(Periferio Gómara)
¿Existe algo como la inmunidad
poética?
¿Puede vincularse a nuestro sistema
inmunológico?
¿Es lógico que cualquiera pueda
emitir un poema sin un motivo que
lo justifique?
¿Y si no fuera un poema validable
en toda su expresión y extensión?
¿Qué herramientas analógicas o
tecnológicas podrían prevenir al
lector incauto?
¿Disponemos de los recursos adecuados
para determinar cuándo la contaminación
visual y cognitiva producida es amortizada
por el hecho poético que promete el emisor?
Sin la información precisa, el lector incauto
yace inerme y hasta podría complacerse rn
la lectura de cualquier objeto textual que se
presente como poema, sin serlo ni poder
acreditarlo.
Bajo el consabido pretexto de que ningún
poema es para todos, se acepta la circulación
impune de toda clase de aventuras dudosas
que podrían ser percibidas como poemas.
Pero el poema es otra cosa, no se puede
meter todo en la misma bolsa y dejarlo
librado al juicio del lector:
El lector de poemas está solo,
en ese sentido, como en otros
¿Debe confiar en su propio sistema
autoinmune?
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