(Antístenes Oquendo)
Aquenópodes, fue un filósofo
singular entre los presocráticos.
A su modo, fue un precursor
de la filosofía motivacional,
cuando nadie hablaba de eso
ni existía la psicología.
Invisibilizado por el establishment
filosófico a lo largo de la historia,
no se lo podía ni nombrar. Luego
fue olvidado y hoy nadie habla de
él.
El rechazo que supo cosechar,
obedecía a su pensamiento incorrecto,
cuya esencia negativa lo excluía
de los círculos áulicos y del canon
filosófico.
Aquenópodes, el filósofo del fracaso,
privilegiaba la actividad contemplativa,
ya que según su visión, toda acción
humana estaba destinada al fracaso.
Ningún trabajo podría alterar las cosas,
ni modificar al hombre más que para
degradarlo y empeorar su condición.
La causa humana es una causa perdida
de antemano, afirmaba sin alterarse.
Se burlaba de los optimistas, y sobre
los filósofos, decía que todos
sus argumentos no eran más que puro
desarrollo retórico para justificar
fracasos y malversar la realidad.
El hombre es un extravío de la Naturaleza,
un error biológico que pudo expandirse
por falta de contro:
Una contradicción insalvable, de la que
nada bueno puede esperarse. Nunca ocultó
su preferencia por los animales.
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