(José Luis Greco)
El viajero que huye
no tiene apuro en ganar velocidad
ni piensa en detener su andar.
Si se detuviera, tarde
o temprano podrían reconocerlo
y detenerlo, reconoce al pasar,
reconoce al pensar,
reconoce al huir.
Antes de emprender este presente
huidizo de viajero, fue viajante
de comercio, monotributista desocupado,
reciclador urbano, aprendiz de ayudante
y trashumante cuentapropista.
Aprendió a huir en el pasado,
y ahora huye del futuro:
La vida es un viaje de huída, sin
vuelta atrás, supo reconocer.
¿Acaso no sabe lo que hace,
o huye porque no sabe hacer
otra cosa?
Hay quienes huyen hacia afuera
para tener futuro en el exterior.
Él siempre huyó hacia adentro,
cree que es más seguro, siempre
se vuelve al primer amor.
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