(Alí Carnazo)
Oblicuas cláusulas
altamente organizables
supura el dios arrepentido
de los justos.
Todos los dioses gozan
del derecho a arrepentirse,
hay testigos y testaferros.
El arrepentimiento divino
puede ser una buena señal
para los mercados, siempre
que se respeten los márgenes
y las cláusulas que los protegen
de movimientos imprevistos
y vaivenes fuera de control.
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