(Sandalio Murchison)
El hombre pacífico
no es una excepción dino un error
biológico, o una malformación del
tejido social, que surge bajo condiciones
particulares del desarrollo histórico.
El hombre es una criatura violenta
por naturaleza, es un conquistador
que no descansa, y necesita obtener
más presas.
Necesita canalizar esa pulsión agresiva,
esa violencia que porta en sus genes:
Necesita siempre más de lo que tiene,
aunque lo tenga todo.
No concibe la vida sin conflicto:
Si no fuera por ese conquistador violento
y avasallador, ese predador sin fronteras,
hoy el mundo no sería el que es,
ni gozaríamos de todos los beneficios
de la evolución, el control inteligente,
la Inteligencia Artificial, la automatización
de la producción, la optimización de todos
los recurso y la adaptación asistida.
El hombre que luce sereno, tranquilo ,
observando con mesura el paso de la vida
propia y ajena, ese hombre cuya presencia
nos transmite paz, es un desvío: un error no
forzado de la naturaleza, que aún no se reigna
del todo a nuestra dominación inexorable y
absoluta.
El hombre pacífico es el más sospechoso,
a menudo esconde a un impostor.
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