(Florencio Cusenier)
Hablar con propiedad
es algo que se reconoce,
ya que no es muy común.
Masticar con propiedad,
en cambio, no goza del
mismo valor.
Así funcionan los valores:
No es común valorar aquello
que nos es común.
Masticar es una actividad
inconsciente, y las propiedades
de estas actividades no gozan
de reconocimiento, ya que no
las conocemos tanto como para
valorarlas con justicia.
Si hay alguien que sabe masticar
con propiedad, son los bruxistas:
Lo hacen como si fuera a conciencia
pero sin conciencia.
Hay bastantes actividades que se
desarrollan sin necesidad de usar
la cnciencia, con probado éxito.
II
Los bruxistas van y vienen,
a veces ni se autopercuiben, pero
son infatigables: No descansan ni
en el sueño, permanecen activos
a toda hora, y eso ya es una virtud.
Los bruxistas van y vienen,
en todas direcciones, portando
su actividad oculta, sin pausa
ni conciencia.
Algunos podrían ir al cielo,
no se sabe, acaso podrían trasladar
allí su actividad y mantenerse activos:
La práctica del bruxismo no conoce
límites.
Puede desarrollarse en el bosque,
en la montaña y en cualquier playa.
Incluso en cuativerio y en condiciones
de plena incomunicación: Otra virtud.
A diferencia de otras actividades,
deportes o juegos de mesa, el bruxista
no necesita un partenair, un contrincante
ni ser parte de un equipo:
Es autónomo, autosuficiente y ajeno
a la competencia, como otras actividades
solitarias.
Masticar con propiedad, entre otras virtudes,
no afecta a terceros, a diferencia de otros
usos del sentido de propiedad.
En detrimento de esta ocupación:
Masticar los propios dientes
es casi como comer carne propia:
Como hábito, resulta más sustentable
la onicofagia: Comerse las uñas
es más seguro, ya que vuelven a crecer
y son un recurso renovable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario