(Eva Evans)
Conquistar es humano,
acaso más que otros verbos.
El hombre es un conquistador nato,
como sabemos gracias a nuestros
conquistadores.
Ya antes de conquistar la conciencia,
conocía el sabor de la conquista,
y de otros animales ricos en proteínas,
que pudo disponer y saborerar gracias
a la conquista del fuego.
¿Fue el fuego lo que nos hizo humanos?
Al calor del fuego, el hombre devino
en un conquistador temible, y vio que
era bueno conquistar.
Con una conciencia aún incipiente,
entendió que tenía todo por conquistar
y que ese era su mandato divino, o al
menos biológico.
Nunca se detendría, no podía hacer otra
cosa, ya que era el elegido para hacerlo:
Estaba escrito, con sus propias palabras.
El lenguaje, esa conquista humana tan
propia y exclusiva, ya evolucionado en
escritura, le servía para legitimar todas
sus conquistas, tanto como para justificar
nuevos emprendimientos:
La violencia, bien podía entenderse y ser
aceptada como un recurso natural para
el desarrollo que era necesario conquistar:
El fin justifica los medios, y si hay un fin
propio de la condición humana, eso es
la conquista.
Si se mira con sensatez, de un modo
crítico y desapasionado, en la Naturaleza
todo es conquista. Las especies conviven
aceptando esas leyes:
Unos son alimento de otros, que dependen
de otros, que, a su vez dependen del reino
vegetal. Animales carnívoros y herbívoros
están por debajo nuestro en la cadena trófica:
Somos omnívoros, en nuestros platos
hay lugar para todos. No se conocen plantas
herbívoras, pero fuera de ese detalle menor,
todo el Orden Natural es dependencia, y las
leyes del intercambio las fija el conquistador.
La evolución hizo su trabajo, y el hombre
no tardó en conquistar a las diversas especies,
ganándose el respeto de toda la familia animal.
Pero la impronta evolutiva no iba a detenerse,
ni la voluntad superadora del conquistador nato:
Sin predadores, ni enemigos a la vista, el humano
emprendió su propia conquista: Sólo una especie
superior podría hacerse cargo del control de su
propia población y contribuir a la selección natural
a la que tanto se debe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario