viernes, 8 de mayo de 2026

Parásitos aliados

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Parásitos alados cual libélulas

basculan por toda la superficie

del aire, pivoteando o vacilando.


Dominan el área aerea, aunque

no percibimos sus movimientos,

ya que se mimetizan con el aire.


Mientras acá penamos, cargando

con la torpeza de nuestros cuerpos

en su lucha por la vida, ellos

progresan airosos en el éter.


Dicen que los parásitos alados

preexistieron a los dinosaurios

y a los peces, pudiendo representar

la forma de vida más antigua.


No lo sabemos, el conocimiento

humano es acotado, y termina

en especulaciones difusas.


¿Existe un paraíso para parásitos?

¿Un paraíso exclusivo, al que sólo

accederían los buenos parásitos?


No hay certezas respecto al paraíso.

Sólo conocemos bien a unos parásitos

mamíferos, de los que dependemos.

 

jueves, 7 de mayo de 2026

Cuando sale la luna

 

 

(Vicente Oiran)

 

 

Somos mayoría

los que deseamos la cortesía,

díjole Hernán Cortés

al sargento García.


Puede haber un error,

o algún exceso: Se cometen

excesos en el cumplimiento

del deber.


Pero lo Cortés no quita lo valiente,

repitió un subordinado ascendido

a cortesano.


Las conquistas son así,

después sobreviene la colonización

con animales y valores desconocidos,


como la cortesía, la vaca o el cobayo

junto con la empatía y el amor

al prójimo, despejando la confusión

reinante.


La civilización es así,

tiene sus costos, pero los beneficios

están a la vista, hay que reconocer

y ser reconocido:


Éramos tierra de nadie,

sólo florecía la barbarie, entre otras

malezas.


No existían valores, ni nada que valiera

la pena defender. No había nada mejor

que merecer, ni futuro había.


La palabra libertad ni se conocía,

como tantas otras.

 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Espacios virtuales

 

 

(Periferio Gómara) 

 

Selecciona con paciencia

las virtudes que deseas

cultivar.


Hay que ser selectivo.


Recuerda: Hay más virtudes

de las que podemos exhibir

y poseer.


Recuerda: Quien mucho abarca,

poco aprieta. La concentración

es capital para alcanzar la meta.


Ya es bastante ostentar una virtud

bien tramitada y gozar su propiedad

aunque no se reconozca:


No son muchos los virtuosos

y en rigor, si los observas con

atención, los más reconocidos

practican el monocultivo.


Piensa en aquel músico de color

que logró un estilo propio

y cautivó a tantas generaciones

con su solo saxo:


Aún nos subyuga, muchos quisieron

imitarlo y todavía lo imitan, pero

nadie puede reemplazarlo: 

 

Aunque transcriban y copien sus solos, 

él siempre vuelve a ser único.


Ahora bien: Fuera de su saxo y sus solos

memorables, no poseía otra virtud,

era un hombre sin atributos como tú.


No es el único, hay muchos ejemplos

como éste.


Recuerda: Mantener una virtud

a lo largo de la vida, es costoso:

No posee valor de cambio

y su fruto es azaroso.


Pero si eliges el camino de la virtud,

selecciona con cuidado el cultivo

deseado: Hay que ser selectivo

con los deseos.


No lo olvides, somos un producto

de la selección natural, tal vez

el mejor:

 

Somos los únicos con presencia virtual

en toda la biomasa. 

 

martes, 5 de mayo de 2026

Lo que enseña la calle

 

 

(Florencio Cusenier)

 

Todos oímos hablar de la

universidad de la calle, ciertamente

un exceso retórico para justificar

la ignorancia.


Nadie ignora que el hombre

es el único animal capaz de

justificar todo lo que hace.


¿Un crimen pasional? ¿Una pasión

desbordada? ¿Un exceso de amor?

¿Actuó bajo un impulso emotivo

fuera de control? ¿Un exceso en la

legítima defensa?


Para esas cosas, contamos con la labor

de una justicia independiente, que

establece los límites del exceso.


Pero más allá del exceso verbal, no

se puede negar que la calle es una

fuente de conocimiento, un lugar

donde siempre se aprende algo, si

se está dispuesto.


Ayer, estando en la calle, vi a un hombre

adulto paseando a su perro, al parecer

un perro adulto.


El hombre tosió, el perro estornudó:

Nada fuera de no normal en el concierto

de emisiones de los transeúntes, sean

cuadrúpedos o bípedos.


Poco después, el hombre estornudó

y el perro no, y tampoco tosió.


Dicen que las mascotas, terminan

pareciéndose a sus dueños. Yo también

lo creía, después de haber observado

durante muchos años esa semejanza.


Ahora estoy pensando que tal vez

no sea así, sino lo inverso, y en realidad

somos nosotros los que nos vamos

pareciendo, cada vez más, a nuestras

mascotas.

