(Ángel Salvapiedra)
A mi gato sólo le falta hablar.
-Ah, si es por eso, el mio habla
hasta por los codos.
-Claro, el mio no tiene codos
todavía, es muy joven.
-No se extrañe si cualquier día
de estos lo encuentra acodado
en su cama, hablándole de bueyes
perdidos.
-Ellos siempre nos sorprenden.
-Sí, con los gatos nunca se sabe.
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