(Tomás Mercante)
Como el que dice
acá vamos
mientras se desnuda
en vano.
En unidad, ante el espejo
se desnuda y dice:
acá vamos.
Está solo con su espejo,
y lo sabe cuando dice:
acá vamos.
¿Habla con él?
¿Adónde piensan ir desnudos?
¿Adónde van los que dicen
acá vamos?
¿Es un decir, para darse aliento
y ocultar esa vanidad semidesnuda?
No: Es de los que saben estar solos
y no necesita otra unidad
para integrarse o solidarizarse.
Acá vamos, se repite ante el espejo
al completar su desnudez:
No pregunta cuántos son,
no pregunta cuánto es:
Se miran sin tocarse,
las imágenes no se tocan.
Espera su devolución
como el que espera la evolución
de una resolución esperada.
¿Qué ves cuando me ves?
Quisiera preguntar al otro,
ese espejo añoso pero idéntico.
Pero lo que ve en él, es la sombra
de un guiñol.
Se desengaña pero no dice nada
¿Que va a decir un guiñol
no deseado como ése, como éste,
en plena resolución deceptiva
del poema que vacila, desnudo
y solo , a la vista del guiñol?
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