sábado, 30 de marzo de 2013

Senecio Loserman: Textos prescindibles

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Función poética y función superadora



El poema es objeto del pensamiento
pero no se piensa como otros objetos del pensamiento


Quien piensa demasiado en el poema
que quiere escribir, escribe otro

Todo lo que se reconoce como otro
puede ser superior y puede ser superado

Necesitamos superarnos
Siempre estamos necesitando superarnos

Necesitamos creer en la superación
Atravesamos transiciones: vivimos
en estado de transición

Necesitamos creer en los verbos transitivos
y en la transitoriedad,  necesitamos creer:
este estado puede superarse

Necesitamos creer : estamos creando las condiciones
para la superación de nuestra condición actual

Necesitamos que otros crean como nosotros
Necesitamos que otros crean en nosotros
como necesitamos creer en otros

Necesitamos que otros crean lo que creemos
Necesitamos superar lo que creemos que somos

Necesitamos superarnos
Necesitamos superar a otros
(la necesidad de superar al otro constituye un estímulo
para la autosuperación)

Necesitamos superarnos y superar al otro
para confirmar nuestra superioridad

Necesitamos confirmar, verificar, para seguir
creyendo en la superación como destino
de las naturalezas superiores

Necesitamos confirmar, verificar, corroborar:
la superación existe y es posible

Nos hemos superado:
Hemos sido superados por nosotros

Luego, ahora sí, podemos concebir el poema
superior,  estamos en condiciones de afirmar,
sin  pensar  demasiado

(En caso de no verificarse esta condición
no hay que inquietarse, ni dejarse ganar por el
desasosiego, la frustración ó el pensamiento
deceptivo:

Atravesamos un estado de transición:
este  estado  debe  ser  superado:

Este poema superable es un estadío provisorio,
sólo un escalón hacia el poema superior
que nos espera en lo más alto,  lo cimero,
y  osana  en  las  alturas)

Es bueno confirmar la calidad superable
del poema:  si  fuera  perfecto
no  podría  ser  superado



jueves, 28 de febrero de 2013

Posiciones correctas (Asensio Escalante)

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Posiciones correctas


Las posiciones correctas
no gozan de popularidad entre los
sectores populares.

Las posiciones correctas, hoy
sabemos -mañana quién sabe-
no abundan entre las fuerzas vivas
ni se imponen entre los vivos por
la fuerza de los hechos, ni por la
fuerza de la verdad, ni por la fuerza
de gravedad.

Las posiciones correctas, en verdad,
nunca se imponen por la fuerza.
Es mas: casi nunca se imponen.

Las posiciones correctas -hoy
se sabe- no gozan de popularidad
ni aún entre los correctores.

Sufren alteraciones en el tiempo,
y no suelen imponerse sino
hasta que dejan de constituir
una amenaza a otras posiciones.

Las posiciones correctas, sirven
para interpretar los movimientos
de una realidad cambiante (y
adaptarse a los sucesivos cambios)

Las posiciones correctas
proveen una mejor relación con el presente
(y su carga conflictiva: el presente es de lucha,
siempre se supo)

Quien lucha defendiendo posiciones correctas
sabe que puede perder,
pero que si no lucha está perdido

(a no ser que cambie de posición
y se muestre dispuesto a negociar)

jueves, 27 de diciembre de 2012

Un poema de Asensio Escalante *




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Los dioses no necesitan casas
Las casas no necesitan dioses

Dioses, casas y sujetos
son parte de la voluntad divina
- que es infinita -

Semidioses, semicasas y semillas
puso dios en el mundo,
y también semiólogos 

(Un mundo hablable y
habitable
Un mundo divisible
Un mundo semijusto,
se puede interpretar)


y  vio  que  era


bueno. 



 (*) Se reconoce discípulo de Vicente Narioh

martes, 6 de noviembre de 2012

Vicente Narioh:



Elegía al hombre nuevo



El hombre es la especie más productiva
Produce casi todo lo que necesita
y  más :   también lo que no se necesita
e incluso aquello que sería necesario
no producir.

El hombre tiene necesidades
entre ellas, la necesidad de producir
"Cada objeto que se crea aumenta
las necesidades"

(La cadena productiva es un círculo vicioso)

La necesidad de producir e incrementar
la producción, produjo la organización
productiva y la división del trabajo.

El hombre es una especie con una firme
vocación de división :  Las vocaciones
humanas se dividen:  Los hombres se dividen :
en condiciones naturales el hombre es divisible
(y trabaja por mantener ese estado)

Dividir, producir divisiones, es útil;
la historia lo demuestra.

El hombre, es una especie productiva
La producción divide la vida
de los hombres :
vidas útiles e inútiles,
activos y pasivos,
ocupados y desocupados,


Dentro de esta especie productiva
el más productivo es el hombre blanco:

No puede dejar de producir:
Nunca dejó de producir víctimas.


sábado, 25 de agosto de 2012

Versiones de Vicente Narioh

 El cero y la verdad abstracta

 

 

Ser sincero aburre,
(a no ser que uno sea un burro
ó un dios)

Sólo dios puede mostrarse
como es, según Nietzsche  (pero El
prefiere no mostrarse)

A los impuros mortales, pecadores e inseguros,
la perfección nos aburre, tanto
como la sinceridad, seamos sinceros.

Pero el aburrimiento
es un estado provisorio, como todos.

(Todos nos aburrimos
a cierta altura de la lectura)


II

-Ser ángel es extraño, dijo el ángel,
pero no deja de ser aburrido -los ángeles
somos criaturas ociosas, y gozamos de una
vida prolongada en exceso.

-Todos los excesos son buenos, repuso
el asno.

- No puedo compartir, ni puedo
aceptar,  aunque me aburra.

-No hay aburrimiento sincero,
dijo el asno, e inventó el cero.

(Los hombres preferimos el acero,
que no es puro - hay que hacerlo -
y descansamos en las propiedades del verbo
hacer y en las virtudes del acero.

Los hombres de acero nunca mienten
ni se aburren; no creen en el ocio
creativo ni en creaciones sin acero.)



El amor al acero, es más útil
que el amor al cero

(¿estás aburrido/a?
Si la respuesta es afirmativa, no es ese el mejor
estado para leer un poema.
Si la respuesta es negativa: ¿para qué leer algo
que puede aburrir?)


III

Pero el aburrimiento es una de las pocas cosas
que podemos compartir: “Sólo el ocio es social,
el placer es asocial” -nos ilustra R.Barthes-
por lo tanto no se debe combatirlo.

El aburrimiento no es un sentimiento popular
-se lo asocia al ocio, un estado superior
del que no pueden gozar los sectores populares:
no sabrían qué hacer con él, lo usarían mal

(el poco tiempo ocioso que disponen, lo dedican
a cultivar el vicio, ó peor: las pasiones populares
como el fútbol -largas horas dilapidadas en tediosos
espectáculos deportivos que suelen acabar con el
marcador en blanco. “Hay que cuidar el cero,
aferrarse al cero” oímos entre tantas fórmulas y
definiciones que testimonian el amor al cero)

Grado cero: El doble cero
(ambos terminaron abrazados al cero)
suele ser un acto de justicia,
cada uno hizo su negocio,
un negocio redondo -aunque aburrido,
para ser sinceros-

IV

El cero; el marcador en blanco :
Los mayas habían entrado en contacto
con el esférico y ya conocían el cero
a la llegada del hombre blanco.
Una cultura evolucionada, en más de un sentido,
pero desconocían la pólvora y el acero
(lo que los tornó fácil blanco para las
ambiciones del hombre blanco) :
Su evolución volvió a cero

V

El  amor  al  acero
es  más  útil  que  el  amor  al  cero

La  injusticia  es  más  útil
que  la  justicia, 

( decía  Sócrates ) 
   

