lunes, 8 de abril de 2024

Cómo leer un poema (IV)

 

(Tomás Mercante)

 

Un poema no puede ser leído

como cualquier otra cosa

que no sea un poema.


Requiere una lectura distintiva.

De lo contrario. Poco podrá obtenerse

de él, tanto como de su lectura:


Incluso menos que de ella misma

aplicada a otras cosas distintas

del poema.


Hay muchas formas de aprovechar

un poema, siempre que no se lo lea

como lo que no es.


No siempre estamos en condiciones

de leer un poema, y en especial, cierta

clase de poemas que requieren mayor

atención de la normal y nos hacen

pensar más de lo necesario.


En ese caso, es mejor dejarlo de lado

y leer otra cosa, si hay alguna voluntad:


Hay demasiadas cosas legibles que pueden

abordarse sin dificultad y no nos piden

nada ni nos dejan nada. Son lecturas

seguras.


Por el contrario, un buen poema nunca es

algo seguro. ¿Qué pide el poema?


No mucho, sólo que se lo reconozca

y se lo lea como tal; es todo.


Hay una salvedad: Existen objetos engañosos

con forma de poema y presentados como tales.


En esos casos, no sirve de mucho la lectura

poética adecuada: puede mejorarlos un poco,

pero seguirán siendo lo que eran, no poemas,

no nos engañemos.


¿Cómo evitar el engaño?


Es fácil: Sabiendo de antemano que estamos

en presencia de un poema verdadero, auténtico

y genuino.


¿Cómo tener esa certeza?


Bueno, eso es otro cantar. Hay ofertas

de asesoramiento con aranceles razonables.


Para poder hacerlo por sí mismo, hay que

tener muchas lecturas sobre el lomo, no

sólo de poemas. 

 

Y leer a los que saben,

en vez de estar leyendo poemas como éste,

que no parece lo que es.


domingo, 7 de abril de 2024

Poetas olvidados: Hildebrando Sábilo

 

(Epifanio Weber)

 

-¿Qué pasó con Hildebrando Sábilo?


-Mucho no se sabe, se sospecha que

pasó a mejor vida.


-¿No era demasiado buena, la suya?


-Es difícil afirmar algo. Lo último que

se supo fue su captura, y fue hace muchos

años.


-¿Qué hizo?


-Lideraba una banda de poetas peligrosos,

que tomaban por asalto burdeles, lupanares

y tugurios de mala muerte y hacían desquicios,

entregados al vicio y las malas artes.


-No parece motivo suficiente…


-No respetaban leyes, edictos ni cuerpos

orgánicos; ni siquiera el de esta lengua madre

que nos pertenece a todos.


-¿Nos pertenece a todos?


-Bueno, es difícil afirmarlo pero aceptamos

que es parte nuestra, como la historia que nos

honra: alguien la adoptó y luego la heredamos.


-¿Eran violentos los poetas?


-No hay suficiente prueba para afirmarlo, y casi

no hay registros que lo documenten, pero se sabe

que alteraban el orden con su conducta opinable.

Eran vidas entregadas a la disipasión y el vicio,

un mal ejemplo para la juventud, ud. sabe…


-Sí, los jóvenes se apasionan con cualquier cosa.


-Claro, por eso necesitan buenos ejemplos, modelos

que les marquen el camino, si no la juventud se

pierde.


-Siempre se pierde, nosotros somos testimonio

vivo…


-Sí, pero al menos les dejamos este presente, y el

ejemplo de la cultura del trabajo como emblema,

junto con todos nuestros valores.


-Yo valoraría más recuperar mi juventud, tal vez

podría aprovecharla mejor… Me gustaría leer algo

de Hildebrando Sábilo, lástima que no se consigue.


-No, ni lo piense. Ni eso supo hacer bien, no dejó

nada memorable como para juzgarlo. No le interesaba

el futuro.


-Tal vez era un visionario...


sábado, 6 de abril de 2024

Reconocer y aceptar el absurdo, un signo de madurez

 

(Carlos Inquilino)

 

Los reyes son los padres,

me dijo un compañero de trabajo.


Me dejó pensando, lo consideré

como posible, hasta que al fin

lo descarté:


Si fuera así, yo sería un príncipe,

y eso sí sé que no soy.


Así que deseché esa idea absurda

y seguí trabajando como si nada.


¿Dónde se vio a un príncipe que

trabaje?


No se lo discutí, hay que respetar

los pensamientos y creencias ajenos:


Todos tenemos derecho a pensar

y profesar ideas absurdas.


La dieta purificadora

 

(Aparicio Custom)

 

No soy muy adicto a la carne,

prefiero las pastas.


