(Amílcar Ámbanos)
Sublingual o subfluvial,
es igual para profanos, iletrados,
súbditos y personal subalterno.
No es nada personal, las lenguas
producen sus propias sintaxis,
como nosotros producimos
protocolos, propilenglicol y otros
productos derivados del propileno
y damos propina al que nos sirve la
infusión en la mesa de polipropileno
La producción de un poema, por más
discreto y subdesarrollado, sintetiza
toda la historia humana junto a todos
sus productos y víctimas.
El amplio espectro de funciones
de la lengua, permite el desvío
funcional de los sentidos útiles
que todos conocemos.
Propilenglicol es un producto
humano y una palabra musical:
Me gusta su sonido, el movimiento
de la lengua al emitirla sin ningún
sentido, en un glisando moroso
lindante con el goce.
Si bien es una palabra larga,
puede ser emitida perfectamente
por una boca desdentada, lo que
aumenta su valor de uso.
El propilenglicol
no tiene contraindicaciones,
ni efectos secundarios:
No se han relevado respuestas
indeseables y es bien tolerado
en las dosis indicadas.
Tampoco aporta nada, pero eso no
es algo relevante:
¿Cuánto de lo que consumimos
no nos aporta nada?
Este poema, por ejemplo, tampoco,
pero se aclara: es de uso externo.
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