                       Vicente Narioh
                   

lunes, 30 de julio de 2012

Las voces de Vicente Narioh


Vicente Narioh,   una aproximación posible  /  por Pascual Rambler*


Vicente Narioh: librepensador disidente, poeta autónomo, autodidacta a ultranza  (no creía en la educación institucional, ni en las instituciones, inclusive en la educación  no creía -lo poco que vale la pena aprender no puede enseñarse, predicaba-), ensayista recurrente y crítico pseudocientífico, capaz de incursionar también en el campo de la epistemología, la gnoseología, la filosofía, la alquimia y alrededores (era capaz de incursionar en cualquier cosa).
Se sabe que no era ajeno al ejercicio de la duda; antes bien, la consideraba la más clara, la más alta expresión de la conciencia, a la que no vacilaba en calificar (no sin alguna reserva, cabe consignar -siempre se reservaba para sí el beneficio de la duda-) como la única manifestación propiamente humana : Sin conciencia no hay nada, pareciera ser el mensaje profundo y encubierto que subyace en la superificie circular y singular de sus “escritos dudosos” y que expresará sin medias tintas más tarde, en su  "Manifiesto provisional".
Su meta, como sujeto consciente, era ir siempre más allá, trasponiendo los límites establecidos por el poder, por el pensamiento oficial, por la realidad aparente, e incluso por su propia conciencia.
Descreía tanto de la escritura automática cuanto de toda producción susceptible de automatización. La automatización viene dada por la mecanzación, la sistematización, y ésta, por la serialización, la necesidad de producir en serie: la opción por la cantidad sobre la calidad. Este pensamiento lo llevaba a combatir sistemáticamente todos los sistemas de producción.
Toda su obra se instala en los límites difusos entre la filosofía y la poesía, entre la hermenéutica y la heurística, entre la crítica y el análisis epistemológico, entre la Ciencia Divina y el Arte de la Puntuación.
Pero la naturaleza de su pensamiento binario, ó mejor, la naturaleza binaria de su pensamiento, le impedía arribar a conclusiones ó resoluciones certeras y definitivas, tanto en su discurso poético como en el filosófico así como en cualquier otra dirección que tomara su pensamiento.
“Nada es del todo definitivo”, pareciera ser, a modo de conclusión siempre inacabada,
la idea y el sentido que viene a transmitir su obra, poética ó en prosa, a través de formas y expresiones diversas, y con distinta fortuna, pero siempre manteniendo una unidad (con el particular concepto suyo de unidad: coexistencia de opuestos / tensión no resuelta / bipolaridad, etc.)
Toda definición es provisoria, afirma en uno de esos textos tan difíciles de definir como de clasificar que oscilan entre la prosa poética, el ensayo filosófico, el panfleto epistémico ó la mera disquisición teórica sobre cuestiones inverosímiles, de escaso ó nulo interés para el público bienpensante, como así también para el grueso de los consumidores, tan poco dados al esfuerzo intelectual como a la lectura.
Sin duda, toda su obra denota la importancia cardinal que le atribuía al acto de dudar. La duda como hecho productivo, como acto “trascendente” y como condición necesaria y natural del pensamiento.
La duda ocupa un lugar excluyente entre los temas de su -dudosa- inspiración, lo que no deja de reflejarse en los títulos de algunos de sus textos más representativos: “La duda dada”, “Dar ó dudar”, “Dudar ó dar”, “Dados a dudar”, “Consistencia dudosa”, etc.
El compromiso inquebrantable con la duda hacía que no dudara en reconocerse como “autor comprometido”, como también daba lugar a un efecto (¿secundario?): las versiones.
Las dudas que surgían de la propia escritura a medida que avanzaba en la confección de sus textos -y en su mismo proceso de elaboración-, tanto como en sus resoluciones necesarias, lo llevaban a la diversificación de la producción; esto es, la contínua creación de versiones alternativas, sistema que proponía un reconocido poeta decimonónico y teórico de ultramar, y que le permitía no clausurar la duda como propuesta estética, ética y como efecto y causa del hecho poético en sí, y de su propia identificación como sujeto que crea, desde la duda como condición del conocimiento, y a partir de reconocerse a sí mismo como producto de otras dudas, de cuya tensión sin solución surge la voluntad superadora, con toda su fuerza expansiva y su incontenible carga de intensidad indefinida ó peor, de intensa indefinición.., contraventora, indisciplinable, insubordinable, contradictoria como la propia historia del animal humano.
Voluntad necesaria: Vicente Narioh abre fuego sobre los sentidos dados, sobre el orden establecido, las verdades absolutas y el pensamiento único, totalizador e internalizado.
Vicente Narioh abre el juego de las almas libres, con su pensamiento binario, cargado de emisiones contaminantes … “Se escribe para contaminar el mundo” escribe V.N. sin dejar de contaminarnos y agrega : “La literatura es pura contaminación”
(Pero la contaminación es natural a todo acto productivo, un hecho inevitable, ineluctable, tan arbitrario como la vida).