Seca o fresca, la pasta siempre

tuvo más futuro:


La carne alguna vez se acabará,

la conocemos bastante y tampoco

se conserva mucho tiempo:


En condiciones naturales

somos perecederos, con o sin

adicciones.


En cualquier caso, si consumimos

carne, es más saludable elegir una

libre de adicciones y aditivos.


Evitar la carne no significa volverse

adicto a los hidratos de carbono:


Lo mejor es desterrar todas las adicciones,

digamos evitables: La carne es débil.


Sólo quien reconoce sus debilidades,

puede superarlas, en parte:


No así, aquellas que son constitutivas

de la carne.


Más allá de estas consideraciones, lo más

sano es comer de todo. Y sobre todo:


No seas lo que comes.


jueves, 4 de abril de 2024

Ontogénesis de la función poética: Diálogo revelador con un poeta de culto que prefirió el anonimato

 

(Elpidio Lamela)



-¿Busca la gloria, la trascendencia, el

reconocimiento, o sólo la perfección?


-Nunca perseguí la gloria, y buscar la

trascendencia me parece algo presuntuoso,

además de inútil y excesivo.


-¿Espera algún reconocimiento?


-No se puede, para eso primero hay que

ser conocido. A mi no me conoce nadie.


-Me parece exagerada su apreciación, pero

lo entiendo como algo propio de su condición

de poeta excesivo.


-¿Excesivo para quién?


-Bueno, para los que lo conocen.


-A mi no me conoce nadie, repito: No conozco

a nadie que me conozca tanto como para afirmar

tal cosa.


-Está bien. ¿Y para qué escribe entonces, si se

puede saber?


-No sé si se puede, yo no lo sé, y no me impide

hacerlo. Por lo que pude averiguar, no soy el

único: Hay muchas cosas que se hacen sin saber,

¿Sabía?


-No, o tal vez sí, pero entiendo que en todo lo

que hacemos hay algún propósito, nos mueve

un fin…


-Escribir está reconocido como un pasatiempo,

escribir poemas es una actividad, no mucho más

absurda que las otras. En cuanto a lo otro: el

poema es un fin en sí mismo, no va hacia ninguna

parte, ni persigue nada.


-Sí, pero en cualquier actividad se puede buscar

la perfección, aunque más no sea…


-Sí, se puede, pero no es mi caso. Yo no la busco;

no sabría qué hacer con ella.

miércoles, 3 de abril de 2024

La función disyuntiva en mamíferos domésticos

 

(Aquino Lamas)

 

Pasó una yunta de bueyes,

todos juntos en formación genérica,

como buenos bueyes domésticos.


Quién sabe adónde irían…


Ahí tirado, sin más, yacía un pelo

específico. No lo advirtieron:


Ocupados en pasar, le pasaron

por encima. El pelo ni se movió,

siguió ahí como si nada, sin que

se le moviera un ápice de nada.


Sólo uno entre los bueyes se distrajo

y se quedó observándolo, perdiendo

el paso y diezmando la yunta  (eran

como diez pero podían ser más)


¿Lo interpeló ese pelo?


Quién sabe, pero no hizo nada.


Moraleja: No los une el amor

pero prefieren estar juntos

hasta que algo los distraiga y

los separe.


Un buey no sabe competir, aunque

esté solo.


El pelo, en cambio, ni se movió

hasta que el buey partió, en busca

de su yunta:


Se quedó ahí, tirado como estaba,

casi en la misma posición, sin

aflojar y sigue tirando.


El camino deseado

 

(Asensio Escalante)

 

El sentido del deseo

es ajeno a los otros.


No hay un deseo consentido

ni conciencia de su consistencia.


El deseo no busca otros

sentidos para apropiarse y

crecer.


No se necesita una conciencia

para desear o ser deseado.


Nadie busca nada ni se mueve

sin deseo, o una pizca.


Las pistas son diversas y riesgosas,

se pierden todo el tiempo, por lo

regular:


De eso se encarga la conciencia,

ella corrige los desvíos y evita

los desmadres, proveyendo sentido

a cada emisión, o movimiento.


Sólo los estímulos provienen

del deseo: Una parte se pierde,

la otra se transforma y produce

otros sentidos:


-Lo siento, voy sin brújula,

perdí la orientación, las referencias

y es posible que perdiera el eje.


Señor, siento que vacilo en un bosque

ajeno y sin salida; estoy perdido ¿Qué

debo hacer?


-Siga, siga… Nada hay que hacer

y no hay por qué inquietarse, ni

detenerse: Todo lo que se pierde

es parte del camino.


-¿Qué camino?


-Tu camino, que es éste y es el único.

Menos averigua Dios y perdona.


¿Acaso no deseas continuar?

¿O esperabas que hubiera algún otro

sentido?


Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.