(Horacio Ruminal)
El vacío es divisible por Dios
aunque no es habitable por uno,
ni por ninguna de sus criaturas,
creyentes o profanas.
Por el contrario, todas las cavidades
conocidas son total o parcialmente
habitables.
Una cavidad oral, ya sea propia
o de terceros, hospeda una prodigiosa
cantidad de bacterias.
Lo mismo ocurre en nuestras otras
cavidades, así como en las de cualquier
mamífero, no importan cuales sean sus
hábitos alimentarios.
Las bacterias y microbios identificados,
no son los mismos en una cavidad u otra,
ni tampoco los del prójimo mamífero,
superior o inferior, aunque podemos
compartir algunas.
Es habitual el intercambio de distintas
cepas y colonias al compartir un beso
de amor.
No hay muchos animales que lo practiquen
y es uno de nuestros rasgos evolutivos más
saludables: El intercambio recrea y favorece
la diversidad de la microbiota.
Las bacterias y bacilos son muchos y diversos
como nosotros.
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