(Elpidio Lamela)
Cada vez que alguien fracasa,
siento que me solidarizo, Dr.
Automáticamente, no importa
lo que sea, es algo espontáneo
que no puedo dominar.
-¿Y Usted qué piensa?
No sé, Dr., por eso se lo cuento.
-¿Le parece que está mal?
No, no sé, todo el mundo fracasa.
-Sí, pero no todos son solidarios
con el fracaso ajeno.
Bueno, hay que ponerse un poco
en el lugar del otro ¿no?
-Eso no está mal, pero no es muy
común ¿Ud. ha conocido muchos
fracasos?
No, yo nunca fracasé, pero soy
solidario, nunca se sabe…
-Es raro que alguien no haya fracasado
nunca en nada. Tal vez esa experiencia
faltante, ese vacío, sea lo que lo inquieta
y lo involucra en lo que para los otros
es indiferente: Nos atrae aquello que nos
falta.
Sí, puede ser pero no depende de mi. No
puedo proponerme fracasar, Dr. Y si lo
lograra no sería un fracaso. Si fuera tan
fácil, ya habría fracasado como todo el
mundo ¿No cree?
-¿Se siente distinto?
No, si fuera así no me solidarizaría con
los que fracasan.
-¿Se siente un semejante, uno de nosotros?
Sí, me siento uno de nosotros, Dr. Me siento
un semejante que todavía no fracasa.
-Sólo le falta eso…
Ya llegará, no se puede hacer nada, hay que
saber esperar.
-Bueno, vamos a tener que dejar acá.
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