(Abel A. Borda)
El globo ocular es una imagen,
una forma de leer ese órgano
semilíquido que nos permite
captar y compartir imágenes.
Este sentido es doble, como
todos: vemos hacia afuera
y hacia dentro:
El ojo se repliega hacia el centro
de su órbita recreando imágenes
como residuos de aspiraciones
desleídas.
Desleer es más dífícil que leer:
La ilusión concéntrica enfoca
fracciones refractarias de lo que
se conoce como libre circulación
de materia muerta.
No se vuelve al mapa original
en que lo trazos fluían felices
como prótesis divinas.
La acumulación de tiempo
desarrolla el ojo crítico, a la vez
que se pierde la visión.
No se vuelve, no leemos dos veces
lo mismo aunque el ojo conserve
su órbita y mantenga el eje.
Hay quien lee la borra del café,
otros barren con la mirada aquello
que no puede ser leído.
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