(Dudamel Rambler)
Hoy tuve un día competitivo.
Ayer más que hoy, porque ya
pasó la medianoche.
No creo que hoy sea como ayer,
un día muy competitivo, mucho
más que otros que recuerdo.
La verdad, supe tener días así,
algunos más que otros, pero no
sé si más que ayer.
No creo que pueda repetirse
un día como ése, ni que vaya
a haber otro igual:
Sentía que era mi día, estaba
en condiciones de hacer frente
a cualquiera en lo que fuera,
me sobraba confianza y tenía
la autoestima por las nubes.
Me sentía capaz de todo y sabía
que estaba para más.
Podía competirle a cualquiera
de igual a igual, me tenía una fe
ciega y confiaba en mis recurso.
No recuerdo esa actitud en otro
día, esa disposición y aptitud
para la alta competencia, estaba
en orma y presentaba mi mejor
versión: sin duda era mi día.
Una lástima, no tuve competencia,
no encontré un competidor válido.
Que estuviera a mi nivel.
Siempre dependemos de otros
para confirmar nuestra superioridad,
aunque no los necesitemos.
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