lunes, 1 de marzo de 2021

El infierno crece

 

 

(Remigio Remington)

 

El poeta es un fingidor
escribía Pessoa
seguro en su oficio o arte
monótono

A tal punto
que llega a creer
que es lo que finge:

Si hay un alma sincera
esa es la mía
(Rubén se relamía)

Se relame, se lee a sí mismo
y se aprueba:  ve que era bueno
sincerarse consigo

Hay cosas peores, señora,
creamé, que ser una ficción, un mix,
un combo de fixiones que se cruzan

¿Cuántos poetas crucificados en vano?

Religiones hay muchas, casi tantas
como dioses ¡Oh, comparación odiosa!

Los dioses crearon infiernos
y vieron que eran buenos,
luego, había que ocuparse en combatir
la desocupación y la capacidad
ociosa de sus creaciones

No nos engañemos:

No toda mentira es pecado
ni toda alma avara

Todo depende de la vara
con que midas tu destino,
me dijo la esfinge desde
su esfínter sin pasión  (las
pasiones son sólo humanas)

Hay que ser digno de lo que
se finge.

La duda sublingual

 

 

(Onésimo Evans)

 

La semiduda
dada u obtenida


(por medios artificiales o
sobreartificiales)


debe mantenerse
semisumergida
en el borde de la lengua
hasta alcanzar el punto justo
o la consistencia deseada

(sin lenguaje no hay deseo,
lo que no se emite se padece)

Para que todo precipite
hay un precio a pagar,
a consensuar: no precipitarse

Hay que capacitarse
para optimizar recursos
y reducir los márgenes de error

Hay que saber renegociar
como René, que ahora es sustentable
y no binarie y ya no duda
de la falta de definición:

Hay que saber reperfilarse
y llegado el caso reconvertirse

Vecina, no me haga caso,
ni mire con desconfianza
No vengo en son de venganza
Hace tiempo que no vengo

Sólo me aveciné como cualquier
hijo de vecino y/o vecina

Vecina, no me haga caso
no confíe en terceros
o prójimos  dudosos
Verifique, tome recaudos,
averigüe antecedentes:

Cada sujeto es un mundo


No podemos entender todos los
mundos, apenas procuramos  entender
uno, aspirando a un conocimiento
parcial   (Por lo que sabemos, este mundo
no es un lugar seguro, ni confiable
ni deseable, pero los otros
pueden ser peores)
 

martes, 23 de febrero de 2021

El tero y la terapia

 

 

(Abel A.Borda)

 

¿Suele hablar con animales?
-Conversos.

No, no le pregunto si lo hace en verso
o en prosa, sólo si les habla.
-Converso

Bueno, para hablar de conversación tiene
que haber un diálogo, una respuesta…
¿le responden?
-Sí, naturalmente.

Y ¿con qué tipo de animales?
-Conversos.

¿Puede especificar?
-Específicos y genéricos.

No, quiero decir ¿con qué especies?
¿con animales conocidos, domésticos?


-Animales conversos, y también con los
genuinos, para ser más específico, los
que aceptan su condición sin objetarla. 

 

Bien, vamos a tener que dejar acá.




lunes, 22 de febrero de 2021

Otro canto a la empatía

 (Remigio Remington)

 

Un insecto no identificado
se posó en la mesa
mientras tomábamos mate
con mi amigo Casimiro
(Casi, para los amigos)
como queriendo terciar
en la conversación, no
muy animada.

Nos miramos con Casimiro
(Casi, para los amigos)
a la vez que observábamos al visitante

¿Qué bicho será?

No lo conocíamos, ni yo ni Casi,
pero pudimos consensuar: es un insecto
¿Y qué es un insecto, sino un organismo
vivo, un ser deseante, sintiente y mortal
como nosotros?

¿Qué hacer ante esta presencia inesperada?

Consensuamos entablar una sana competencia:
cada uno en un papel, anotaría las impresiones,
inquietudes, sentimientos, identificaciones,
afinidades e imágenes y pensamientos positivos
que le despertara el bicho…

Una sana competencia, como los juegos infantiles
para ver quien era capaz de generar mayor
empatía con el insecto.  Así,  fuimos sumando
términos que reflejaban los distintos grados
de aproximación perceptiva y afinidad con el
intruso:   pariente, semejante, prójimo, compañero,
un hermano, un par, una partícula de sentido
cósmico que viene a compartir su mensaje de
amor.., y merecería el nuestro, que acaso sólo
vacila por la falta del significante correcto…

Faltaba el nombre: 


Consensuamos que era necesario
y gugleamos la foto del bicho en  sitios
entomológicos, pero  las respuestas dejaban
dudas, eran imprecisas…

Ante la imposibilidad de identificación
fehaciente, y el peligro que representa
cualquier animal desconocido, con Casimiro
(Casi) consensuamos que la decisión
correcta era deshacernos de él, por una
cuestión de seguridad…
Si lo ahuyentábamos, corríamos peligro
de que volviera con ánimo de venganza,
así que procedimos a aplastarlo como a
un bicho, después de consensuar.

