lunes, 28 de septiembre de 2026

Sal de la vida

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Hincó su hocico en el océano

hozando mudamente con su hache,

con el vértice anterior a la oración,

como quien busca un argumento

sólido para aliviar su sed

ante el silencio oceánico.


El agua es pródiga en respuestas

para los que tienen sed de dios.

La sed es emanación divina, pero

el océano no sacia: No por ser el

que es, son por la sal, que le es

constitutiva.


Los peces están acostumbrados

a la sal marina, y no padecen sed,

salvo en casos patológicos.


La sal es un compuesto natural,

es anterior y preexistente a nuestras

oraciones.


De ella no podemos decir nada,

como buenos cristianos bautizados

valoramos su presencia divina

tanto en el agua como en la tierra.


Alguna vez sirvió como moneda, pero

la sales mucho más que un producto

comercial.


Hozaba con lo mudo de su hache

en la superficie del silencio oceánico.

Como quien osa presentar su hocico

en desarrollo y preguntar por la necesidad,

con la misma hache del verbo hosannar.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.