viernes, 24 de abril de 2026

Valores temporales

 

 

(Aurelio Herlein)

 

Entre negar y renegar

hay un paso, como

entre vertir y revertir.


Hay pasos que pueden omitirse

para ganar tiempo: El tiempo

ganado puede reinvertirse como

renegociarse. Siempre negociamos


con el tiempo: Invertir es una forma

de negociar, podemos repetir.


Si no fuera negociable, el tiempo

no tendría el valor que le conocemos:

su utilidad quedaría reducida al valor

de uso, tan acotado como subjetivo:


Un bien no transable, sin perspectivas.

Hay valores positivos y negativos,

podemos afirmar, gracias al intercambio.


Las emisiones que no tributan a alguna

forma de intercambio, no producen

utilidad, ni evolución, permaneciendo

indiferentes a la evolución del tiempo.


Hay pasos que pueden omitirse

para ganar tiempo: somos libres

de omitirlos y ganar y reinvertir

el tiempo ganado a voluntad.


De hecho, lo que llamamos voluntad

no es más que una forma de inversion.


Siempre hay alguien invirtiendo

para que hagamos una cosa, y no otra.

La voluntad propia es el resultado

de una suma de inversiones articuladas.


¿Existe la voluntad propia?


Podemos aceptar o rechazar, afirmar

o negar: Hay pasos que pueden omitirse.

Pero no podemos renegar de la omisión.


Las omisiones pasadas no se pueden

arrancar, ni ocultar.


La comisión de una omisión podría ser un

error no forzado, pero no es verdadero error,

salvo que se repita en el tiempo y se vuelva

inocultable.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.