sábado, 15 de agosto de 2026

Un faro abandonado

 

 

(Asensio Escalante)

 

El faro abandonado

yacía en pie, a pesar de los años,

como testimonio de otros tiempos.


El hombre asignado a ocuparlo

y ocuparse de él, no fue reemplazado

después de jubilarse, poco antes

de morir como todo el mundo:


Habían dejado de ser útiles

ese puesto, ese faro, ese hombre:

Un gasto ocioso para iluminar

quien sabe a quien.


Las naves modernas poseen

instrumentos sofisticados para guiarse.

La tecnología hace imposible

perder el rumbo o extraviarse.


Después de abandonarlo, el país

fue invadido y ocupado. Hoy es otro,

y el faro abandonado y olvidado

sigue allí, viendo pasar la oscuridad.


Sin embargo, el gato que solía visitar

al guardafaros, sobrevivió y lo sigue

visitando: Los gatos saben como entrar

a donde quieren.


Dicen que los gatos se aquerencian

con lugares, más que con personas:


No es verdad, un gato no abandona

a nadie, sin motivo. El faro no está

del todo abandonado.


Sólo se abandonan los poemas.

 

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