lunes, 31 de octubre de 2022

Formaciones especiales

 

(Aparicio Custom)

 

Con una formación dudosa

se puede hacer cualquier cosa,

me dijo un sexagenario

mejor informado que conservado.


Ostentaba un pasado voluminoso

y un currículum frondoso:


Supo tallar como perfoverificador

independiente y acumular experiencia

en distintos rubros, siguiendo las

corrientes.


Es más lo que hice que lo que no hice,

pero no hice gran cosa: no tengo casi

nada; me mantengo en pie, lo que no

es poco.


Podría haberme retirado, pero sigo activo

aunque solo frecuento actividades dudosas,

me confiesa sin falso orgullo.

 

II

Ahora clava clavos en el agua,

para despuntar la vocación de perforar

y obturar el ocio sin caer en el vicio.


Otros aspiran a perforar el mar

llenándose la boca con recursos naturales.


La cavidad oral es pródiga en recursos

renovables: sabe llenarse y vaciarse

con distintos materiales, puede admitir

y emitir cualquier cosa en forma exitosa.


La vida es más bien cóncava,

con o sin vocación: la vocación es un

espacio abierto y cóncavo donde todo

cabe, hasta los desperdicios.


(No la desperdicies, te diría. Pero no

suelo dar consejos ni hablar con la boca

llena)


La vida es más bien cóncava,

y todo es penetrable si hay voluntad

y suficiente estímulo.


La formación no es excluyente, ni la

edad, para ningún mortal: Sólo hay que

estar informado y mantenerse en forma.


El tamaño no importa, ni el futuro:

alcanza con saber que es cóncavo.


El arte y sus aplicaciones

 

(Senecio Loserman)

 

El poema no pudo ser subsanado

por ahora, pero hay otras

opciones disponibles, señora.


Hay cientos de sentidos dando vueltas

y contamos con las herramientas

adecuadas para reperfilar y agregar

valor a cualquier cosa, generando

empatía hacia cuerpos, objetos, sujetos

simples y compuestos de toda calaña.


Lo importante es saber comunicar,

tocar las notas justas, apelando a los

intereses más profundos que yacen

por debajo de la conciencia, gestionando

las cargas emotivas con inteligencia.


Claro que, para poder agregar valor,

tiene que haber alguno: No hacemos

milagros, somos una aplicación seria

y responsable.


II

La producción de sentido no puede

detenerse, aunque la evolución sí, no

sabemos cuando (algunos aseguran

que ese evento ya tuvo lugar)


No es para inquietarse, señora.

Lo importante es circular, el movimiento

es constitutivo de la vida: No sabemos

qué es la vida, pero conocemos todas las

funciones vitales; es más que suficiente

para circular con normalidad.


El movimiento circular es pródigo

en oportunidades, estamos en condiciones

de reiterar.


Con el aporte de la neurociencia cognitiva,

el pensamiento positivo, las técnicas de

autosuperación y la inteligencia artificial

aplicada al desarrollo del liderazgo empático,

hemos diseñado un avanzado programa

para las buenas prácticas poéticas.


III

El poema no pudo ser subsanado ni

rescatado: es probable que no lo mereciera.


Vuelva a intentarlo más tarde:

Nunca es tarde.

No piense en el fracaso,

en cualquier caso, escribir libera endorfinas.

La liberación es una causa justa.


No busque la palabra justa, no existe

tal cosa, pero cultivar la resiliencia

ofrece resultados más que interesantes.


No se resigne, sólo nos mueven intereses;

éstos son inseparables del sujeto poético

y cualquier otro. No lo olvide:


El arte está siempre en otra parte.


domingo, 30 de octubre de 2022

Poliamor

 

(Amílcar Ámbanos)


Había parado de llover, ya anochecía

cuando salí al jardín. El viento había volteado

algunas plantas pero ahora estaba calmo, ya

parecía haber pasado todo.


Al llegar al fondo, levanté las ramas caídas con

la tormenta y tuve un diálogo con una señora

que, al otro lado del jardín se ocupaba en recoger

las alimañas que brotan con la lluvia, en una bolsa

que portaba.


No estaba seguro de conocerla, pero los vecinos

siempre cambian. Aunque esa casa, hacía tiempo

que estaba deshabitada: su último morador había

sido un viejo que murió hace años y dejó solo a

su gato, también viejo y enfermo, que vino a morir

con nosotros.


El diálogo fue cordial, mi atención estaba en esa

bolsa, donde se mezclaban hacinados toda clase de

bichos: desde pequeños insectos, coleópteros,

artrópodos, arácnidos, anélidos, ciempiés, babosas

y otros que no alcanzaba a clasificar ni discernir.


Me explicó que con todo ese material hacía un

preparado que servía para abonar la tierra.


No sé cómo, pero en el curso de la conversación

amigable que entablamos, gané su confianza y

conseguí que me entregara su botín: la bolsa que

contenía la biodiversidad de toda esa fauna

pletórica, pegajosa y burbujeante.


Sin entender por qué había procedido así, me

encontré con otro problema:


¿Qué hacer ahora con esa bolsa llena de vida?


Algo había que hacer, y el único que podía hacerlo

era yo. Me habrá llevado un tiempo decidirlo; no

soy un decidido y mis decisiones son de tránsito

lento.


En casa me conminaron: Hacé lo que quieras, pero

eso acá, no. Ya tenemos suficientes alimañas, ni se

te ocurra soltar ese bicherío en el jardín.


Más tarde, tal vez luego de descartar otras opciones,

me encontré en la calle, tranquilo, como cualquier

transeúnte con bolsa, buscándole un destino razonable

a la mía.


La calle, es sabido, está llena de sorpresas  -como

una caja de Pandora-   Me crucé con una novia mía;

celebramos el encuentro casual y la acompañé a su

trabajo, no muy lejos.


En el camino, encontraría un destino para toda esa

vida residual que se agitaba bajo mi mano.


(Ella ni me preguntó por la bolsa)

sábado, 29 de octubre de 2022

Lluvia de inversores en el horizonte

 

(Aparicio Custom)

 

Invertí el horizonte, fue sencillo

y al plegarlo

cayó una lluvia de metáforas

servidas


¿Qué es la vida, sin un horizonte?


Le pregunté a un vecino ocasional

que descendía de su metáfora:


El horizonte nunca es el mismo,

depende del observador, puede 

servir como referencia o metáfora:


La ilusión necesita metáforas

para sobrevivir, no sé mucho más,

acabo de llegar; pero las ilusiones

son algo necesario para la vida

de las metáforas, usuarios, observadores

e inversores de distinta calaña, me dijo

un observador imaginario calificado.


Tal vez la vida no sea más que una ilusión;

mientras dura, armamos metáforas

que tributan a algún horizonte: hay muchos,

o ninguno. Es indiferente para la lluvia.


Ahora me tengo que ocupar de mi,

espero no haberle sido útil.

Nadie espera eso de un vecino, ni de su metáfora.


II

Volví a desplegar mi horizonte

vacío de metáforas. Siempre que llovió paró,

verifiqué frente a mi horizonte renovado y

alivianado, con la misma fe ya desprovista

de pasión:


Las pasiones pasan como las dudas, los vecinos

y sus metáforas.


Conclusión: el horizonte existe y es perfecto,

como tu percepción y la fe en percepciones.


Las metáforas fuera de servicio languidecen

sin recobrar la altura devengada en sentido

inverso.


Luego, el apego al horizonte puede conservarse

bastante bien durante un tiempo, como la fe.


Pero la gravedad es más fuerte:

Mejor no invertir en metáforas

-hay muchas más que dudosas- 


Ante la duda

es mejor no invertir.



viernes, 28 de octubre de 2022

Saber jugar

 

(Ricardo Mansoler)

 

Se aprende más jugando solo

que conjugando el verbo aprender

con otros aprendices


Por lo regular, nadie aprende lo que

no quiere. La voluntad no se educa,

se dispone: como el deseo de jugar.