En cuanto a la competencia,
comprobamos que éramos ambos
tremendamente empáticos,
y acordamos un empate.

martes, 9 de febrero de 2021

El poema aceptable

 

(Ricardo Mansoler)

 

¿Cómo sé que soy un poema?

Preguntaba el sospechoso al arribar
a un mundo ya poblado de sospechas,
problemas y poemas.

No sé, me dije y lo agendé
-¿y tú me lo preguntas?
Repregunté, para citando, ganar tiempo
y buscar una respuesta no improvisada...

Habría que recurrir a la autoridad de aplicación,
voceros oficiales, representantes legales, o
personal subalterno con capacidad de decisión…
Verificar si cumple con las aplicaciones y funciones
de la condición poética, normas vigentes, códigos
establecidos y edictos policiales.  Y en su defecto,
recurrir a la Poesía Científica.

¿Y si no funciona como tal, si no es funcional, no
estaríamos en presencia de la función poética?

-Afirmativo. No califica, no reúne los requisitos
para ser poema: la función hace al órgano, y éste
al cuerpo del poema, un organismo vivo, decía Vallejo,
un poeta del quien nadie duda.

¿Y cuál es esa función?

-No se sabe, hay opiniones encontradas:  Revelar,
emocionar, inquietar, alterar el orden, producir
sentido, cuestionar sentidos, ensayar, jugar, recuperar
el valor de la palabra, cambiar el mundo, abolirlo
o preguntar por la función poética etcétera...

¿Y si hubiera dudas?

-No califica.

¿Hay poemas más y menos calificados, más y menos
vivos?

-No, hay categorías:  Hay poemas buenos, malos y
dudosos… Y está el poema aceptable.

¿Cómo se hace para calificar de aceptable?

-Fácil, es un poema que se lee sin dificultad, todos
aceptan que es un poema, cumple ciertas condiciones,
pero a nadie le mueve un pelo ni lo saca de sus casillas.

No sé si aceptaría ser aceptable, aunque fuera poema…

-Son los más populares, circulan sin contratiempos y
reciben adhesiones. Cuentan con el favor del público.

Creo que quisiera pasar…

-Hay que saber pasar, sí… Aceptar estar de paso
  es la primera condición poética…

Paso 

-¿Quiere pasar, sin más..? 

Sí, paso y quiero.



viernes, 5 de febrero de 2021

Nunca volveré al pago

 

(Asensio Escalante)

 

Nunca volveré al pago,
dijo la voz popular
de un líder motivacional.

Hay que mirar para adelante
y dejar de repetir viejos errores,
el pasado ya fue
y no puede ser modificado.

Cada uno es artífice de su futuro,
nadie debería querer volver al pasado.
El pago es el pasado:   Hoy pagamos
las deudas del pasado.

Vivir es ver volver,
cito al azar a Azorín.

¿Quién lo recuerda?

Un poeta dudoso y olvidado,
tan pequeño como su nombre diminutivo.
Azorín es parte del pasado.
No seas Azorín.

Hay que mirar para adelante,
optimizar los recursos propios
y concentrarse en el presente,
para ser más competitivos, encarar
los nuevos desafíos y aprovechar
las oportunidades del futuro.

El futuro está en vos,
vos podés:
podés capacitarte, optimizarte, reconvertirte
y concentrarte en tu propia alegría interna…

¿Que no tenés vida interior?

No importa, olvidá todo y concentrate en este
mantra  sagrado de la sabiduría ancestral:

“Soy  yo  y  es  ahora”

El resto es puro spam.
Hay que olvidar viejas consignas
que vienen del pasado y dejar
de repetir.

No debemos nada al pasado
ni al pago.  Honremos nuestras deudas
y repitamos juntos:

Nunca volveré al pago



(Si ya lo hiciste, desestimá
 este mensaje)

viernes, 29 de enero de 2021

Plantas

 

(Ricardo Mansoler)

 

Me gustaba esta planta,
aunque sólo conocía su nombre
y sus hojas lustrosas
de un verde profundo.

Quise tenerla, a pesar de la falta
de espacio y de árboles
con quienes suele convivir.

Se adaptó al departamento reducido
y a mis hábitos irreductibles,
tenía luz suficiente y parecía estar
a gusto.

Una noche, al salir del ascensor,
un perfume salvaje, expansivo y
purificador anticipaba la magia
que habitaba mi casa.

Me gustaba esa planta. Tuve otras
variedades de su especie, pero nunca
volví a percibir y disfrutar aquel
aroma profundo.

Siempre me atrajo esa planta,
hasta que supe que su savia es veneno.

Entonces la amé. 

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