(Alcides Ovando)
No dilapides tu fe en vano.
¿Conoces la parábola del necio
que se hizo devoto y penitente
para acercarse a Dios más que
ninguno?
Tuvo su premio, se acercó a Él
tanto como es posible a cualquier
mortal que lo busca con afán y
en la forma indicada por Dios.
Pero su intención era otra, sólo
se acercó al Unigénito, para
contradecirlo e interpelarlo,
¿Y qué pasó?
Nada que no pudiera esperarse:
Fue desairado por Dios, no lo atendió.
No sólo eso, sino que no lo recibió
y ni llegó a verlo siquiera.
Dios sabe lo que hace y lo que no
hace, y sabe más de lo que dice:
Nos conoce mejor que nosotros,
sus vanidosas criaturas.
No pierde el tiempo con los necios,
sabe cómo detectar cuando la fe
no es genuina y verdadera, y los
abandona como sólo Él sabe hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario