(Serafín Cuesta)
Defender la neutralidad
es un compromiso ineludible
de todos quienes creemos
en los valores democráticos.
El derecho a la neutralidad
sólo se verifica en sociedades
donde se practica la libertad.
La libertad de pensamiento
y de expresión, sostienen el libre
desarrollo de todos los valores
democráticos.
La pluralidad de voces e ideas,
es lo único que hace posible
una competencia sana entre las
ideologías democráticas, para
que cada uno pueda elegir con
libertad a quienes lo representan.
Del mismo modo, quien no sienta
que lo representen las opciones
disponibles, tiene derecho a ejercer
la neutralidad y abstenerse,
manteniendo su independencia
a la espera de otra oportunidad.
La igualdad de oportunidades
sólo es posible en condiciones
de plena libertad, cuando florecen
los valores propios del verdadero
régimen democrático.
No basta con manifestarnos neutrales:
Para poder seguir ejerciendo y gozando
de este derecho, hay que defender esta
neutralidad a cualquier costo.
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