domingo, 13 de abril de 2025

Afinidades electivas

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Aúllan, Sancho: Señal

que desafinamos.


-No creo, Señor, que debamos

prestar oído a esos aullidos:

Tenemos una misión elevada

que cumplir y no podemos

distraernos por nimiedades.


-Sí, Sancho, lo nuestro es, tal vez

demasiado elevado para ellos. De

cualquier modo no lo comprenderían,

no podemos esperar ninguna afinidad.


-Bien lo ha dicho mi Señor, sigamos

desafinando, que tampoco hay que fiarse

de todos los aullidos, ni creer en señales

engañosas ¿Usted los conoce a esos

aulladores?


-No, Sancho, un caballero que se precie

no condesciende con la chusma, ni

desciende de su jamelgo.


sábado, 12 de abril de 2025

Una batalla perdida

 

(Eleuterio York)

 

Al fin de la batalla

reconoció el error:


No debí presentarme,

no daba la talla para

esta batalla.


Pero así son todas las

batallas, incluso las

involuntarias:


Se gana y se pierde.

Si no fuera así, nadie

libraría ninguna batalla:


Nunca hubiéramos podido

ser conquistados ni conquistar

a nadie.


¿Qué sentido tendría

una confrontación que no

attojara un ganador?


Las batallas son oportunidades,

hay que saber aprovecharlas,

tomando buenas decisiones.


Las batallas perdidas son oportunidades

de crecimiento, experiencia ganada para

otras batallas.


No importa cuántas haya que perder, si

sirven para ganar la guerra.


Reconocer el error es una buena decisión:

La batalla está perdida, ahora habrá que

determinar si fue un error no forzado, o

producto de una mala decisión, reconoció

el cadáver emocionado.


(Es una tranquilidad ser un cadáver

reconocido, hay tantos que aún esperan...)


viernes, 11 de abril de 2025

Tráfico de influencias

 

(Amílcar Ámbanos)

 

El tráfico de influencias

es algo bastante común

en escritores y poetas.


Todos reconocen algunas,

en ciertos casos procuran

disimularlas.


Puede que haya quienes no

las reconozcan públicamente,

pero eso poco importa a las

influencias.


Ellas son anteriores a cualquiera

de esas plumas, que se pretenden

libres de contaminación ajena.


Nadie está libre, ni podría

permanecer ajeno al tráfico

de influencias.


Incluso aquellos autores, cuya obra

ha sido decisiva en nuestra formación,

también fueron objeto de influencias,

aunque hayan sabido ocultarlas y no

las conozcamos.


Muy pocos son capaces de leer un

texto, un poema, y detectar todas las

influencias que contiene: Hay que 

haber leído mucho, casi todo.


Yo reconozco algunas de las mías:

Caben en los dedos de una mano;

pero seguro, son más las que no sé 

reconocer:


Nunca fui un buen lector.



jueves, 10 de abril de 2025

El inhumar humano

 

(Serafín Cuesta)

 

Inhumar es humano.


Pero ¿Siempre lo fue?


¿Desde cuándo nos inhumamos

los humanos?


¿Lo hacíamos antes de ser humanos,

antes aún de conocer el fuego, sus

productos y propiedades purificadoras?


El fuego lo soluciona casi todo,

pero produce humo: Sin duda

representa una de nuestras mayores

conquistas; el humo es pasajero.


¿Inhumábamos antes de conocer el humo?


¿Fue el fuego quien nos hizo humanos, o

sólo nos purificó al sahumarnos?


Es probable que sin el fuego, nunca

hubiéramos conquistado la conciencia.

Somos conscientes de no estar hechos

para comer carne cruda:


El fuego lo solucionó, y gracias a las

propiedades de la proteína animal,

nuestro cerebro creció hasta alcanzar

su peso actual y este volumen envidiable.


Sabemos que nuestro cerebro es único.

¿Fue la carne junto al fuego, lo que nos

hizo humanos?


¿Cuánta conciencia tenemos de estas

deudas ontológicas?


¿O por el contrario, no debemos nada a

nadie y estas preguntas no valen más

que un puñado de humo?


¿Qué esconde el humo?

¿A cuánto cotiza hoy un vendedor de humo?


Dejando de lado al humo

¿Qué sería de nosotros, los fumadores, sin

el fuego? ¿Pereceríamos por el síndrome

de abstinencia?


¿Hay un fuego sagrado?

¿O también es puro humo?


¿Desde cuándo nos inhumamos?


¿Es una práctica propia de organismos

altamente organizados, o es sólo un hábito

heredado de ancestros mamíferos que no

conocían el fuego y sus propiedades?


¿Qué ocurre con nuestras propiedades

y valores humanos, después de inhumarnos?


¿Podrá sobrevivir el humo?


 


miércoles, 9 de abril de 2025

Pecados primordiales

 

(Remigio Remington)

 

La gula de ese ángulo era

tal, que otros no lo soportaron

y acabó extrangulado por sus

pares, opuestos por el vértice.


Siempre hay motivos para

oponerse a todo, y sospechar

de todo movimiento que no

encuentra oposición.


Pero hay que saber ubicarse,

de un lado o del otro

y observar una medida.


Afecciones electivas

 

(Tomás Lovano)

 

Cada persona que eliges

refleja una carencia tuya,

una herida no sanada, o

un deseo oculto.


Siempre tuvimos algo que

ocultar para preservarnos

como seres amables

o desables.


Sólo Dios podría mostrarse

tal cual es, pero siempre

prefirió no hacerlo:


Él no necesita venderse.


Cada persona que eliges

refleja una carencia, una herida

o un deseo sin obturar, sanar o

resolver.


Todos tenemos algo que ocultar:

Es lo que nos hace atractivos y

deseables.


No te ocultes en el otro:

Si te eligió, es porque tiene

algo que ocultarte.


lunes, 7 de abril de 2025

La noche del visón

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Tenía un visón, 

era vistoso, pero fue

perdiendo la visión.


No es muy común

la pérdida de la visión

en visones ni lobizones 

jóvenes.


Nunca supe su edad,

tampoco sabía mucho

de visones: Fue un


regalo, y a caballo regalado

no se le miran los dientes,

ni se le pregunta la edad.


No soy de andar preguntando

pavadas; cuando me lo regalaron

ya era un visón hecho y derecho.


No daba la impresión de ser

muy mayor, para mi. Claro

que es sólo una visión la mia,


y como soy bastante viejo

veo a todos jóvenes. Aunque hay

viejos que no se reconocen viejos

y hacen cosas ridículas.


Mi visón no hacía cosas ridículas

más que cualquier visón, joven o

adulto o cualquier adulto humano

del montón.


Yo, si vamos al caso, hago poemas

ridículos, pero no mucho más que

otros. Nunca concursé ni competí

para ser reconocido:


el reconocimiento me parece algo

más bien ridículo.


Aunque perdía la visión, el visón

hacía su vida de visón, y así lo hizo

mientras pudo, con su limitación.


Empezó así: Primero perdió la i,

después se sumó la o, y así fue

perdiendo todo. Hasta el pelo perdió:


No servía ni para tapado.

Creo que se apegó a la pérdida y

se fue en vicio, como suele pasar:


Nadie sabe cuánto se pierde

al cultivar un vicio.


A veces, en el sueño, tengo esa visión:

Se me aparece y lo veo, dando vueltas

por la casa, sin verme, a mi visón

haciendo sus cosas como cualquier visón.



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