martes, 5 de mayo de 2026

Vectores de contagio

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Hay que saber expresarse

con propiedad, si uno quiere

llegar a algo en la vida.


Hay quienes no quieren,

ni quieren saber nada: Reniegan

de las propiedades del saber, y la

necedad los termina convirtiendo

en resentidos.


No entienden, ni valoran

todo lo que tenemos en común

los seres vivos, en sus distintas

expresiones.


Hay conductas, necesidades

compartidas, y emisiones que nos

son comunes y se contagian, más

allá de la conciencia:


Un gato puede bostezar y contagiarnos

aunque no sea el propio y se trate sólo

de un gato de la calle, que también

bostezan.


Lo mismo ocurre con un perro

u otros mamíferos conocidos.


No sólo ellos, también una tortuga,

una culebra, un pez…


Ocurre que no son especies tan

frecuentadas o próximas como

nuestras mascotas.


Si no fuera por las limitaciones

físicas y morfológicas, cualquier

insecto nos contagiaría su bostezo

y viceversa.


¿Por qué no, una hormiga?


No, tal vez no sea una buena elección

para ejemplo, casi todas pertenecen a

la clase trabajadora, y no tienen tiempo

para bostezar.


 

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