 

Vectores de contagio

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Hay que saber expresarse

con propiedad, si uno quiere

llegar a algo en la vida.


Hay quienes no quieren,

ni quieren saber nada: Reniegan

de las propiedades del saber, y la

necedad los termina convirtiendo

en resentidos.


No entienden, ni valoran

todo lo que tenemos en común

los seres vivos, en sus distintas

expresiones.


Hay conductas, necesidades

compartidas, y emisiones que nos

son comunes y se contagian, más

allá de la conciencia:


Un gato puede bostezar y contagiarnos

aunque no sea el nuestro y se trate sólo

de un gato en situación de calle:

La calle es una buena fuente de contagio. 


Lo mismo ocurre con un perro

u otros mamíferos conocidos.


No sólo ellos, también una tortuga,

una culebra, un pez…


Ocurre que no son especies tan

frecuentadas o próximas como

nuestras mascotas.


Si no fuera por las limitaciones

físicas y morfológicas, cualquier

insecto nos contagiaría su bostezo

y viceversa.


¿Por qué no, una hormiga?


No, tal vez no sea una buena elección

para ejemplo, casi todas pertenecen a

la clase trabajadora, y no tienen tiempo

para bostezar.

 

Contra las leyes naturales

no podemos hacer nada. 


 

lunes, 4 de mayo de 2026

Los riesgos de una agenda abierta

 

 

(Isnaldo Montalbán) 

 

No dejes que otros

te marquen la agenda.


No permitas que nadie

te imponga una agenda

ajena.


Siembra tu ajenjo

y cuida tu parcela:

Eres lo que siembras.


Rechaza al invasor,

no agencies tu confianza

ni la vendas al mejor pastor.


No es sano enajenar deseos

y voluntades en agendas

cuya propiedad no gozas.


No alimentes el goce del otro.

No te dejes invadir por quienes

buscan imponer su agenda

e incorporarte a su goce dudoso.


No dudes en rechazar cualquier

imposición, por bien presentada

que parezca:


detrás de la intromisión encubierta

hay una invasión no deseada.

¡Ya despierta!


Tu agenda te pertenece: es acaso,

lo más propio y único que te queda

como sujeto o aspirante:


Defiende su propiedad sin vacilar.

No seas presa de los que medran

con debilidades ajenas.


Refúgiate en tu propia intimidad

inapropiable, no importa su valor

de uso ni el nombre que le pongas.


Bebe tu ajenjo y cuida tu parcela

 

(Puedes sembrar melisa, salvia o

marcela, u otros cultivos amigables.

Tu ajenjo lo agradecerá, no es bueno

que esté solo)


No estés solo, ni ocioso.

Evita los hábitos nocivos,

no incorpores lo que no conoces.


Conócete: El conocimiento es la mejor

arma para defenderse del enemigo 

externo y su proyecto invasivo en 

expansión.


Controla el contenido de tu agenda

y elimina el material sospechoso.


No alimentes el goce del otro,

ni siquiera lo conoces.


No dejes que nadie te imponga

ninguna agenda ajena. No es sano

enajenarse, ni reconocerse en valores

ajenos al  propio cultivo.


No seas parte de agendas sospechosas,

no te conviertas en cómplice de otros

sin necesidad.


Agéndalo, si te resultó útil.

De lo contrario también,

nunca se sabe.

 

Caracoles en celo

 

 

(Manuel Santos Lupanares) 

 

Entre las coles pasan

los caracoles.  

 

Seres  pacíficos y semilíquidos, 

yacen y  pacen los caracoles

entre las coles


Los caracoles besan las coles,

vienen y van, entre las coles.

Saben lo que besan, los caracoles.


Óyelos venir, oye como van:

Los caracoles son, los caracoles

andan, entre las coles, óyelos.


Besan las coles, los caracoles.

Óyelos besar, óyelos venir

entre las coles de colores.


Oye cómo vuelven sobre sus pasos

lábiles y lívidos de baba:  Ahí van 

 

¿y están enamorados?

¿Es el amor que pasa de un estado

a otro?

¿Es la baba del amor, que está

pasando ahora entre las coles

y no pregunta cuántos son?


Oye su babear, oye el fluir discreto

de sus sílabas de baba amante, ama-

mantante y traslúcida.


¿No oyes sus gemidos y sus ayes,

envueltos en suspiros anhelantes,

cadenciosos y jadeantes?


Contempla el movimiento que se teje

entre esos hilos radiantes y emanados

de baba enamorada.


¿No oyes el ritmo untuoso del amor

fluyendo y copulando con el cuerpo

de la copla?


Los caracoles saben lo que besan:

Llevan miles y miles de años

fluyendo y resbalando por las babas

del amor.


Ved como lo hacen, oye como van.

Los caracoles besan y se van.

 

Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.