La vida, como la ciencia, la conciencia ó el hecho poético, no pueden definirse, no pueden circunscribirse -someterse- a una única definición precisa. (No hay definición definitiva, sostiene Vicente Narioh de un modo taxativo y provisorio: “Toda definición es provisoria”)
Contaminar y ser contaminado: He ahí la relación dialéctica en que se inscribe toda posibilidad humana. Y el lenguaje como producto de la práctica activa de la contaminación humana, no puede producir sino contaminación, no como subproducto ó efecto derivado: sino como condición necesaria, esencial. “El hombre contamina por necesidad; crea contaminación y la necesita. ¿Por qué si no esa tendencia contínua a abandonar el campo para hacinarse en las densidades de la contaminación urbana? ¿Por qué la necesidad de concentración y por qué la insistencia en la promoción de los beneficios de la concentración en todos los sentidos y a pesar de haber superado largamente todos los niveles deseables?

La ciencia podrá tener otras explicaciones cuya verosimilitud habría que verificar, pero Vicente Narioh prefiere mantener una distancia saludable de los postulados “científicos”.
Se permite dudar, así como duda de las religiones humanas, de todas aquellas “ciencias”
que son tributarias del lenguaje. Sólo reconoce como tales a la ciencias duras y a las ciencias ocultas.
“El resto es literatura, pura contaminación”, profundiza V.N. Sin pretender incurrir en la definición, y sin dejar de asumir y asumirse como sujeto contaminante.
“Contaminar es una forma de ser / Contamino, luego soy / Toda emisión humana contamina / Toda contaminación es señal de presencia humana / etc. etc.”
“El excremento humano no sirve como abono; está contaminado, cualquiera sea la dieta del sujeto emisor”
“Pero hay formas, hay niveles, niveles aceptados, hay que aceptar (para poder ser aceptado y seguir contaminando libremente).”
“Hay contaminación consciente e inconsciente: La primera sólo es atributo de naturalezas superiores.”
“Mi discurso no es necesario ni útil, ni produce utilidades. Sólo tiene como fin contribuir a la contaminación general”.
Declara el autor, dejando establecida su posición y volviendo a tomar distancias de todos aquellos que se sirven del lenguaje y sus ambigüedades para esconder sus bajos propósitos y fines impuros, tanto en política como en literatura -y eso, en la visión binaria de Narioh,  incluye a la filosofía-.
Y aquí habría que detenerse :
¿La literatura es pura contaminación?
-Sí, eso es lo que postula el autor. Aunque va más lejos aún -y lo hace desde su sistema binario-: ¿Pura contaminación ó contaminación pura?
No, no es lo mismo; la inversión de la relación adjetivo-sustantivo produce distintos resultados, incluso opuestos. Así, en el primer caso (pura contaminación), se obtiene una significación negativa, una conjunción insalubre e indefendible; algo de lo que convendría tomar distancia. En cambio, hablar de contaminación pura es bien distinto: la contaminación puede ser mala, nociva, etc..., sin duda es algo negativo para quienes insisten en la búsqueda de pureza. Pero al ser pura algo se altera; la contaminación ha dejado de ser una amenaza, ahora deviene en algo inocuo, y acaso más, en algo puro, una forma de pureza al fin...
