(Elpidio Lamela)
El verdadero sentido es uno,
es decir dos: éste y su opuesto.
La condición binaria es lo único
innegociable, ya que garantiza
el cambio de sentido.
Esta función nos hace intercambiables
como sujetos, en ambos sentidos de ese
término.
Lo que más conocemos del sentido,
como sujetos sintientes, es el cambio.
Sólo el sujeto hecho y derecho
que se asume como tal, puede oponerse
o pasar a la oposición en busca del
sentido verdadero, que podría ser otro,
pero no es otro que éste, con sus dos
caras idénticas y recíprocamente
funcionales:
Sin sentido no hay función:
quien lo probó lo sabe,
y mucho menos sujeto.
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