(Serafín Cuesta)
Pablito pobló un palito.
De tal palo tal astilla,
dijo el Padre, que había
sabido crear una costilla
a partir de un costillar.
Hay que creer o reventar,
pensó Pablito, que hacía
sus primeros palotes
en la creación espontánea.
Y repartió palos generosos
entre los creyentes.
De tal palo tal astilla,
se regodeó el Padre
y de una astilla creó un astillero
para que Pablito lo heredara.
Ambos aprobaron la Creación
y vieron que era bueno
heredar y ser heredado.
Con los palos que sobraban
hizo un fuego reparador y popular
y proclamó a los cuatro vientos:
He aquí este fuego sagrado
qu nos ha sido dado:
Somos el pueblo del Señor:
Él bendice nuestro fuego, para
que arda por siempre en nuestros
corazones inflamados e insuflados
de fe pura.
Esta fe incontestable, alimenta
el espíritu de todo lo creado.
Así, toda creación es Divina.
Así como se multiplican estos palos,
hemos de reproducir nuestra fe
y vencerá el Amor, que es la más alta
Creación Divina.
Nada podrá detenernos:
Él nos guía y nos protege.
Somos la Secta Elegida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario