su frase de cabecera:


Me reservo la opinión.

Así, echaba un manto de sospecha

que inducía a pensar en un juicio

negativo. Tanto, que prefería omitirlo.


Como todo hombre reservado

gozaba de respeto entre quienes

le conocían: Suele reconocerse

una virtud en la reserva.


Pero, con el tiempo, el reconocimiento

tornó en sospecha. Alguien deslizó

que la obstinada reserva, ben podría ser

un recurso para ocultar la falta de juicio

propio, o acaso algo peor, como la falta

de opinión.


Acepto que cada uno tiene sus recursos,

no me parece opinable. Aunque tiendo

a desconfiar de las personas demasiado

reservadas: Es algo personal, que prefiero

no compartir.

 

domingo, 13 de septiembre de 2026

Amainaron sombras

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Malevos que ya no son,

esquinas que ya no están,

truncas ochavas que vacilan

en la memoria abovedada

de un pasado que no volverá.


¿Alguien querría que volviera?

En otras palabras:

¿Alguien quisiera volver?


Yo volvería, si por mi fuera,

lo mejor de mi vida

yace en el pasado, pero me temo

que podría sentirme demasiado

solo.  No sé cuántos seríamos:


La soledad no es para cualquiera,

hay que estar bien adaptado.

Yo he sabido, otras veces, estar.

No es que esté arrepentido,


pero es posible que me falte esquina,

nadie puede estar seguro de todo

lo que le falta.

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

El amor es tan ciego como la ideología

 

 

(Elpidio Lamela)

 

No fue un amor a primera vista

(no hay que confiar en lo que entra

por los ojos)


Pero algo había, era una atracción

especial, a diferencia de las otras

que van y vienen. 


Creo que lo que más me atrajo

fue su ideología, que con sus zonas

grises y puntos oscuros, lucía mejor

que la mia.


Vuela esta canción, para ti, Lucía,

que no lo es, pero bien podría

ser mia.

 

viernes, 11 de septiembre de 2026

No confíes en filósofos

 

 

(Prudencio Húsares)

 

Hay que desconfiar de los solitarios,

sugiere un filósofo a través

de los medios.


El autoconocimiento es imposible

sin interacción:


Las personas necesitan reflejarse

en el resto para entenderse, y poder

confiar.


Quien sólo confía en sí mismo

no sólo limita su autoconocimiento

sino que es incapaz de generar

confianza en otros.


Todos necesitamos de otros,

aunque sea para desconfiar.


Hay que desconfiar de los solitarios,

tanto como de la Inteligencia Artificial.


El cultivo del individualismo

y el exceso de soledad puede llevar

a un aislamiento irreductible y terminal.


Yo siempre desconfié de todo, incluso

de los filósofos: Sus discursos suelen

tener varias lecturas, no hay que confiar

en el doble mensaje.


No sé, hasta el nombre de este flósofo

me hizo sospechar: Pastor.


No hay pastor sin rebaño; un pastor

sin rebaño es tan inútil como predicar

en el desierto.

 

 

Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.