(Vicente Oiran)
De el mejor error
es de donde más se aprende.
El que no sea capaz
de capitalizar sus errores
estará condenado a repetirlos
y no dejará de ser un aprendiz.
El mundo está lleno
de aprendices que fracasan
sin aprender a hacerse
un capital.
Tienen que depender
hasta que aprendan.
Todavía hay alguna demanda
de aprendices, aunque debieran
aprender que nada es para siempre.
Apegarse a la dependencia es
cómodo, pero tiene un costo, como
todos los errores cuya utilidad
no es aprovechada y capitalizada
como Dios manda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario