jueves, 16 de julio de 2026

Aspiraciones altas y bajas

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Aspiraba a convertirme

en un poeta menor, pero

fracasé.


No es para lamentarse, dijo.

No todo es para todos,

hay que aceptarlo y entender

que no se puede ganar siempre:


Todos conocemos límites, aunque

a veces no los reconozcamos.


Tenemos distintas capacidades

y no rodas encuentran condiciones

favorables para su desarrollo.


Es eso, lo que nos hace diferentes

y nos permite desarrollar diferencias

en libertad.


Sabemos que nadie es igual a nadie,

de lo contrario, no habría lugar para

la competencia, que es lo que provee

sentido a la vida, a la vez que brinda

la oportunidad de superación.


Sólo hay un lugar donde los límites

no existen y somos todos igualmente

libres y soberanos: Ese es el ámbito

de las aspiraciones:


Nadie nos impide aspirar a nada

y todos podemos aspirar a todo.


Hay aspiraciones más altas que otras,

pero todas conviven sin conflicto,

allí no hay competencia y hay

igualdad de oportunidades.


Aspirar es tan sano como competir,

entendiéndose dentro de los límites

de la sana competencia.


Yo aspiraba a ser un poeta menor,

pero fracasé.

Supe asumirlo y asimilarlo, ahora

aspiro a otra cosa.

 

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