O sea: el sustantivo 'contaminación' contaminado por el adjetivo 'puro'. Lógica pura, ó crítica de la razón sintáctica; he aquí una de las múltiples direcciones que asume el pensamiento teórico de este poeta contaminante: desnudar la insensatez del sistema del lenguaje y sus contradicciones internas.
Por esos caminos y sus respectivas bifurcaciones se desliza su pensamiento, sin dejar de evolucionar con una velocidad que suele incomodar a más de un interlocutor.
Y por esos caminos nos sorprende sorprendiéndose a sí mismo en pleno ejercicio de sus propiedades contaminantes al verse reflejado en esa relación especular, -relación dialéctica por antonomasia- que lo emite como objeto (y lo borra como sujeto) de su propia contaminación, cuando asevera:
“Sólo en la buena literatura hay contaminación pura”.
Para aquellos que necesiten más razones, argumentos, explicaciones, demostraciones
y contaminaciones, V.N. desarrolla:
En casi todos los casos, la contaminación ejercida bajo la forma de objetos o productos literarios, es un efecto secundario. Se escribe para vender, para complacer, para convencer, ó para satisfacer una necesidad -aunque más no sea una necesidad de reconocimiento-, así como para dar algún destino a un excedente de energía sin encauzar, etc. (No hay voluntad contaminante, aunuque se trate de voluntades contaminadas y de productos en apariencia inocuos, de baja contaminación ó contaminación sustentable)

No hay tal cosa en la buena literatura: se escribe por escribir; no hay un fin anterior ó posterior ni ningún otro propósito encubierto. El placer de la pura inutilidad, el puro vicio, la contaminación de la vida útil.
Esta clase de textos, aunque pasen desapercibidos ó no sean apreciados en su justa medida, siempre gozan de buena salud y mantienen su poder contaminante.
Siguen y seguirán contaminando el mundo.
Salud!
 



sábado, 23 de junio de 2012

Poemas de Vicente Narioh

 

 

 

Escritos dudosos y poemas refractarios

 

 

(de  Poesía Artificial,  Vol. IV)

 

 


Doblegada  la  duda
pende  el  deber  /  de  ver
fundamentada  la  certeza

(¿ó  era  ilusión,  ó  mera  complacencia
en  el  doble  sentido  de  la  propia
torpeza?)

"Si  la  caza  fracasa  /
 si  la  presa  te  apresa ...
 es  momento  de  abandonar  la  empresa,
 es   tiempo   de   olvidar   la  causa"

Cuidado:  la  evolución  de  la  duda
crea   certezas   -pero  una  pronunciada
evolución  conduce  al  aislamiento
irreductible-

En  vocaciones  e  instintos
el  sustento  no  pesa,
las  pasiones  pasan ..,
las  organizaciones  quedan

Nos  quedan  dudas  (más  y  menos  organizadas)
y  pasiones  dudosas

Otra  certeza: " la  mayoría  de  la  gente
es  singular "  contiene  esta  premisa:
somos  singulares,  mayormente  singulares.

(Conviene  desconfiar  de  las  mayorías
-singulares  ó  plurales-  y  conviene  no  compartir
la  mayor  parte  de  las  voluntades  mayoritarias:

"Hay  que  librarse  del  mal  gusto
de  querer  estar  de  acuerdo  con  muchos")  *

                ................................
* Nietzsche
 




  

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