El aprendizaje es parte del juego


Nadie sabe lo que quiere, pero todos

los juegos se aprenden jugando,

viendo jugar, copiando e imitando:

repitiendo


Se aprende más jugando solo

que conjugando con otros el verbo

aprender u otros más regulares



II

Por lo regular, nadie aprende lo que

no quiere. El juego es una forma de

incorporar conocimiento, tal vez la

mejor, quién sabe


Hay muchos juegos que se pueden

jugar solo, sin necesidad de un

contrincante, un adversario o un

enemigo: Hay que aprender


Siempre hay mejores y peores

jugadores: dioses hay uno como

mucho y las comparaciones siempre

son odiosas



III

A veces, el que no sabe no se anima

a entrar en juego por temor al ridículo

Nadie sabe lo que quiere, pero todos

sabemos que nadie quiere ser ridículo


Quien participa de un juego solitario

no teme al ridículo, es más solidario.

Y a fuerza de jugarse en esa práctica

y entablar su repetición unimembre,

va aprendiendo


Se aprende más jugando solo

que conjugando con otros

un verbo regular mal aprendido.


Hay niveles, pero en un punto

todos somos aprendices:


Nadie nace sabiendo nada

ni muere sabiendo mucho más


Lo poco que aprendí lo aprendí

solo, decía un jugador reconocido:

jugando y jugando y aprendiendo,

con los vicios del que aprende

solo.



jueves, 27 de octubre de 2022

Necesidad excesiva y enunciado

 

(Aquino Lamas)

 

No me permito repetir

más que una sección de este enunciado.


El resto no me permito repetir:


No me permito más que una repetición

parcial.


No me permito sino una parte

de lo que puede repetirse.


Repito:


No es necesario repetir todo el enunciado,

basta que se repita una parte,

la necesaria.


El resto sería ocioso:

un exceso de enunciado.


No se puede permitir, hay suficientes

excesos y seguimos cometiendo,

incurriendo y repitiendo.


No permitas los excesos enunciados

ni otros que puedan asociarse.

Denuncialos:  al menos una parte

 

(su capacidad de asociación puede

resultar excesiva)


martes, 25 de octubre de 2022

Viejo frac

 

(Carlos Inquilino)

 

Mi frac fracasó, yo no.

No es nuevo, suele pasar,

no es raro: casi nadie estrena

un frac; es más común alquilarlo.


La compra no es una buena inversión

¿Cuántas veces puede usarse?


Nadie anda por la vida de frac,

sería ridículo.

Nadie quiere ser ridículo, ni parecer,

ni hacerlo ¿Quién se manda a hacer

un frac?


Yo no conozco a nadie:

¿Para qué, pudiéndolo alquilar?

No sólo no justifica la inversión

sino que ocupa un lugar inútil

en el ropero.


Bueno, todos solemos guardar cosas

inútiles en el ropero, pero ¿un frac?

¿Y si se apolilla?

Bueno, igual no sirve para nada…

¿Cuántas veces puede necesitar un

frac alguien sensato?


Y en tal caso se vuelve a alquilar,

aunque se pueda volver a fracasar:

Quién sabe por cuantos cuerpos pasó

ese frac engañoso…


Ninguno es de primera mano, no hay

que ilusionarse: es lo que hay.


Hay tantas cosas para alquilar…

Casi todo es alquilable, no hace falta

hilar muy fino. Puede funcionar o

fracasar, pero la práctica del alquiler

está muy difundida, es algo natural:

hasta vientres se alquilan.

 

(Todo lo pensable es también alquilable,

decía un filósofo a sueldo)


Hay más inquilinos que otra cosa,

es como para alquilar balcones:

una ilusión, uno se ilusiona al alquilar:

la ilusión de disfrutar de un lugar que

no le pertenece, mientras progresa y

alimenta la ilusión de dejar de alquilar,

pasar del otro lado y hasta tener algo

propio que alquilar a otros.


En un sentido, todos somos locadores

o locatarios, inquilinos y propietarios

nos estamos alquilando, en un sentido

u otro; a veces renovamos la ilusión,

otras no:


Al fracaso hay que asumirlo

y seguir participando, o quedar fuera

de juego: en orsai.


No es nuevo el juego,

no hay muchos juegos nuevos:

es lo que hay.


Fracasó mi frac, yo no

(un frac que ni siquiera era mío)


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