(Sandalio Murchison)
Ojos eyectados de sus órbitas
como leyes lineales y ojivales
manumitidas por Divinidad
desconocida.
Ojos encintados como cuerpos,
sujetos a encantadas formas cintilantes
como cintas: Vedlas tensarse hacia la
luz:
dejan adivinar entrelíneas
el parpadeo divino irrepetible
y único.
Impares parpadeares
desde encintos cuencos
¡Oh bóvedas extintas!
Así es la luz, sus haces
y el divino desborde
que en nuestro verbo
reverbera.
Ved en torno a este cadáver
su versión sucinta a completar
en estas cintas que cintilan
y obedecen.
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