miércoles, 20 de mayo de 2026

Librecambismos

 

(Dudamel Rambler)

 

Cambiar es un verbo regular,

aunque podría no serlo

en el futuro: Por lo regular,

todo cambia:


Ni nosotros somos los mismos

de entonces. ¿Entonces qué?


Aceptamos que cambiamos,

para bien o para mal: Hacíamos

cosas que ya no hacemos, algunas

por no poder y otras porque ya no

nos interesan.


Los intereses cambian,

como las necesidades:

Las escenarios cambian

y las condiciones también:


Queda resignarse, y aceptar aquello

que no volveremos a repetir,

cuyo volumen crece y aumenta

inexorablemente.


Resignarse es una forma de adaptarse

a los cambios, y es también un cambio:

Antes, uno no se resignaba así nomás.


Hay cosas que no podemos cambiar,

la voluntad no cuenta. Los cambios

involuntarios van estrechando el margen

de la voluntad de cambio:


La realidad no ofrece muchas opciones,

hay que adaptarse a ella para sobrevivir,

moverse, para mantenerse activo,

ejercitar la memoria y otras funciones

antes de perderlas.


Nosotros, los de entonces,

ya no somos los mismos.


Los jóvenes de hoy, tampoco son los

de antes: Aquellos queríamos cambiar

el mundo, pero no funcionó.


Les dejamos esa tarea, junto

con un mundo en descoposición,

en avanzado estado.


Algo cambió, los jóvenes de hoy

tienen otras aspiraciones:


No quieren cambiar el mundo,

ni entenderlo o interpretarlo.


Quieren aprovechar las oprtunidades,

interpretan que es lo único que se

puede hacer.

 

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