(Isnaldo Montalbán)
Nada nos puede faltar.
Él es nuestro pastor
y vela por que el pan
no falte en ninguna mesa.
Podrá faltar alguna mesa,
pero no el pan correspondiente.
Él multiplica panes, peces
y promesas, más no mesas:
No son tan necesarias como
el pan nuestro de cada día.
Podemos sobrevivir muchos más
días sin mesa que sin pan.
Él no necesita ninguna mesa,
de lo contrario tendría todas
las que quisiera, incluso todas.
O, en su defecto, dispondría
de la mejor, una mesa superior
a todas las nuestras.
Pero no necesita,
hasta donde sabemos
no tiene las mismas necesidades
nuestras, aunque fuimos hechos
a su imagen semejanza, eso es
seguro.
Como es seguro que almuerza
en la mesa del patrón, donde nada
falta, ni puede faltar.
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