(Aparicio Custom)
La sangre se divide
en dos sílabas del mismo valor
y dos tipos diferenciados:
bruta y elaborada.
Ambas sirven como insumo
para la elaboración de diversos
productos de consumo:
Hay distintas formas
de obtenerla y consumirla,
dentro de la fecha de vencimiento.
Más allá de los vaivenes
propios del mercado, el consumo
se mantiene a niveles saludables.
Entre los recursos naturales
renovables, la sangre aporta
nutrientes de calidad, sea bruta
o elaborada.
La sangre siempre supo dividirse
desde que sabemos, lo que le agrega
valor y utilidad:
Antes no se aprovechaba por falta
de conocimiento.
Con el correr de la sangre
fuimos aprendiendo sus valores
y a extraer su utilidad.
La sangre derramada, no se puede
renegociar, por lo que su valor
no es significativo para el mercado.
Entre nuestros grupos sanguíneos
predomina el dador universal:
Es sólo una cuestión biológica
que no guarda relación con la evolución
alcanzada en nuestra organización social
y los logros verificados en la economía
y la industria del conocimiento.
La sangre se divide en dos sílabas
del mismo valor y su pureza
es siempre relativa, a pesar de los
intentos eugenésicos desarrollados.
No olvidemos: cuando deslizamos el dedo
en la pantalla o pulsamos nuestro mouse,
estamos gozando las propiedades
de la tracción a sangre, que nos ha dado
tantas satisfacciones.
Una de las cosas que no sabemos
es si merece ser superada.
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